50~

{Narra Yina} 
-Escucha, Yina... ¿puedo llamarte así?
Miré al suelo con una sonrisa tonta. 
-Por favor. 
-Bien. Me resultará raro llamarla así, pero me adapto. 
Él andaba de un lado a otro enfrente mía, como si estuviera nervioso, mientras yo estaba apoyada en la pared negra del pub en el que nos encontrábamos hacía unos minutos. En el poco rato en el que estábamos fuera él siempre se mostraba formal y sobre todo muy seguro de sí mismo. Ése era el primer signo de nerviosismo que dejaba ver en toda la noche. 
Me agradaba estar con él, aunque eran mínimas las palabras que nos intercambiamos. Él me miraba la mayoría del tiempo, con ojos penetrantes y tentadores. 
Dejó de dar vueltas y se acercó a mí decidido, ensombreciendo su mirada y sonriéndome pícaro y con levedad. 
-No sé qué habrás leído sobre mí. No me espero nada bueno. No tengo de los pasados más favorecedores. Pero puedo asegurarte de que no llegué a mayores con ninguna de las chicas, si es eso lo que te preocupa -parpadeé perpleja. No por sus palabras, so no por la confianza que me estaba ofreciendo y por la proximidad entre nosotros. Casi podía sentir su aliento sobre mis labios cuando hablaba. 
Bajé la mirada. 
-¿Todas esas chicas? Sólo he leído un caso... no pensé que..
-No fue sólo una. Fueron cuatro. “Maté” supuestamente a cuatro personas. Cuando nunca fue así. 
Mi boca se abrió casi automáticamente. 
Quise dar un paso atrás, pero me tropecé con la pared a mis espaldas. Mi corazón palpitaba con tanta fuerza que temía que Christian lo pudiera oír.
-¿Cuatro? -susurré como pude. 
-Eran todas de tu misma edad -era la primera vez de la noche que me hablaba de “tú”-. Dieciséis, diecisiete... diecinueve incluso. Durante el curso me fui amigando con ellas como con cualquier alumno. Nunca tuve una relación más allá de la relación profesor-alumno. Nunca. Aunque muchos digan lo contrario. Y, tengo que añadir, que esas chicas, desafortunadamente, no fueron las únicas que murieron en el South West High. No quiero que se asuste de mí. 
-¿Era eso lo que quería decirme?
Odiaba usar la tercera persona, pero, a pesar de todo, seguía siendo un profesor. 
Ladeó la cabeza y me sonrió, como si lo que acababa de decir no lo hubiera mencionado nunca. 
Y, en cierto modo, así me sentí. Le devolví la sonrisa. 
-Más o menos...
Se había alejado un poco, y odiaba que lo hubiera hecho. 
Fruncí el ceño, desconcentrada. 
-Pues sigue... siga -me corregí a mi misma al instante. 
Él, mientras se pasaba una mano por el pelo, soltó una carcajada, haciéndole parecer más joven y sobre todo muy sexy. 
-Me encantas -dijo, esbozando una pequeña sonrisa y mirándome a los ojos con ternura. 
Reí bajo. 
-Lo que te quería decir es que yo puedo hacerte muy feliz. Más de lo que te imaginas. Pero para ello tienes que confiar en mí -su voz sensual bajaba de volumen cada vez, hasta convertirse en un susurro, sin dejar de mirarme a los ojos y acercándose cada vez más. 
-Confío en ti -susurré yo también. 
Nuestros labios apenas se rozaban. 
-Bien -sonrió y se apartó bruscamente. 
Ah. 
Fruncí los labios y aparté la mirada. 
Nunca iba a suceder. Era un profesor, y esto no era una película. Jamás pasaría nada entre nosotros. 
-Mañana a las doce en la farola. No hace falta que vengas si no quieres. 
La farola. Adoraba cómo lo decía. 
-Estaré ahí. 
-Quiero mostrarte algo. 
Sonreí, mientras la curiosidad corrompía mis entrañas y cada una de mis venas. Asentí. 
Me devolvió la sonrisa y me dio un beso muy suave y despacio en la mejilla, acercándose de nuevo y apretando su cuerpo contra el mío. Después, me miró a los ojos y se alejó de nuevo. 
-Debo irme. Métase dentro andes de que su amiguito se preocupe demasiado -vi cómo se quitaba la máscara de persona misteriosa y se volvía a colocar la de profesor de Literatura. 
-Lo haré. 
-No vuelva demasiado tarde, señorita Wilde. 
-No se preocupa, profesor Forrest. Volveré a la hora establecida. 


{Narra Jane}
-Es muy muy lejana. Dudo de que seamos de sangre siquiera. 
-Entonces, Harry, si no sois primos de sangre, podríais salir juntos, ¿cierto?
-Hm... bueno, podría, sí. Pero me resultaría muy difícil, no tengo otra manera de verla. Técnicamente, sí podría, pero no creo que dé el caso...
Coloqué el último plato húmedo en su sitio y me sequé las manos con un trapo de cocina. Miré sin entusiasmo la pantalla pixelada de la pequeña televisión de la cocina. Al final no lo aguanté más, y apagué el cacharro con brusquedad. 
Antes de que pudiera hacer ningún otro movimiento, el timbre de la puerta sonó. Me acerqué a ella con curiosidad, ya que no esperaba ninguna visita. 
Probablemente, tendría una pinta horrible: ojos rojos, ojeras de llorar y dormir poco, el pelo recogido en una coleta mal hecha y ropa vieja y de tallas superiores a la mía. 
Pero, realmente, me daba igual, abrí la puerta a pesar de aquello. 
-Jane. Hola. ¿Puedo pasar? Gracias. 
Y entró sin que yo pudiera decirle nada o hacerle nada, ni detenerle ni saludarle. Simplemente, entró. 
Me pasé el dorso de la mano por la frente y suspiré. 
-¿Qué quieres, Ethan?
En vez de molestarse, me sonrió. 
-Qué guapa estás. 
En ese mismo momento se me borró por completo de la mente lo que me había advertido Ellen la última noche. Lo miré como si todo esto no estuviera pasando y como si mi mejor amigo me estuviera visitando como cualquier otro día normal. 
-Ya. Ha-Ha -reí con sarcasmo. -No estoy para bromas. 
-Ya lo sé. Bueno, Jane, cuéntame. 
Se sentó en el sofá y se puso cómo, con los brazos sobre el respaldo y con aires de superioridad. 
Me crucé de brazos y resoplé. 
-¿Contarte el qué?
Rió bajo. 
-¿Cómo es eso de tener de primo a uno de los chicos más deseados de Inglaterra?
Me mordí el labio y me revolví nerviosa. 
-Ethan, si vas a ser cabezón te pido que...
-Jane -me interrumpió con brusquedad-. Sabes que yo te quiero mucho y que nunca te haría daño. Pero es que me lo has puesto en bandeja -se levantó con suavidad y se acercó a mí con pasos suaves y largos. 
Sentía el miedo galopar sobre mis nervios tanto que se me puso la piel de gallina. 
Aparté la mirada cuando me cogió la barbilla, deshaciéndome de sus dedos. Sonrió y luego me volvió a agarrar, solo que ahora con mucha más fuerza. Me obligó a mirarle a los ojos. 
-¿Eres consciente de que puedo hacer todo lo que quiera contigo?
-Eso es chantaje. 
-Llámalo como quieras, pero en el fondo te hago un favor. 
-¿Un favor con qué -escupí con rabia, esbozando una mueca de dolor al notar su mano apretar con fuerza mi cadera. 
-Piénsalo. Si las estúpidas fans de tu estúpido novio se enteran de que su supuesta prima tiene un novio, se callarán todos los rumores. Sólo será un rumor y sabrán que no es cierto. Es lógico, ¿no?
-No saldría contigo por nada en el mundo. 
-Puede. Pero ellas no lo saben. Sólo tienes que fingir. 
-Estoy harta de fingir. 
Se encogió de hombros. 
-Tú misma. Pero tengo algo que quizás te pueda interesar. 
Sacó el móvil del bolsillo de su pantalón pitillo. Tocó botones antes de enseñarme la pantalla de su teléfono. Me estremecí. Era de esperar. Harry y yo juntos en un beso. En foto. 
-¿Sabes lo qué me cuesta a mí subir esta foto y arruinarte todo el plan?
Rápidamente se me anudó el nudo en la garganta. 
-¿De dónde la has sacado? 
-¿De verdad de importa? No lo creo. Mucho no te va a ayudar. 
Tragué saliva con fuerza y parpadeé seguidamente, intentando aguantar las lágrimas como fuera. 
No delante de él. 
-Pensaba que éramos amigos. Tú siempre me has apoyado en todo, he confiado en ti siempre. ¿Por qué te empeñas en hacerme daño ahora? 
-Me parece fatal lo que estás haciendo, Jane. Estás mintiendo a toda Inglaterra, ¿te parece bonito? Ese tío te corrompe. Tú no eres así. 
-He madurado. 
-¿Madurado? -resopló riendo-. ¿Piensas que se madura mintiendo? Llámalo como quieras. Sinceramente, a mí me da igual como lo quieras llamar. Tú no eres la Jane que conocí hace dos años. 
Aparté la mirada, intentando deshacerme de sus cautivadores ojos, pero él me volvió a sujetar. 
-¿Qué quieres? -dije procurando que no se me notaran las inmensas ganas de llorar.
-Si no ha quedado claro, te harás pasar por mi novia hasta que yo lo decida, ¿de acuerdo? -me sonrió con falsedad-. Si no quieres que desvele tu bonito secreto, claro. 
Apreté el puño. 
-Sal de mi casa. 
-Está bien. Ah. Una cosita más. A tu novio ni una sola palabra. Que se entere él solito -volvió a sonreír. 
-He dicho que salgas -abrí la puerta con agresividad, una vez libre de sus afiladas garras. 
Se detuvo en el umbral de la puerta, mirando la acera opuesta de mi casa. 
-Aw. Si tienes fotógrafos esperándote ahí. Ven aquí -se dio la vuelta y me sujetó la cintura con mucha dulzura y ternura y me dio un beso en los labios. 
No me eché atrás. No podía echarme atrás. Pero no le respondí el beso.
-Hasta mañana -me sonrió. 
Forcé una sonrisa. Se alejó con superioridad y fingiendo que no había visto la maldita cámara. 
Al cerrar la puerta, derramé la primera de muchas lágrimas de aquella noche. 
Era un gran actor. 


{Narra Jess}
Cerré la puerta de mi habitación y me tumbé en la cama mirando al techo con una sonrisa tonta. Me mordí el labio. 
Cada día me gustaba más. 
Después de varios minutos mirando embobada mi techo blanco, agarré mi móvil y empecé a enredar con él. Releí al menos cinco veces las conversaciones que manteníamos casi todas las noches y tardes. No me cansaba de leerlas. 
Tuve una tentación fuerte de contárselo a las chicas de una vez por todas, pero al final me limité a no hacerlo. De todos modos, aún no quería alertar, ni siquiera estaba segura al cien por cien de lo qué sentía exactamente. Y lo último que quería era que Ellen pensara con segundas y que se fuera de la lengua. Pensé con contárselo a Jane, solo que tal vez no fuera el mejor momento. No lo estaba pasando bien. 
Suspiré y rodé hasta quedar boca abajo. Cerré los ojos. 
Hoy no le había visto, ni ayer, ni anteayer. Pero aún así, las conversaciones que compartíamos las veces que quedamos aún seguían incrustadas en mi mente. 
Sonrí al recordar cómo me salpicó con el refresco y corrimos alrededor de casi toda una manzana y acabamos rendidos en un pequeño parque marginado y acogedor. 
Y, después, mi mente quedó en blanco. 
Tenía que conseguirlo. 

Comentarios

  1. HOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOLA DREEEEEAMEEEEEEEEEEER. :3
    Echaba de menos poner por aquí un comentarico(? bonico(en verdá es to' feo peeeeero askegkjhaskd).
    Güeno, pues vamoh por partes.
    Yo es que ni de coña aceptaba pasarme por la prima (MUY) lejana de Harry. No, no y no. PERO YEIN(?) ES TONTAAAAAAAAA. Bueh, es mu' buena, pero es tan buena que a veces es tonta. (EN REALIDAD IO TK MUXO YEIN¡¡ Vale, ya. JAJAJJAJA No sé cómo en un momento de mi vida pude escribir así .__. Inexplicable).
    Well, let's continue.
    Me da penita Lena, jo. ES QUE ES COMO... NO SÉ, ME DAN GANAS DE ACHUCHARLA ENTRE MIS BRAZOS. Y CUANDO SE CORTÓ LLORÉ. AYYYYYYYY. KJASGDHSKADHJK :'C No te cortes, Lena, no seas estúpidaaaa, que eres mu' bonica. Odio a los padres de Lena, pfff. Y me encanta Byron, pero también lo odio [soy bipolar :)))))))))] Cuado Lena soñó con Byron... ay, que yo me creía que era de verdad y después la luz esa, y y y y y y todo había sido un puto y maldito sueño mecagontoya.
    Y me gusta Nathan saegjjkasdhk AJAJAJAJAJA. ME DA MIEDO EL PROFESOR FORREST. ASESINO. QUE LO SÉ YO. QUE A MÍ NO ME TIMAS. QUE TÚ HAS MATAO' A TO' LAS CHICAS ESAS. QUE LO SÉ YO. EH. EH. EH. MECAGONTÓ HIRIPOIA VEN AQUÍ SI TATREVES Y MASESINAS(?????? vale, no sé qué me pasa T_T JJAJAJAJA. Si no entiendes mi andalús cacoso, pregúntame lo que nontiendes(?
    TÍA, TÍA, TÍA, ¿SABES A QUÉ ME RECORDÓ CUANDO EL TITO SIMON DIJO: “-No ha colado. “? AL PRESIDENTE SNOW DE LOS JUEGOS DEL HAMBRE EN EL LIBRO DE EN LLAMAS. DIOS ASKGHKDSHJGKAS. Y dirás...... ¿ANA ES TRIBUTOOOOOO? Pues no, me falta por leerme Sinsajo pero me gustan mucho *OOOOOOOOOO* PEETA, FUCK ME RIGHT NOW. AJAJJAJAJA. Aunque Gale me pone to' perraca, omfg. LOL Xdddddddd Y QUÉ DECIR DE FINNICK, LA MADRE QUE LE PARIÓ AKJSGKJHASGKJDKAS.
    Bueno, que me desvío del tema.
    Hablando de temas… ¿Sabes por qué no se puede entablar una conversación con un DJ? PORQUE SIEMPRE CAMBIA DE TEMA PFFFFFFFFFFFJAJAJAJAJJAno tiene gracia :|
    En fin.
    QUE ME ENERVO CON ETHAN. TÍA. ES QUE... COMO LO ODIO, MACHO. Dice que Yein(?)(Sí, me encanta escribir su name así askjhfk xddd) no es la Yein que conoció. PORQUE ESTÁ ENAMORÁ, TONTOOOOO. IMBÉCIL CÓMO TE ODIO TÍO.
    “A tu novio ni una sola palabra. Que se entere él solito.”MIRA QUE ES QUE ME METO EN LA NOVELA O LO QUE SEA, COJO EL FIERRO GOLPEADOR DE PAREJAS FELICES DE HOLASOYGERMÁN (NO SÉ SI VERÁS SU VIDEOS PERO BUEH) Y EMPIEZO A PEGARLE. PFFFF LE ODIO. TU BITCH MOTHER SE VA A ENTERAR. PFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF ME ENERVO.
    Bueh, y esto es todo por hoy(? JAJAJAJ. Es decir, que mi comentario mierda acaba aquí.
    DREAMEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEER, que te quiero.
    <3
    Con tol’ lof de la laif(?),
    Ana.

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