42~

Capítulo 42:
{Narra Harry}
La luz blanca de la cámara se apagó por completo segundos más tarde de habernos despedido, haciendo que la estanca se oscureciera ante nuestros ojos tras acostumbrarse a la luz potente que emanaba con fuerza de la cámara de vídeo.
-Hala pues, otro video diario para la lista -dijo Louis, detrás de mí, casi suspirando.
Me pasé la mano por el pelo y miré a Zayn, a mi lado, que me sonreía otra vez con esa mirada pícara. Yo le devolví el gesto algo exagerado.
-Eh, Zayn. Harry es mío -habló Louis, pegándole suave en el pecho.
Yo fruncí el ceño con una media sonrisa, mirándole.
-¿Ah, sí?
Niall estalló de nuevo en carcajadas, ahora algo más suaves.
-Bueno chicos, será mejor que volvamos con Savan para seguir ensayando.
Y conforme Liam pronunciaba esa frase, los cinco nos levantamos de las escaleras con algún que otro suspiro de por medio.
Aunque era muy satisfactorio saber hasta dónde habíamos llegado con todo esto, cada semana era más agotadora y dura. Claro que era normal, la competencia cada vez era más fuerte y cada semana necesitábamos mejorar y sobre todo sorprender al público con algo nuevo.
Cruzamos los pasillos y entramos en nuestra respectiva habitación, donde nos disponíamos a esperar a que nuestro profesor vocal vendría a buscarnos una vez finalizara los ensayos con los demás concursantes. La habitación, como siempre, estaba desordenada de arriba a abajo, teníamos que andar con cuidado si no queríamos pisar nada. El más ordenado de todos con diferencia era Liam, que aún conservaba toda su ropa en el armario.
Nada más entrar, Liam chasqueó la lengua.
-Lou, ¿cuántas veces te he dicho que recojas ya tus cosas?
-Muchas. Pero sólo me dices a mí. No todo es mío. Harry también es muy desordenado -me señaló.
Aparté la mirada e hice como si no estaría escuchando la conversación. Avancé en la habitación y me apoyé en la mesa, cruzándome de brazos.
Liam me miró y yo levanté las manos con inocencia.
Suspiró.
-Oye, Lou. ¿Cómo está Hannah? Hace mucho que no la vemos por aquí -Niall guardó el móvil en el bolsillo para entablar conversación y le miró al preguntárselo.
Él enseguida bajó la mirada y se mordió el labio con disimulo.
-Erm... pues...
Unos golpes es la puerta de la habitación interrumpió lo que iba a decir y Simon se asomó por la puerta.
-Hola, chicos -saludó él, sonriendo como siempre.
-Hola -respondimos al unísono.
-¿Todo bien?
Los cinco sonreímos y asentimos casi a la vez.
-Me alegro. Eh.. Harry, ¿puedes salir un segundo? Tengo que hablar contigo
Alcé las cejas con asombro y con algo de intriga. Obedeciendo, me levanté casi de un brinco y me dirigí a la puerta, donde Simon me sonrió enseguida y cerró la puerta.
Mantuvimos en silencio toda la trayectoria hacia su despacho, él siempre manteniendo la vista fija y segura hacia delante. La mía, en cambio, vacilaba con facilidad, sin mantenerla quieta un sólo segundo. No quería ponerme nervioso, sólo que ésta vez, los nervios cada vez se apoderaban más de mí en estas situaciones.
Nunca había estado yo solo hablando con Simon, o, al menos, en su despacho. Él siempre nos convocaba a los cinco para hablar de lo de siempre. Música. Canciones. Votos. Pero nunca a ninguno de nosotros en particular.
O al menos que yo sepa.
Con otra sonrisa amable de su parte, me abrió la puerta de su despacho y me invitó a entrar. Yo no dudé ni un instante.
Cada vez que entraba en su despacho me asombraba más la decoración de ésta. Una gran cristalera ocupaba la mayor parte de la pared, dando un toque cálido, y sobre todo proporcionaba mucha luz. Un gran escritorio de crista protagonizaba mayormente la sala, con una gran silla de cuero a un lado y dos más pequeñas en otro, alguna que otra planta en algún rincón daba vida y color, así como una estantería blanca a un lado.
-Siéntate, por favor -me indicó amable de nuevo.
Me senté en una de las cómodas sillas sin apartar la mirada de su lado, mientras él también se sentaba, en frente mía.
-Harry -comenzó con tono cauteloso-. ¿Hace falta que deduzca quién era la chica rubia con la que no paras de andar?
Me quedé paralizado ante el tema que acababa de exponer.
¿Por qué demonios quería Simon hablar de Jane?
-Supongo que es tu novia, ¿me equivoco?
Negué con la cabeza, no confiando demasiado si mi voz sonara estable.
-¿Puedo saber cómo se llama?
-Jane Carter.
-¿Vive en Londres?
Asentí.
Con cada pregunta que me hacía en relación con ella, su voz sonaba más fría y directa, como cuchillas que se clavaban en la piel sin ningún despecho, sólo que lo hacían con tanta lentitud y con tan poca fuerza, que dolía demasiado pero no hacía emanar la sangre directamente.
-¿Por qué no la mencionaste en ningún momento?
Fruncí el ceño ante la pregunta.
-¿Debería de haberlo hecho?
-Podría haberme ayudado a decidirme en algunas decisiones.
No conocía al Simon que tenía delante. No guardaba en su voz el tono amable y familiar, el tono que hacía sentirte seguro y el que hacía confiar en él.
Bajé la mirada y volví a subirla al segundo, sin saber realmente cómo afrontar la situación.
-Voy a serte sincero, Harry, a mí, personalmente, me da igual. Pero a las fans no.
Apreté la mandíbula.
Simon se pasó la mano por los labios al levantarse de la silla.
-Las fans no pueden enterarse de ninguna manera de lo de las semanas antes de España. Tienen que tener claro que sólo fuisteis vosotros cinco y nadie más.
Asentí nada más pronunciar las palabras, como queriendo deshacerme de la escena lo antes posible.
Un segundo más tarde el silencio reinó en la sala, Simon pensativo y yo más nervioso e inquieto que nunca.
Y ese silencio hizo darme cuenta de algo realmente importante.
-Un segundo. ¿Y Lou? ¿Qué pasa con él? Él también sale con alguien, y está perfectamente. Quiero decir, la semana pasada misma vi a Hannah y...
Me interrumpí a mí mismo al ver cómo Simon volvía a tomar asiento, de cómo me miraba y de cómo iniciaba un juego de manos.
Hannah.
-Ya me he ocupado de hablar con Louis, Harry.
Tragué saliva al procesar lo que significaba eso.
Simon estaba dispuesto a hacer exactamente lo mismo con migo. Con nosotros.
Con Jane.
Me dejé caer en el respaldo de la silla y me froté la frente con el dorso de la mano, apretando los ojos con fuerza.
Simplemente quería desaparecer, retroceder y que esto no hubiera ocurrido nunca.
-Tienes que entender que para las fans es mucho más interesante un grupo con los miembros libres. Sienten que tienen más posibilidades. Y sabes lo que eso implica.
-Votos -repliqué con voz quebrada.
Apoyó las manos en la mesa y me miró mordiéndose el labio. Exhaló un suspiro.
-Sabes, Harry, que lo último que quiero es que lo paséis mal por mi culpa. Por eso, he cambiado mis planes.
Levanté la mirada con brusquedad y le miré, con miedo a sus cambios.
-¿Qué quieres decir?
-¿Has twitteado algo sobre ella últimamente? ¿Algo que pueda traer pruebas?
Negué.
Y siguió mirando hacia el frente y aún jugando con sus dedos.
-Sólo te quedan dos opciones para seguir en donde estás ahora.
-¿Cuáles?
-O ella se hace pasar por tu prima, o rompes con ella.

Comentarios

  1. ASQUEROSA! AAAAAAAAAAAASQUEEEEEEEEEEEROOOOOOOSAAAAAAA!
    ¿Pero de qué coño vas? ¿Eh? ¿Dejarlo así? Te parecerá bonito... QUIERO EL SIGUIENTE YA. PERO YA. VAMOS QUE LO ESCRIBAS AHORA MISMO. ¿Sabes? He visto que has leído la Saga de los Vigilantes. Yoooo también! No conocía a nadie que se la hubiese leído, la verdad me encantó y la Saga de la Casa de la Noche también me la he leído y es exactamente igual, tampoco conocía a nadie que la hubiese leído. bueno sí, no te doy más la lata, solo te pido una cosita CONTESTAME AL WHATSAPP NENAAAAA! Bueno pues que te quiero, que siguiente yaa

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