15~


Capítulo 15:
Me llevé la mano a la boca, mirándole.
Anne se acercó a él y le abrazó con fuerza. Él la correspondió. Puso la cara de su hijo entre sus manos.
-¿Qué tal?-preguntó con la voz entrecortada, con miedo.
Con los ojos rojos e hinchados, miró a su madre y negó con la cabeza. No quise mirar más. Me tapé la cara con las manos, con un nudo en la garganta.
-Jane.
Su voz me partió el corazón. Aparté las manos y lo vi, con los ojos llorosos, sonriéndome levemente. No pude evitarlo, rodeé su cuello con los brazos y le abracé con fuerza, cerrando los ojos.
-Te he hechado de menos-me susurró débilmente.
Ahí estaba mi primera lágrima.
-Yo también te he hechado de menos.
Se apartó y me dedicó una débil sonrisa.
Después le abrazó a Yina, que le mirába algo desilusionada.
Muy bien imaginado, estábamos las tres -Anne, Yina y yo- esperando en el estudio de TXF, esperando impacientes a que saliera Harry para saber qué le habían dicho. Ahora mismo, deseaba no haberme precipitado tanto.
Suspiré.
Anne le puso una mano en el hombro.
-Vámonos a casa.
Harry suspiró y asintió.
Pero ántes de que pudiéramos darnos la vuelta, un técnico vestido de negro y con una carpeta en la mano se acercó a nosotros, rápido.
-Perdona, ¿Harry Styles?-preguntó.
El asintió, algo confuso.
-Acompáñeme, por favor.
El obedeció y lo acompañó.
-No se merece ésto-le susurré a Yina.
-Lo sé. Se ha esforzado mucho para llegar hasta aquí.
Me pasé la mano por el pelo, hechándome el flequillo para atrás.
Las tres miramos el pequéño grupo de gente frente al mismo técnico. Estába dictando algo sobre su carpeta. Después, él y otros cuatro chicos, acompañaron al chico subiendo unas escaleras.
-¿Qué les habrá dicho?
-Quién sabe.
Me froté los ojos y me senté en el suelo, con las piernas cruzadas.
-A propósito Jane, ¿qué tal está el padre de Ellen?
Vaya.
-Hummm...-vacilé-. Bueno, hum.. ha..ha muerto.
Gestionó una mueca de dolor, acompañado de un gemido.
-Pobrecilla Ellen, ¿qué tal está?
-Está muy bien, se ha recuperado muy bien y ha sido fuerte. Le ha afectado, pero no tanto como yo hubiera esperado.
-Siempre he pensado que es muy fuerte. Me encanta por eso. ¿Ya sois amigas de vuelta?
Asentí, intentando sonreír. Pero ahora mismo es lo único que no podía: sonreír. Estaba tan convencida de que le iban a decir que sí, que aquel no, era como una patada en el estómago.
Cuando iba a tumbarme en el suelo y desconectar por un rato, oí unas fuertes pisadas, como corriendo. Me levanté rápida y sorprendida.
No pude evitar esbozar una gran sonrisa al ver a Harry corriendo hacia aquí, lleno de felicidad, con una enorme sonrisa, con los brazos abiertos. Al llegar, por mi muy grata sorpresa, me abrazó con fuerza, casi cogiénsome en brazos.
-¡Harry! ¿Qué.. qué ha pasado?-pregunté, sonriéndole.
Abrazó a su madre y a Yina, tambien felices.
-¡Nos han dejado pasar!
-¿"Nos"?-preguntó Yina.
-¡Sii! Cuando han nombrado nuestros nombres, nos han llevado al escenario, donde nos esperaban los jueces. Nos han dicho que no dábamos la talla de artistas solistas, pero que eramos demasiado talentosos para dejarnos ir. Así que, decidieron unirnos como grupo y mandarnos a la Casa de los Jueces.
-¿Un grupo? ¿Como una banda?
Asintió, sonriéndome.
-No es lo que esperaba cuando entré aquí, pero está bien. Lo veo como un nuevo proyecto. Podría salir bien.
-Qué contenta estpy. Estoy tan orgullosa de tí-Anne le dio un beso en la mejilla.
Yo también lo estaba.

~

-¿Cómo? No, no.
-¿Por qué no? Será divertido.
-Seguro que sí, pero no puedo ir. Se supone que allí os teneis que conocer bien y saber si te llevas  bien o no con ellos.
-Ya lo sé, pero será más divertido si venís tú y las demás. Es más entretenido cuando hay chicas.
Me reí.
-No, de verdad. No quiero estropearlo, es como si estaría en medio.
-Oh, vamos Jane. Es una casa muy grande y espaciosa, habrá sitio para los diez. Además, el sábado es tu cumpleaños-eso último, lo canturreó.
-Mierda, es cierto...-murmuré.
-¿Qué pasa? ¿No te gustan los cumpleaños?
-No es mi día favorito desde el año pasado..
-¿Qué pasó?
-Bueno, el año pasado cumplía 15 años y Ellen estaba más salida que nunca y...
-Vale vale-me interrumpió-. No quiero saber más.
Reí.
-Menos mal. Me da mucha vergüenza contarlo.
-Pobre Jane. Pero me es igual. Por favor Jane, vente. Lo pasaremos bien. Por favor.
Suspiré.
-Soy demasiado moldeable contigo. Está bien. Lo pensaré.
-¡Yupi!
Solté una carcajada.
-He dicho que me lo voy a pensar.
-Lo sé lo sé. Pero algo es algo. Tienes la cabeza más dura que un frigorífico.
-¿Un frigorífico? Me lo tomaré a bien.
-Claro claro. Nos frigoríficos son buenos.
Sonreí.
-Tengo que colgar. Tengo sueño.
-Qué descanses. Y cuidado con el muñeco.
-¿Aún sigues con eso?-reí- Tranquilo, lo tendré. Si me intenta violar, le daré un almuadazo.
-Como quieras. Pero no le dejes que te viole.
-Pervertido.
-Ya sabes que lo soy.
Volví a sonreír.
-Buenas noches Harry. Un beso.
-Otro para tí, que descanses.
-Adiós.
-Jane.
-¿Sí?
-Te he hechado de menos. Gracias por venir hoy.
Me mordí el labio inferior.
-Yo también te he hechado de menos, por eso he venido. Tenía ganas de verte. Adiós, un beso fuerte.
-Besoos.
Ahora sí, colgué. Suspiré y dejé el móvil en la mesilla de noche. Miré el reloj. Las 12:03
Casi una hora entera hablando por teléfono.
El padrastro de Harry tenía una casa de verano a las afueras de Holmes Chapel, Cheshire. Los chicos tenían cuatro semanas de descanso para después ir a España, en donde estaba la Casa de los Jueces. Y, a su padrastro se le había ocurrido que quizás los chicos podían pasar allí unas dos semanas para conocerse mejor. Los chicos estaban encantados y, aunque no me los había presentado, sabía que esto iba a dar un buen resultado.
Y, como casi siempre, Harry me había invitado a mí y a las demás para acompañarlos. Yo no estaba de acuerdo, pero, la verdad, cada vez tenía más ganas de ir.
Con esos últimos pensamientos, me quedé dormida.

~

Después de dos largas horas en tren (las cuatro dormidas), por fin llegamos a la pequeña estación de Holmes Chapel, en donde encontramos -encontré- los rizos de Harry entre la multitud, acompañados por otros cuatro chicos que, de momento, aún no los había podido ver bien.
Cogimos las mil bolsas y maletas que llevábamos y, cargadas, nos dirigimos hacia ellos. Harry estaba de espaldas. Dejé las pertenencias en el suelo y me coloqué detrás.
-Bu.
Él se dio la vuelta, me vio y sonrió.
Miró a las demás, también sonriendo y luego a nuestras maletas.
-¡Madre mía! ¿Qué habéis traído ahí?
-Comida. Mucha comida- Ellen se acercó y le acarició los rizos, sonriendo. Después, fue a abrazar a Yina.
-Emmn, os presento.
Lena dio un saltito de emoción y Jess rio su gesto.
Las cinco nos acercamos hasta quedar enfrente de ellos. A primera vista, no estaban nada mal.
-Vale, esta es Jane, Ellen, Jess, Yina, que ya la conocéis y Lena -dijo señalandonos una a una. Carraspeó-. Louis, Zayn, Niall y Liam.
-Encantada-dijimos las cuatro, sonriendo.
-Bueno, vámonos.
Nos dimos la vuelta y cogimos las maletas. Harry se acercó y pretendió ayudarme.
-Trae.
-¡No! Yo puedo sola.
-Vamos, déjame ayudarte.
-Que no. Tu ya vas bastante cargado.
-Que cabezota eres.
Yo le respondí sacándole la lengua.  Él me imitó.
-Si en el fondo sois unos críos -dijo Lena al pasar por nuestro lado.
-¡Qué calor!-se quejó Jess.
Los diez avanzamos hasta llegar hasta la parada del autobus, dejamos nuestras cosas en el maletero y subimos al vehículo. Nos dirigimos al final del todo. Los cuatro chicos se sentaron el la fila final, Yina y Ellen se sentaron en una fila más adelante y Jess y Lena una fila antes de Harry y yo.
Me senté a la ventanilla y saqué el iPod.
-¿Quieres un auricular?
Sonreí y agarró el que le ofrecía- Se lo colocó en el oído.
Sonaba Stay de Miley Cyrus. Suspiré, sonriendo y contemplando el paisaje que comenzaba a moverse cada vez más deprisa.
Me había dejado convencer por ellas. Se lo había comentado días atrás mientrsa tomábamos un refresco en el Starbucks. Y sí, Lena casi me mata cuando le dije que me lo iba a pensar. Para ella era obvio ir a aquel lugar, aunque ibamos acompañadas de cuatro completos desconocidos, pero aún así, ella empeñaba en que le llamara para decirle. Entonces me di cuenta que, si no iba a esa casa, no lo vería en dos meses enteros otra vez, y eso era algo que no quería. Era raro, pero era como si mi cuerpo pedía verle.
Y con ese último "If you ask me, i will stay. I will stay" me quedé dormida.

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