24~


Capítulo 24:
{Narra Jane}
Me mordí el labio, mirándolo a los ojos, que buscaban una respuesta. Intenté ignorar el escalofrío que recorría mi espalda. El silencio cada vez se hacía más largo e incómodo, aún con mi mirada sumergida en sus ojos.
A esto es a lo que le tenía miedo, no solo a enamorarme yo, si no que le pasara también a él. Pero, por alguna razón, me gustaba la sensación.
-Creo que me pasa lo mismo -susurré, sin apartar la mirada.
Sonrió, aliviado, apretándome la mano bajo el agua. No pude evitar sonreír también.
Nuestros labios seguían a unos escasos centímetros de distancia, estaban demasiado cerca, tentadores de nuevo.  Ahora más decidido y seguro de sí mismo, se aseguró de que nuestros labios se volvieran a juntar. Me besó con un beso sincero, al principio dulce y suave, pero cada vez se hacía más largo, intenso y pasional, de esos que te dejan sin respiración.
Si aún no me había enamorado, sabía que él podía conseguirlo. Y no tardaría mucho.
Nos separamos con la respiración agitada. Sólo se oía el rugido suave del agua que caía de la cascada, formando una espuma blanca al final.
-Será mejor que volvamos -dijo sin romper conexión con mis ojos-, no nos quiero ver mañana a los dos enfermos en la cama -sonrió.
Yo también sonreí.


No esperamos a secarnos, nos pusimos la ropa completamente mojados y anduvimos hasta la casa, en donde, todo estaba en silencio y oscuro. No me sorprendía en absoluto, tendría que ser muy tarde y habrían decidido no esperarnos. ¿Qué hora podía ser? ¿Las 3? ¿Las 4 quizás? El tiempo pasaba volando a su lado y ya había perdido la cuenta. Ni sabía a qué hora marchamos de aquí. Pero no me importaba que se hayan metido ya a la cama, así nos podíamos ahorrar las preguntas incómodas, por lo menos por ahora. Mañana sería otro día que cumplir.
Tenía unos horas para poder inventarme un nuevo lugar para los acontecimientos. Harry me había confesado el lugar y yo no era quién para estropearlo contándoselo a mis magníficas amigas no-sé-guardar-un-estúpido-secreto-por-muy-importante-que-sea.
Esta vez no íbamos de la mano atravesando el jardín, pero si muy próximos el uno del otro. Estaba claro que estábamos juntos, pero eso ni significaba que teníamos que demostrárselo a todos, y, como ya me habían dicho, se lo esperaban y ya me suponía que lo sabrían. Y parecía que Harry estaba de acuerdo con migo.
Entramos en silencio en casa por la puerta principal sin hacer demasiado ruido. Los dos nos disponíamos a subir al primer piso, cuando vimos que en la cocina aún había luz. Nos miramos con el ceño fruncido, extrañados. Me mordí la mejilla mientras avanzábamos hasta ahí, más en silencio incluso que antes. Harry se asomó por el umbral  y al instante se relajó.
-Ah, eras tú -dijo, entrando y haciendo un gesto para que le siguiera.
Estaba sentada en una silla, con los brazos estirados sobre la mesa de madera, los puños apretados. Un vaso de cristal lleno de un líquido transparente estaba a su lado. Pero algo me decía que no era agua lo que contenía el vaso.
Era Yina, que me miraba con ojos sombríos.
-¿Qué hace ella aquí? -masculló señalándome.
Harry avanzó hasta ella ignorando la pregunta de su amiga. Agarró el vaso mirándole a los ojos y, con vacilación, se lo llevó a los labios. Puse las manos sobre la boca, viendo cómo devolvía el líquido al fregadero.
-¡Puaj, Yina! ¿Qué es esto? -se pasó la mano por sus labios húmedos y le devolvió el vaso.
-¡Lejía! ¿Qué va a ser? ¡Agua! -apoyó la cabeza en uno de sus brazos, con los ojos cerrados.
Harry cogió una botella de cristal llena por menos de la mitad con el mismo líquido transparente.
-¿Esto? Yina, ¿esto es lo que has estado bebiendo?
Yina le arrebató la botella de las manos y la observó, aún tumbada.
-Eeeh..... ¿Sí? -la puso en la mesa.
-Sabes que esto no es agua, ¿verdad? -Harry se puso a su lado y se apoyó en su puño cerrado contra la mesa.
-¿Ah, no? -rodeó los ojos-. Quería desconectar un poco, ¿sabes? ¡Olvidarme de la mierda de vida que tengo! -subía el tono conforme hablaba.
-Bueno, creo que yo me voy a la cama y tal... -comencé a decir lo más bajo posible para no molestar.
-¡Quieta! -me interrumpió- Tu eres la mayor parte de mi problema.
-¿Yo?
-¡Si, rubia tonta! -se llevó la mano a la frente- Vale, creo que no te mereces que te insulte, por que, en realidad, ¿qué me has hecho tu? Ah, sí. ¡Solo ponerte en mi jodido camino mientras me restriegas tu estúpida felicidad por la cara con el chico en el que llevo enamorada desde que mis putos pezones me empezaron a doler! Tss...
-¡Yina! -protestó Harry.
“Ignórala, Jane. No dejes que te haga daño” -pensé. Respiré hondo.
-¡Dame más de eso! -le gritó a Harry, que sujetaba la botella en alto. Pero ella se tambaleaban demasiado al ponerse en pie, por lo que optó por volver a sentarse.
-¿De dónde la has sacado? -preguntó seco.
-La encontré en la bodega de abajo. ¡Sólo quería desaparecer!
-¿Y así lo solucionas? ¿Qué quieres Yina? ¿Acabar como tu madre?
Puso los ojos en blanco, paralizada y sin saber qué decir.
-Y, por favor, no te ofendas. Que tu madre sea rica no significa que sea feliz y todo eso es por la culpa del alcohol y de...
-No. Tienes razón -le interrumpió, hablando bajo. Subió la cabeza y me miró-. Yo... lo siento tanto, Jane. He sido tan estúpida y egoísta que me he dado cuenta de que Harry no me pertenece -susurró. Se levantó, y algo más estable y segura, dio tumbos hacia mí y me abrazó-. Lo siento de veras.
Olía a alcohol demasiado fuerte, pero, a pesar de todo, le devolví el abrazo.
-No para nada, Yina. Te entiendo.
Nos separamos y ella sonrió por primera vez en toda la semana.
-Oh, feliz cumpleaños. Ya sé que es tarde y que he hecho lo posible para estropeártelo. ¿Podrás perdonarme?
-Tranquila, no soy rencorosa. Vamos a dormir, mañana todo estará olvidado, ¿vale?
-Vale -respondió.

                               ~

Un calor sofocante me inundó de repente. Me despierto sudorosa y húmeda. Pasándome la mano por los ojos, me incorporé en el sofá de terciopelo marrón y descubrí que Harry estaba a mi lado, donde mi cabeza había estado apoyada en su regazo, también dormido. Recordaba habernos recostado juntos después de comer. Me levanté despacio para no despertarlo y salí a la terraza, en donde el sol duplicaba el calor.
Ellen y Lena estaban tumbadas en el suelo sobre sus toallas con los ojos cerrados, tomando el sol. Sonreí para mí, mientras cogía un poco de agua de la piscina con un vaso de plástico y la lancé encima de ellas. Las dos lanzaron un chillo, se sentaban en sus toallas y me miraban con caras serias, protestando mientras yo me reía de la situación.
-Si pretendías despertarnos, buen intento, no estábamos dormidas -Lena volvió a tumbarse.
-¡Pues yo sí! -se quejó Ellen, sentada.
-Bueno, hagamos algo. Hmmm.. ¿Y si vamos al pueblo y compramos un helado o algo? -propuse.
-No. Queremos aprovechar el día. Mañana dicen que va a empezar a llover y a hacer frío y yo quiero llegar a casa morena. Tan morena que mi madre no me reconozca. Que se asuste.
-Jane, ¿qué tienes escrito en el brazo? -Ellen lo señaló, ignorando la afirmación de Lena.
Yo me levanté el brazo y observé el antebrazo izquierdo. En letras grandes y negras ponía “One Direction” en letra minúscula.
-Pone, One Direction -dije no muy convencida y extrañada.
Lena se apoyó en los codos y frunció el ceño.
-¡Ya se qué es! -espetó Ellen-, Es el nombre del grupo de los chicos.
-¿De verdad? -pregunté entusiasmada.
-Lo decidieron cuando estabas dormida. Supongo que Harry quería que lo descubrieses tu sola y de una forma curiosa.
-Me encanta -dije mirándome el brazo -.Además, les pega mucho. ¿Quién lo inventó?
-Pues no estoy segura. No estuve cuando lo decidieron, pero según Lou, Niall sabe imitar muy bien la voz del presentador de The X Factor, ya sabes, esa la que sale en los anuncios -asentí-, pues Harry dijo ese nombre al azar para comprobarlo, y a los cinco les encantaba cómo quedaba.
Ellen daba palmaditas en su toalla rosa con flores negras, a su lado, indicándome que me sentara a su lado. Sonriendo, me acerqué y me senté con las piernas cruzadas.
-Me acabo de dar cuenta de que hoy apenas hemos tenido tiempo de hablar a solas -dijo Ellen-, no me has contado nada de tu escapada de anoche con Harold -sonrió pícara.
Lena se sentó de inmediato y se colocó las gafas de sol en la cabeza y me miró con la misma mirada de Ellen.
-¡Es verdad! Pensarás contárnoslo, ¿verdad?
Aquella noche había dormido tan tan bien, que ni me había molestado en inventarme un nuevo lugar, por lo que tuve que ingeniar uno nuevo rápidamente.
-Pues me llevó a un lugar apartado en el jardín, ¿sabéis donde esta el banco de piedra? -ambas asintieron-, pues estuvimos ahí todo el rato. Básicamente me contó su vida, pero solo por que yo se la pedí. Es un cielo.
-¿Y ya? ¿Estuvisteis más de tres horas hablando de vuestras vidas? -Lena resopló y se volvió a tumbar.
-¿Y qué quieres que hiciéramos?
-A mí se me ocurren varias cosas -murmuró Ellen.
-Serás pervertida. No todo se reduce al sexo. Y menos si acabamos de empezar a salir.
-Jane tiene razón, Ellen. Yo llevaba con el dos años cuando lo hicimos por primera vez. Pero no me sentía a gusto a su lado, así que lo dejé. Desde entonces no he vuelto a probar cama.
-Bonito resumen -añadió Ellen sarcástica-. ¿Y qué te contó? -se volvió hacia mí.
-¡Es privado! Además, ¿por qué te importa nuestras vidas?
-Soy cotilla y lo sabes.
Lena suspiró, se colocó de nuevo las gafas delante de sus ojos. El silencio empezaba a alargarse.
-¿Y eso es todo lo que nos cuentas? -empezó Lena, rompiéndolo-, ¿Nada interesante?
-¿Se ha enamorado Harry ya de ti? -dijo Ellen, volviendo a ser sarcástica y tumbándose también, mientras ella y Lena se reían.
-Eeeh.. -carraspeé-, por cierto, ¿donde está Jess? -dije nerviosa.
Ellen me miró perpleja, con las cejas alzadas, apoyándose en sus codos despacio.
-Jane.
-¿Sí? -dije evitando el contacto con sus ojos.
-No has respondido  mi pregunta -por la forma que lo decía, sabía que sonreía.
-¿Qué... qué pregunta? -balbuceé.
Ellen se sentó de un brinco y lanzando un chillo, abrazándome con fuerza.
-¡Shht! Vas a despertar a la gente que duerme, bruta!
Lena enseguida imitó a Ellen  y también me abrazó.
-¡Pero que mono! ¿Y tú qué?
Suspiré.
No tenía sentido seguir disimulando la verdad. Una vez que se les metía una idea en la cabeza, no se les quitaba hasta que descubran lo contrario. Eran mis amigas, tenían derecho a saberlo, ¿no? Se lo expliqué todo; desde mi estúpida pregunta a su declaración y mi reacción a ella.
Ellen volvió a abrazarme y pegó un chillo, ahora más emocionada que antes.
-¡Que emoción, Jane! ¿Ves? Te dije que acabaría bien.
No pude evitar sonreír con su reacción. Lena no gritaba ni me abrazaba más, simplemente sonreía de oreja a oreja, mirándome como si estuviera orgullosa de mí.
-No es ninguna sorpresa, podía ver cómo vuestros ojos daban luz cuando os mirabais. Además, todos nos lo esperábamos.
-¿Todos? ¿Hasta Yina?
-Hasta Yina.
-Vaya...
Después, Lena y Ellen se dirigieron una mirada cómplice, se levantaron las dos de un brinco y me agarraron de los brazos, comenzaron a arrastrarme.
-Eh, ¿chicas? -dije, intentando soltarme de sus manos, pero me sujetaban con demasiada fuerza-, ¡Estaros quietas!
-Es la regla, Jane. ¡La que se enamora....!
-¡...va al agua! -termina la frase  Lena.
-¿Qué? ¡Pero sí..!
Antes de que pudiera hacer algo, ya me vi en el agua. Aunque no tenía planeado bañarme ahora, el resultado era bastante favorecedor.
Cuando salí, las encontré a ambas muertas de risa, casi tiradas por los suelos, y con los brazos cruzados sobre el vientre.
-¡Os vais a cagar las dos! -las amenacé, saliendo del agua-, no sé ni por qué me he molestado en traerme el bañador, si total casi ni lo he usado.
Consigo distraerlas un poco con mi afirmación, así que cuando estoy fuera por completo, me acerqué rápido a Ellen y le dí un fuerte abrazo, así que quedó casi tan mojada como yo. Soltó un grito ahogado cuando le rozó la piel con la tela mojada.
-¡Ah! ¡Estas helada! -espetó.
-Exagerada. No está nada fría.
Las dos nos reímos y aparté la mirada, buscando a Lena con los ojos, pero ella ya había desaparecido, huyendo de mí.
-Será guarra. Cuando la pille, se entera -mientras apretaba con fuerza la camiseta. El agua caía con un chorro bastante ancho y cargado. Con suerte, la camiseta era oscura y no se tranparentaba.
Ellen, amable, me tendió su toalla para que me secara, yo la acepté sonriendo. Nos sentamos las dos de nuevo bajo el ardiente sol.
-¿Puedo preguntarte qué es eso de “La que se enamora va al agua”? -le pregunté provocandola.
-No me digas, Jane, que no te acuerdas -sacudí la cabeza, negando, haciendo que Ellen suspirara-, hace dos veranos, cuándo aún íbamos con Mara, fue la primera vez que tuve un novio en serio. Y, ese día, en la piscina pública, os lo conté a las dos. Y vosotras dos estabais muy sensibles con ese tema y empezasteis a picarme y a hacer bromas y tu te inventaste esa frase. Las dos me tirasteis al agua riendo.

Mara era una chica de mi edad que conocimos Ellen y yo en mismo año que llegué a Inglaterra. La conocimos gracias a que su madre era amiga íntima de mi padre cuando eran adolescentes, hasta en algún momento hubo algo más que amistad entre ellos. Pero luego mi padre tubo que ir a España por el trabajo que le acababan de agenciar. Allí conoció a mi madre, por lo que, con los años, su amistad fue disminuyendo hasta no quedar casi ni rastro. Hace exactamente dos años, que, mi madre y la madre de Mara, Delia, se encontraron por casualidad en un bar cercano a casa. Mi madre se vio obligada a invitarla a casa al día siguiente para enseñársela, ya que nos acababamos de mudar, y , así ponerse de nuevo al día. Delia decidió  traerse a su hija de 14 años, la misma edad que tenía yo entonces, además, no tenía nada mejor que hacer con ella.
Nosotras dos conectamos desde el primer momento en que empezamos a hablar; descubrí que su cumpleaños era unos días después del mío; teníamos los mismos gustos musicales; la misma talla de ropa y que sólo vivía a unas calles de distancia.
Enseguida Ellen y yo nos sentimos muy unidas a ella, era muy dulce y tímida y muy modesta. Bailaba como nadie que yo conocía, pero cada vez que se lo decíamos, ella se sonrojaba y lo mentía. Tenía una mirada muy expresiva con esos ojos tan grandes y verdes como los campos en primavera.
Un día llegó a mi casa llorosa, en pleno invierno, mientras que las calles heladas mantenían alejadas y escondidas a la gente en sus casas calientes. Pero a ella no pareció importarle, llegó a mi casa completamente sola, andando desde su casa hasta la mía. Sin dudarlo ni un instante, la obligué a entrar para poder coger calor de nuevo. Pero no era eso lo que la preocupaba. Después de prepararle un chocolate bien caliente, ella me contó qué le sucedía; se mudaba a Mánchester.
Estaba fustrada y muy disgustada con su madre. Ella era testigo de que Mara nunca tubo demasiadas amigas en su escuela y que nosotras dos éramos como un regalo del cielo para su hija. Pero Delia era madre soltera y estaba en el paro, y en Mánchester le habían ofrecido una oferta de trabajo muy interesante para ella. No se lo pensó más e hizo las maletas. Esa fue la última vez que la ví.
-Es verdad -dije al fin, recordando aquel primer verano a su lado.

Comentarios

  1. Me ha encantado este capitulo!! El mejor hasta ahora, creo yo. Que monos Harry y Jane!!! Tienes que subir pronto o el siguiente o moriré de ganas. Lo digo enserio, entre esta novela y la fanfic de "Eyes Open" (La de la bofetada) me voy a morir de intriga!!
    Te quiero!!
    --R

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  2. hivwixbeogusvjctwoegivwoh oohh diiooos miooo *--------*
    cielooo como puedes escribir taan bieen???
    harry que romantico :) y yinaa?? se ha pasadoo
    ya veras que pronto aparece mara en sus vidaas
    un beso cieelo y subee prontoo
    Andrea

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  3. Meee gustaa!! Quee digoo?? Mee eenncaaantaaa tu novelaa!! Es genial!! Escribes genial. Siigueelaa proontoo!! A no ser que quieras que me muera de la intriga. En ese caso tendrias una lectora menos. Jajjaja. Bueenoo k mee encantaa , quee monoo harry , que romantiicoon y yinaa ... Simplementeee me caee fatal.. Ajja XD
    Buenoo k sigue asiii :). Un besiitoo de directioner a directioner =)

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  4. Siento no haber podido comentarte antes :( sakghskjahgkas ¡ME ENCAAAAAAAAAAAAAAAAAAANTA! DIOS ES MUY ASGHKHGKJHAKJAS. *-* Jane y Harry? PURO HAMOR. SADGJKHKGA AJAJAJAJAJ ¡ME ENCAAAAANTA! ¿lo había dicho ya? sakghkas pues eso; sdjgskjahka JJAJAJAJAJA. Me he quedado un poco para con la reacción de Yina, menos mal que al final, todo se ha arreglado :S (aunque es una zorra que me cae mal, ts. AJAJAJAJJAJA)kkajshgkajk ¡SIGUELA! Te quiero!

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  5. EEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEH, SOY UNA NUEVA LECTORA *3*
    ( que se leyó todo esto en un día y no sabe si es sano, pero lo hizo e.e )
    Y bueno que necesito el siguiente YA!
    Esto es tan amxifaeufda*--*
    Me encanta.
    Estoy de acuerdo con Ana, la reaccion de Yina es extraña.
    Pero mejor que se valla a Canadá y desaparezca para siempre. ( se nota que me cae mal , no? )
    Bueno pues eso.
    Siguiente prontoooo!
    Besos<3

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