46~


Capítulo 46:
{Narra Jane}
-¡¿Tú qué?! -chillé.
Se pasó la mano por el pelo y sopló, con la mirada perdida. Se mordió el labio, apartando la mirada y mirándome a los ojos, mientras yo fruncía el ceño asimilando la idea que me acababa de aclarar. 
Por eso tanto misterio. Tanto cariño. Tantas miradas inseguras y tantas sonrisas perdidas por su parte. 
Tenía que fingir. Mentir. Engañar. Actuar. 
Ser su “prima”
-Lo que oyes -murmuró, bajando la mirada. 
-Pero, ¿por qué?
Por más que quisiera calmarme y recapacitar sobre la situación, lo único que conseguía era que el enfado y sobre todo el miedo se apoderara de mi racionalidad. 
-Quiero decir, ¿por qué nosotros? ¿Qué pasa con Louis y Hannah? -nada más decirlo, me di cuenta de lo egoísta que sonaba- Como ellos, tenemos derecho a estar juntos. 
Él seguía mirándome, con sus dedos acariciando sus labios, apretando la mandíbula, sin pronunciar palabra, transmitiéndome ideas con la mirada. 
Entorné los ojos, y negué rápidamente con la cabeza, queriendo negar lo que intentaba decirme. Intentando negar la realidad. 
-No, no, no. Pero... pero si eran perfectos el uno para el otro, eran... son tan monos y son felices y, y... Si ayer mismo vi a Hannah y estaba como siempre, callada, pero... bien -callé después de tartamudear sin parar, acordándome de la Hannah del día anterior y dándome cuenta que tenía razón él. 
Habían roto. 
Y Simon tenía planeado hacer lo mismo con nosotros.
Harry enseguida se acercó a mí y me abrazó con fuerza, besando mi cabeza y apoyando su barbilla con suavidad sobre ella, mientras me apoyaba en su pecho y trataba con todas mis fuerzas mantener las lágrimas en su sitio, sintiendo el apretado nudo en mi garganta, y el cuerpo tenso de Harry contra el mío.
-Eh -me cogió por los hombros y me sonrió con tristeza, pasando un pulgar por mi mejilla-. No tenemos por qué romper -cerré los ojos con fuerza y sentí esa palabra como una patada en el estómago-, siempre podemos hacer lo que ha dicho Simon. Nos hacemos pasar por primos y listo.
-¿Y listo? Harry, tus fans no son tontas. Es más, si se lo proponen pueden ser mejores que el F.B.I. Y yo no sé mentir, y mucho menos actuar. 
-Simon sabrá qué hacer al respecto. 
-Prefiero no confiar demasiado en Simon ahora mismo. 
Torció los labios y cruzó los brazos, apoyándose contra la pared, mirando de nuevo hacia el suelo.
Con un suspiro, me acerqué a él y dejé que mi cabeza descansara de nuevo en su pecho, cerrando los ojos y disfrutando todo lo que podía del momento, mientras él jugaba con mi aún húmedo pelo por la lluvia.
-Tengo sueño
Soltó una risa leve. Yo no pude evitar sonreír. 
-Por tu culpa -bromeé, intentando no reír, todavía con los ojos cerrados. 
Rió de nuevo, ahora con algo más de intensidad. 
-Te dije que podrías arrepentirte -dijo serio. 
Me aparté escasos milímetros y le miré a los ojos, aún con mis brazos rodeando su espalda. 
-Yo no me arrepiento de nada. 
Él sonrió y me besó con ternura los labios.
-¡Jane! -gritaba Ellen, fuera de la habitación- ¡Harry! 
-¿Qué? -respondió
-¿Estáis visibles?
Puse los ojos en blanco, suspirando. 
-Sí.
La puerta se abrió de golpe y una inquieta Ellen entraba agitada, con una revista en la mano. 
-Tenéis que ver esto. 


{Narra Lena}
Incomplete de Backstreet Boys retumbaba a todo volumen en mis oídos, mientras miraba el blanco techo de mi habitación, tumbaba boca arriba en la cama, desconectada totalmente del mundo y de la realidad. 
Eso era lo que sentía. Me sentía vacía. Sin vida. Incompleta. 
Ya no me sentía feliz como lo era varias semanas antes. Ni segura en mi entorno. Ni a gusto con la vida que poseía. 
Me sentía engañada y traicionada. 
Y sólo esperaba que esta mala racha de pensamientos negativos y decaídas pasara lo antes posible, ya que echaba mucho de menos mis risas sin sentido y mis locuras. Ir al conservatorio y tocar el piano una vez más, sentir las notas al deslizar mis dedos por las teclas y dejar que el mundo se evaporara a mi alrededor. Sólo yo y el piano.
Gracias a que la canción ya empezaba a tocar su fin, pude escuchar unos sordos golpes contra la puerta de mi habitación. Frunciendo el ceño y molesta, me quité un auricular. 
-¿Qué? -dije de mala gana. 
Pero no obtuve respuesta. Torcí los labios, aún con el ceño fruncido y sin apartar la mirada de la puerta. 
Con un resoplido, me volví a dejar caer en la cama, volviendo a colocar un auricular en el oído. 
Cerré los ojos y me dejé llevar de nuevo por las notas de Perfect de Simple Plan, que atravesaba mis oídos. Casi podía sentir cómo temblaban los tímpanos. 
A través de la alta música, volví a escuchar los golpes de la puerta. 
Algo más malhumorada que antes, que arranqué los auriculares y me senté en la cama, mirando la puerta. 
-¡¿Qué?! -chillé esta vez. 
Nada. De nuevo. 
Soplé con fuerza y me volví a tumbar. 
Me lo habría imaginado. 
¿Imaginado?
La voz siniestra que últimamente me acompañaba siempre retumbaba en mi cabeza una vez más. Se rió burlonamente y yo volví a prestar atención a la música. 
Últimamente te imaginas muchas cosas, ¿no?
Me aclaré la garganta y recogí los cascos, guardando el móvil en el bolsillo. Cerré los ojos y respiré profundamente, tranquilizándome a mí misma. 
Me levanté de la cama y salí de la habitación, con pasos inseguros y temblando, sin saber muy bien el motivo. 
Entré en la cocina, donde mis padres conversaban con tranquilidad, sentados en la mesa. Ambos giraron sus miradas al entrar yo y la conversación calló, mientras me miraban con sonrisas casi forzadas en sus rostros. 
-Hola, cielo -saludó mi madre en voz baja.
Yo pasé de largo e ignoré su saludo, avanzando por la cocina y dirigiéndome al armario, en donde cogí un paquete de galletas. 
-Lena, ¿puedes sentarte un segundo? Necesitamos hablar contigo -espetó esta vez mi padre, con voz más cálida y serena. 
Obedeciendo al instante, me senté en la silla de la cabeza de la mesa, sin decir palabra. 
-Tu padre y yo hemos estado hablando sobre todo este jaleo -la voz de mi madre temblaba y se notaba el esfuerzo que ponía para no perderla. Su mirada vacilaba entre los ojos de mi padre y los míos, sin saber muy bien a quién mirar. 
-No queremos que te enfades, ni te alarmes. Esto es sólo algo temporal, para ver cómo van las cosas. 
-Sólo queremos ayudarte con todo lo que está pasando estos días. Y creemos que es lo mejor para ti. 
Suspiré y miré hacia otro lado, harta de sus rodeos y de no querer ir nunca al grano, cuando sabían que a mí me pone de lo más nerviosa. 
-¿Me lo queréis decir ya? -intenté calmarme, por lo que la voz me sonó estable. 
Mi madre volvió a mirar a mi padre una vez más, insegura. 
Puse los ojos en blanco. 
Mi madre suspiró y dejó que mi padre hablara: 
-Mañana tienes cita con el psicólogo. 


{Narra Yina}
Golpeaba el dedo contra la mesa una y otra vez, nerviosa e impaciente. La ruedecita de Cargando no paraba de girar y la página seguía en blanco. 
La biblioteca ese día, a diferencia de todos, estaba especialmente vacía. Sólo tres o cuatro personas deambulaban por los pasillos en busca de algún libro que leer, o que, simplemente, mataban el tiempo y se encontraban ahí porque no tenían otra cosa mejor que hacer. 
Justo por la ausencia de las grandes multitudes que siempre reinaban la biblioteca, me permití usar uno de los ordenadores disponibles en ella. 
Por fin, la página principal del recinto apareció sobre la pantalla del ordenador y con las manos temblorosas, deslicé el ratón por la página, pulsé el buscador y sin más detenimiento, introduje “muerte”.
La página viajó al periódico de la universidad, con más de diez entradas con la palabra que acababa de introducir. Bajaba por ella, hasta que un titular consiguió llamar mi atención. 
Sintiendo cómo mi corazón latía con cada vez más fuerza a causa de los nervios y sobre todo del miedo que me producía, comencé a leer el artículo que se presentaba ante mí.

JOVEN MUERE EN EL CAMPUS
La joven Heather White, de 16 años, fue hallada sin vida el pasado martes, 17 de abril en su habitación. La causa de la muerte aún está siento investigada por uno de los forenses del cuerpo de policía. 
Fuentes cercanas a la alumna, había salido de su habitación muy tarde por la noche por causas desconocidas, y que, según sus amistades, no era común en ella. La última vez que fue vista fue en compañía de Christian Forrest, profesor de Literatura y nuevo en el centro, que la acompañó hasta su dormitorio la noche del fallecimiento. 
Esto dio mucho que hablar entre alumnos y profesores, que colocaban al nuevo profesor en la cima de la lista de sospechosos, antes siquiera de conocer los resultados del análisis del cuerpo de la joven, que no presentaba indicios de violencia, como ya nos han podido adelantar hasta ahora. 
El profesor, Forrest, anonadado ante el asunto, ha comentado directamente su pensamiento sobre lo ocurrido. Dicta: 
“Heather era una buenísima alumna, pero por desgracia no he podido conocerla del todo por lo ocurrido. Sin duda, una gran pérdida”
Por lo que sabemos, el profesor Forrest se encuentra ahora en su residencia en Vancouver, habiéndose realizado ya muchas entrevistas para conocer la mayoría de los detalles posibles sobre la tragedia. 
La junta directiva del centro ha convocado dos días de luto oficial.
Mark Elliot/
Periódico Oficial SW
19-04-1987

Miré una vez más a mi alrededor y verifiqué de nuevo que no había nadie que me vigilara y releí el artículo. 
Lo imprimí y abandoné la biblioteca, dirigiéndome a mi habitación, guardando los papeles en la mochila. 
Encaminada, me pregunté si debería de debatir este tema con las demás. Aún no las conocía demasiado y no sabía muy bien cuál sería su reacción ante esto. 
Muy en el fondo, sabía que estaba exagerando sobre el tema. 
Por suerte, la biblioteca estaba cerca de nuestro bloque, por lo que llegué pronto de vuelta. Abrí la puerta y vi a Brooke sentada en la cama enfurruñada, con los brazos cruzados y el ceño fruncido. Y de pie, enfrente suya, estaba Nathan, que me sonrió al verme. 
-¿Se puede saber qué haces aquí? -pregunté, poniendo los puños en las caderas. 
-¿Alguna vez te han dicho que eres muy borde?
-Varias -respondí-. ¿Qué haces aquí?
-Es igual, Yi. Ya se iba -Brooke se levantó y me sonrió.
-Bien -le abrí la puerta. 
Él esbozó otra sonrisa torcida y se apoyó en el marco de la puerta, con las manos en los bolsillos y mirándome. 
-¿Podemos hablar? -me preguntó.
Resoplé.
-Claro -dije seca, y salí al pasillo con él.
Él se apoyó en la pared contraria, sin sacar las manos de los bolsillos y manteniendo la mirada fijamente en mí.
Puse los ojos en blanco y aparté la mirada.
-¿Qué querías?
-¿Has visto hoy a Forrest?
-¿Cómo? -fruncí el ceño- Mira, Nathan, no sé lo qué pretendes, pero no vas a conseguir lo que quieres. Lo que me dijiste anoche es una tontería.
-¿Una tontería? -rió levemente, acercándose a mí poco a poco-. Eso es que no has buscado bien. 
-No me hacen falta pruebas para saber que puedo confiar en él. 
-Por favor, Yina. Sólo lo conoces unos meses. No sabes nada de él.
-Ni de ti tampoco -dije en voz baja, al encontrármelo ya a poca distancia. 
A tan poca que podía sentir su respiración sobre mi rostro. 
Él sonrió, satisfecho de mi respuesta. 
-Lo sé -murmuró, sin desaparecer la sonrisa de su cara. 
Tuve que dar un paso hacia atrás para poder ganar espacio, pero me di contra la pared, dificultando las cosas. 
Retuve el aliento al descubrir que me era complicado respirar por su contacto, mirándole yo también a los ojos e intentando resistirme. 
-¿Qué haces? -conseguí susurrar, sin dejar de mirar a sus ojos color avellana que tanto realzaban los rizos que le caían por la cara. 
-Asegurándote de que no me conoces en absoluto -murmuró de nuevo, con un tono demasiado pasional. 
Sonrió una última vez antes de juntar sus labios con los míos, completamente inesperado. 


Comentarios

  1. LA PRIMERA JEJEJEJEJEJEJE Sep, hace mucho tiempo que no te comento, ¡LO SIENTO! Pero aquí estoy JEJEJEJEJEJ. ¿P-P-PERO COMO ESCRIBES TAAAAAAAAAAN JODIDAMENTEEEEE BIEEEEEEN? Y-Y-Y ES QUE ASDFGHJKLÑPOKIMNJHVVCXZAQQWDFGGHHGBFUDR Espera, QUE LENA ESTA LOCA JAJAJAJAJAJAJAJA Hombre loca no, sus padres creen que sí JAJAJAJAJAJAJ ¿PERO POR QUE LES TIENES QUE PASAR ESO A JANE Y A HARRY? Ostias, Jarry JAJAJAJAJAJAJA XQ? XQ? XQ? Y YINA Y NATHAN SON ASIBOFQUPEFBPNPOBHZASXSOCDVFBPUVAOVEWP Al profesor que le den, YO QUIERO A YINA Y A NATHAN JUNTOS Y SI NO TERMINAN JUNTOS TE PEGO, ¿EH? *Símbolo de puñetazo de WhatsApp* Quiero el siguiente, ¡YA! ¡PERO YA EEH! ¿QUE HACES AHÍ PARADA? VENGA, ESCRIBE. Que te quiero musho y que gracias por todo. ♥

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  2. Hola se que no he comentado nunca pero es porque vi en el tuenti de una amiga tu comentario y como me gusta leer pues dije porque no?...
    Entonces lo que te quiero decir esque*redoble de tambor*

    ME ENCANTA LA NOVELA!!!sigue escribiendoo plis...

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