47~


Capítulo 47:
{Narra Jane}
Fotos y más fotos de Harry y mías empapaban la mayoría de las páginas de la revista, que Jess había traído hace algunos minutos. Por  suerte, ninguna de estas eran demasiado sospechosas.
-¿De dónde la has sacado, dices? -preguntó Harry, tras haberla ojeado.
Yo seguía con la mirada fija en la página, con el ceño fruncido y la boca entreabierta, sin saber cómo reaccionar ante aquello.
-En un quiosco cerca de mi casa. Pasamos por ahí todos los días al ir al instituto. El dependiente nos conoce y todo -respondió Jess, emocionada y con una sonrisa en la cara.
Ellen saltó del sofá dando palmas, contenta también. Me abrazó con fuerza.
-¡Qué guay, Jane! ¡Eres famosa!
Yo simplemente la miré, con el rostro inexpresivo.
Su sonrisa desapareció.
-¿Ocurre algo? -preguntó, mirándome a mí y a Harry, que apartó la mirada. Ellen se mordió el labio.
Jess miró a los chicos, que bajaron las cabezas, sin querer entrometerse en el tema. Todos excepto Louis, que miró a Jess directamente a los ojos. Jess torció la sonrisa, frunciendo el ceño confusa.
Suspiré y me miré los dedos, mucho más nerviosa, incluso, que antes.
-Jane -insistió Ellen, buscando mis ojos con la mirada.
En vez de mirarla, me volví y me acerqué a Harry.
-Esta bien -dije, cerrando los ojos y suspirando, aún sin saber realmente lo que estaba a punto de hacer, le miré a los ojos-. Haré lo que sea -casi susurré.
Su sonrisa fue leve. Asintió.


{Narra Yina}
No sabía lo que estaba haciendo ni por qué, pero yo le seguí el beso que él había comenzado. Y tampoco sabía ni por qué ni como, pero lo estaba disfrutando.
Una vez nuestros labios se separaron, le volví a mirar a esos ojos claros que tan nerviosa me ponía.
-¿Se puede saber qué coño has hecho? -dije subiendo de tono a la vez que hablaba.
-¿Yo? -Nathan, rió- Esperar tu reacción. Ahora lo tengo todo más claro.
Resoplé y le di un empujón en su pecho, obligandole a separarse de mí.
-Eres un idiota.
Dicho esto, abrí la puerta de mi habitación mientras él me dedicaba una última sonrisa y se alejaba satisfecho.
Puse los ojos en blanco y entré en la habitación.
-¿Qué quería? -preguntó Brooke desde su cama, con una sonrisa y un libro entre sus manos.
Cerré la puerta nerviosa.
-Eh, nada. Sin más, ya conoces las estupideces de Nathan. Siempre exagera las cosas -dije después de una pequeña risita nerviosa.
-Ah, vale -y bajó la mirada de nuevo.
Avancé por la habitación hasta llegar al lugar donde había tirado el bolso. Lo recogí del suelo y saqué el folio que había imprimido en la biblioteca.
Me senté en la cama y miré a Brooke, sin saber realmente lo qué hacer con el tema de Christian.
Ella se dio cuenta y volvió su mirada para clavarla en mí.
-¿Pasa algo?
-Brooke, ¿tú cuánto tiempo llevas en SW?
Cerró el libro y lo dejó en la mesilla de noche.
-No mucho más tiempo que tú. Si tú llegaste en agosto, yo llegué en mayo. Así que no conozco este sitio tampoco mucho. ¿Por qué lo preguntas?
-No. Por nada. Simplemente, curiosidad. ¿Y todo lo que pasó con Nathan pasó en tan poco tiempo?
Rió.
-Sí, la verdad. He tenido un verano movidito.
Sonreí, bajando la mirada.
-Si buscas a alguien que sepa del centro es el mismo Nathan. Lleva aquí ya tres años.
-¿Cuántos años tiene?
-Diecinueve, recién cumplidos.
-Parece más joven.
-Ya. O si lo prefieres, también está Saddie, que tiene su misma edad. Es más, creo que llegó el mimo año que Nathan.
-¿Saddie cuál es?
-La pija, Fer es la rubia.
Las dos nos reímos.
-No las distingo.
Rió de nuevo.
-A mí también me costó.
Con Brooke era capaz de abrirme como nunca lo había hecho con nadie. Ella me permiría ser yo misma y reírme tranquilamente, decir tonterías sin que nadie me juzgara por mis ideas. Era como con Ellen. Solo que con ella era distinto. Ellen simplemente apartaba los prejuicios y defectos de manotazo y te trataba como su mejor amiga, aún te había conocido ese mismo día.
Brooke me había dado a conocer la sensación de tener una mejor amiga y realmente de lo agradecía con toda mi alma, ya que nunca antes había experimentado esa sensación de confianza con otra persona.
Ni siquiera con Harry.
Abrió la boca para hablar, pero yo la corté mostrándole los papeles que había imprimido momentos antes, a lo que ella frunció el ceño. Aceptó las hojas y empezó a ojearlas. Le expliqué lo que había pasado con el profesor Forrest, desde el primer día de verano que me encontró en el campus en mitad de la noche, hasta la noche anterior, con ello la advertencia de Nathan.
Mi estómago se estremeció nada más recordar su nombre.
Ella releyó el artículo.
-La verdad es que he oído hablar de él,  pero no de este caso. No de una fecha tan lejana. -Subió la mirada y me miró- ¿Y por qué me enseñas a mí esto?
-Puede que suene estúpido, o infantil, o llámalo como quieras. Pero creo que me gusta. Un poco.
-¿Quién? ¿Nathan?
-¡No! Chris.. eh, el profesor Forrest.
-¡¿Qué dices?! ¿Sabes en el lío que te puedes meter?
-Lo sé -me dejé caer y miré el techo. Me froté los ojos.
Brooke se levantó y se sentó a mi lado.
-Pero a ver, ¿gustar en qué sentido? Te hace tilín o simplemente te gusta mirarle. Porque he de admitir que es muy guapo.
-No.. no sé. Sonrío cuando lo veo -sonreí como acto reflejo.
Puso los ojos en blanco, con una pequeña sonrisa.
-Bueno, -cogió las hojas- ya sabes cómo es Nathan, siempre queriendo exagerar las cosas. Tú tranquila, seguro que esto se aclaró -dijo señalando el artículo- y no es más que una pequeña mancha.
-Lo que tengo que hacer es investigar un poco más acerca del tema. Necesito saber cómo termina esto -me levanté de un brinco.
-¿Ahora? -miró su reloj-, es viernes, Leo y yo habíamos pensado que quizás podríamos salir todas a cenar y pasar un buen rato. Olvidarnos un poco de los exámenes, ¿vienes?

~

-Pero bueno, Yina, ¿te has vuelto completamente loca?
-¿Por qué? -protesté- Aquí dice que es inocente.
Saddie resopló mientras daba otra vuelta a la habitación y Fer miraba hacia otro lado nerviosa, queriéndose mantener al margen de la situación.
Abrí la boca para hablar, pero la cerré en seguida, por miedo a su reacción al descubrir esta.
Saddie respiró con fuerza y se sentó a mi lado en la cama, y con la mayor simpatía que ella podía, sonrió y puso una mano en mi rodilla.
-Cielo, sólo te voy a aconsejar una cosa: aléjate de él. Nathan tiene razón.
Ésta vez, fui yo quien resopló.
-Sois todas unas exageradas. Aquí dice claramente “La compañera de habitación de Heather White, la joven hallada muerta en su dormitorio, ha sido declarada culpable del asesinato”. Nada del profesor Forrest -dije golpeando con el reverso de la mano el papel.
-Yi, el asesinato de esa Heather fue sólo la primera muerte de una estudiante en el centro. Y da la casualidad, que Forrest siempre era cercano a las chicas, aunque luego resultara que él no era el culpable.
-Oh, vamos. Si él hubiera tenido algo que ver, ya no trabajaría en este centro, ¿no es así?
-No tienen pruebas suficientes para echarlo -dijo Fer esta vez, sin mirarnos.
Saddie asintió y me alzó las cejas.
-No te encapriches con él como hiciste con Harry, en serio. Y es un consejo de amiga.
Suspiré, mirando al vacío.
-Vale, vale. Está bien. Intentaré alejarme de él.
Saddie sonrió aliviada, y me abrazó cariñosa.
-Menos mal. No quería perderte a ti también.


{Narra Lena}
Dos semanas. Cinco veces a la semana. Dos horas al día.
El señor Paxton, cuyo nombre de pila no merecía la pena recordar, me sonrió una vez más y cerró su pequeño cuaderno de cuero marrón de golpe.
-Bien, Lena, eso ha sido todo por hoy. Ha sido un placer -se levantó de la silla y me tendió la mano. Yo, desganada, se la estreché con una falsa sonrisa.
-Ya -murmuré.
Me sonrió de nuevo y se dirigió a la cocina para hablar con mis padres, como hacía siempre después de cada visita.
El señor Paxton era un señor que rondaba los cincuenta años, pequeño y relleno, con unas gruesas garfas negras adornando su cara. Completamente distinto a mis expectativas de un psicólogo alto y joven.
Tal vez debería de bajar el listón.
Yo seguía sentada en el sofá de mi casa, abrazando mis piernas en silencio y tratando de escuchar la conversación entre mis padres y ese señor, al que cada vez odiaba más.
No sabía por qué todo eso era necesario. No sabía por qué todo el mundo pensaba que estaba loca, y sobre todo no sabía por qué no tenían el valor de decírmelo a la cara. Pensaba que era tirar el dinero, y lo era. Puse los ojos en blanco.
Yo no tenía por qué contarle mi vida a un señor al que no conocía y al que no le interesaba. Me ponía enferma. Saqué el móvil del bolsillo al escuchar un pitido que indicaba un mensaje entrante. Miré la pantalla, pero en ella no aparecía ninguna notificación. Fruncí el ceño. El pitido volvió a sonar. Y otra vez.
¿Por qué suenas, maldito móvil?
-¿Por qué suenas, maldito móvil? -repetí, intentando ahogar la voz como fuese.
El móvil no dejaba de dar pitiditos y de vibrar, con cada vez más intensidad, pero en la pantalla no aparecía nada. Sólo mostraba el fondo de las chicas y yo en el verano pasado, en Cheshire, el primer día.
Me puse muy nerviosa, no sabía cómo reaccionar, ni qué hacer para que parara de una vez.
-¡Cállate! -chillé con fuerza y lancé el móvil contra la pared.
¿Qué hostias te pasa? ¿La locura te estorba?
-¡Yo no estoy loca! -grité de nuevo, levantándome del sofá, apretando los puños.
En seguida mis padres y mi evaluador, como yo lo llamaba, aparecieron en el salón asustados, mirándome con preocupación.
Mi madre tragó con fuerza y se acercó a mí poco a poco, como si yo fuera una bomba a punto de explotar que debía de desconectar, me sonrió lo mejor que pudo y trató de ser amable:
-¿Ocurre algo, cielo?
Mi respiración agitada se tranquilizaba poco a poco, miraba al suelo con los ojos inquietos, son saber a dónde mirar. Me pasé la mano por el pelo y traté de explicarme a mí misma lo que estaba ocurriendo.
Con tranquilidad fingida, levanté la mirada y miré a mi madre con otra sonrisa falsa.
-¿A mí? Nada, ¿qué iba a ocurrirme?
-No sé... acabas de gritar...
-Sí... a veces me pasa... -y sonreí de nuevo.
Ella asintió, tratando de notarse aliviada.
-Ah, entonces todo bien.
El señor Paxton escribía algo con mucha rapidez sobre un papel y se lo entregó a mi padre mientras murmuraba algo apresurado, como si corriera prisa lo que tenía que decirle, y sobre todo hacía todo lo posible para que yo no lo oiría.
Él asintió con energía.
-Que pasen un buen día -sonrió y salió de la casa con su maletín en la mano.
Una vez que hubiera abandonado la casa, mi padre se acercó a donde estaba mi móvil, en el suelo. Lo recogió y me lo tendió.
-Que sea la última vez que lo lances de esa manera, ¿de acuerdo?
Yo asentí sin mirarle a los ojos y cogiendo el teléfono, que aún funcionaba.

~

El timbre de la puerta sonó, otra vez con el volumen excesivamente alto, y bajé corriendo para abrir.
Era de noche y mis padres habían decidido salir de casa para cenar, y, posiblemente, llegarían a las tantas de la noche. Dejándome a mí completamente sola.
-Muy inteligente por su parte. Eso de dejar a su hija sola en casa.
Reí para mis adentros.
Pero me encantaba estar sola. Podía disfrutar de la casa y hacer lo que quisiera. Hasta podía hincharme a chocolate viendo cualquier basura americana en la tele sin que me digan a qué hora debía acostarme. Y como era viernes, lo aprovecharía al máximo.
Y lo mejor de todo es que todo volvía a la normalidad. Era extraño, pero me sentía bien de nuevo, no tan bien como feliz, pero sí viva. Como si la presencia de mis padres hacía que me sienta mal o inútil.
Como si ellos fueran los culpables de lo que me estaba ocurriendo.
Algo más animada que otras veces, abrí la puerta. Se me desencajó la mandíbula al ver lo que estaba viendo.
Sonrió.
-Hola -dijo, con esa media sonrisa que me volvía loca.
-¡Byron! -chillé y me lancé a su cuello, besándole como nunca hice.
Y él siguió mi beso, algo que me extrañó mucho. Notaba su sonrisa a través de mis labios.
Cerró la puerta tras él.
-¿Qué haces aquí? -casi susurré, sin aliento.
Él rió bajito, volviéndome a besar y llevándome al sofá, tras cogerme en brazos. Me senté a su lado.
-En realidad he venido a ver a mi hermana, pero veo que tienes otros planes.
Bajé la mirada, entristecida. Apoyé mi cabeza en su hombro mientras él jugueteaba con mi pelo, ahora ligeramente rizado.
-Odio todo esto.
-Yo también -se encogió de hombros-. Pero no hay nada que nosotros podamos hacer al respecto. Ésta es la realidad y hay que enfrentarla tal y como es.
Me aparté y le miré a los ojos.
-Eres real, ¿verdad?
Él frunció el ceño mientras reía de nuevo.
-¿Qué? ¿Qué te hace pensar que no lo sea?
-No sé -murmuré, volviendo a hundir mi cabeza en su hueco del cuello-. Últimamente no confío mucho en lo que veo o escucho.
-¿Qué quieres decir?
-Eso. Que no todo lo que escucho es real. Es como si me lo imaginara todo. Oigo voces que en realidad no están y veo cosas que no existen.
-Qué guay -dijo al respecto.
-¿Guay? ¿No piensas que estoy loca? -me separé de nuevo y ésta vez miré en sus ojos más profundamente.
-¿Loca? -rió- Por supuesto que estas loca. Eres vivaz y energética. Te ríes por todo y puedes llegar a decir las mayores tonterías que te ocurran. Y eso es precisamente lo que me encanta de ti.
Torcí los labios.
-Últimamente no soy así. Últimamente es como si todo fuera gris. O negro algunos días. Estoy apagada.
-Pues no lo estés. Vive la vida como tú sabes y hazle sonreír al mundo con esa preciosa sonrisa tuya. Que se derritan todos. Sólo es una mala racha que estás pasando. Se te pasará. -Besó mi cabeza.
-Odio no poder tenerte.
-A veces me gustaría darle una patada a todo. Hacer todo lo que la ley nos prohíbe. Perseguir mi sueño hasta atraparlo con la palma de la mano. Y, sobre todo, mandar a la mierda a la sociedad, sólo para poder tenerte.
Yo sonreí levemente y bajé la mirada.
Y de pronto un enorme foco de luz nos apuntó a los dos. Cerré los ojos con fuerza al notar la fuerte luz que me envestía. Intenté refugiarme con los brazos, pero no podía. Era demasiado potente. Cuando quise darme cuenta, Byron había desaparecido de mi lado, como si nunca hubiera estado allí.

-Vamos, L, despierta. Ya son las doce, vas a fastidiar todo tu sábado -mi madre hablaba rápida y con energía, subiendo la persiana de mi habitación.
Froté mis ojos con los puños cerrados, y hundí mi cara en la almohada, con un gemido.
Me di cuenta al instante de escuchar la voz de mi madre. Todo era ficticio.
Mi madre me sonrió y se apartó de la ventana, dejando que los débiles rayos de luz invernal bañaran la habitación.
-Venga. Arriba -y salió de ella.
Oculté mi cara con las manos y deseé con todas mis fuerzas desaparecer. Evaporarme. Salir corriendo de allí y no volver nunca.
Me di cuenta de que todo lo que acababa de suceder era un sueño.
Un puto sueño.
Byron nunca iba a volver. Nunca iba a volver poder abrazarle, ni besarle. No volvería a verle nunca más.
Intenté con fuerza que las lágrimas no resbalaran de nuevo por mis mejillas, aunque no pude pararlo. Ya era demasiado tarde para retenerlas.
Aparté de un manotazo las lágrimas que caían y me levanté de la cama con rabia, furiosa. Tenía ganas de gritar, chillar, romperlo todo. Las lágrimas ahora ya estaban descontroladas, rodaban cada vez más y con más intensidad por mis mejillas sonrosadas por la rabieta.
Me acerqué con paso fuerte a mi mesa, y busqué algo con la mirada que ni yo sabía el qué. Necesitaba un punto de mira fijo para que mi mirada pudiera descansar.
Papeles, folios, hojas del instituto, bolígrafos, tijeras, lápices, tirados por mi mesa.
Tijeras.
Vamos, ¿a qué esperas? Acaba ya de una vez con todo
Miré esperanzada hacia la puerta, pero como siempre, no había nadie. Como siempre.
Ésta vez, sí que grité y aguanté las tijeras entre mis manos.
-¡Déjame de una vez en paz! -grité mirando al techo, parpadeando con fuerza para facilitar la caída de las lágrimas.
Abrí las tijeras con manos temblorosas.
Nadie te va a echar de menos. Nadie. No mereces la pena
-¡Déjame! -tensé la mandíbula y sujeté una de las cuchillas de las tijeras contra mi muñeca izquierda- ¡No eres nadie para mandarme! -gruñí, y miré mi muñeca, de la que ya brotaban algunas gotas de sangre, a causa de la fuerza con la que apretaba la cuchilla contra mi piel.
Sabía muy bien que en realidad tenía razón. ¿Quién iba a echarme de menos si no estaba? No servía para nada. Estorbaba en el camino de muchas personas.
No perderían nada.
Cobarde.
Cerré los ojos con fuerza mientras deslizaba  la cuchilla por mi pequeña muñeca.

Comentarios

  1. PERO COMO LO DEJAS ASI?! Soy nueva leyendo, en unos dias me he leido los 47 capitulos, la verdad es que engancha vastante. Siguiente capi ya porfaa :)

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  2. DIOS MIOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO QUE MALA PERSONAAAAAAAAAAAA, como te atreves a dejarlo asiiii??! bueno, pues eso, que eres un genio hija!, muhcisimas felicidadesL

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  3. ¿Pero que mierda es esto? Qué puta mierda de capítulo. No tienes ni idea de escribir.
    QUEEEEE NOOOOOOOOO QUE EEEES BROMAAAAAAAA No te lo habrías creído ¿Verdad? Nena pero cómo coño me dices que el capítulo es una mierda, yo diría que es jodidamente perfecto. Me encanta en serio, pero debo decirte que estás hecha para escribir suicidios, está todo tan... Bien expresado... Bueno corasonsico, que hoy me has dado la alegría de mi vida, que tan sólo pensar que te voy a conocer me mata, pero advierto que a los que tengan ojos sensibles no deberían mirarme, te vas a asustar D: Bueno bueno, que estábamos hablando de ti y yo me he ido por las ramas x) Como siempre espero el siguiente ansiosa porque me da igual lo que digas para mí eres increíble, tú, tu forma de escribir, tu forma de ser, tu novela, la historia, este capítulo y la confianza y cariño que nos hemos cogido<3
    QUE TE QUIERO LO MAS GRAAAANDEEE:33
    Lo siento, no se me da bien escribir comentarios largos y encima tu blog me vacila, no me deja comentar -.-'

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  4. hola!!!! soy tu nueva lectora y te quería decir que me encanta tu nove es perfecta enseriooo te engancha un montón y que tengo muchas ganas de saber que pasa,pero como lo dejas asi???? bueno pues eso que en un par de días me lei todos tus capítulos pork esta genial y que quiero el siguiente ya porfa!!!! y tambia quería decirte que yo e empezado a escribir una novela y que me encantaría que te pasases a hecharle un vistazo, es esta:http://una-vida-junto-a-ti.blogspot.com.es/search?updated-min=2013-01-01T00:00:00-08:00&updated-max=2014-01-01T00:00:00-08:00&max-results=3

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