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Capítulo 8:
La campana sonó indicando la finalización de las clases. Los alumnos salían contentos y con una gran sonrisa. No les culpaba, yo también estaba feliz, y Ellen no era menos, que ya sacaba el cigarro para celebrarlo.
-Ya sabes que no me gusta que fumes-dije dando manotazos al humo.
-No, si yo no fumo. Solo celebro el último día del segundo trimestre. ¿Te lo puedes creer? No he suspendido ninguna.
-¿Cómo que no? Has suspendido inglés.
-Pues eso, ninguna.
-Qué tía-murmuré
-¿Te vienes esta noche a la casa de Ethan? Ha organizado una fiesta.
-¿Qué quieres decir con 'fiesta'?
-Joder, ya sabes. Habrá de todo, chicos, música, bebida, más chicos. ¡Será lo más!
-Ese tío está loco...
-Sí, sí...¿Te vienes o no?
-¿Tú no tienes que cuidar a tu padre?
-Bah, si ya esta bien, solo fue un golpe tonto.
Suspiré.
-¿Con bebida te refieres a alcohol?
-Claro, ¿qué es una fiesta sin alcohol?
-Una fiesta sin problemas
-Ja-Ja, qué graciosa-dijo sarcástica-. Vamos, estará bien, vente, porfaaaaaas, ¿no me dejaras sola con tanto loco suelto, no?
-Cada vez lo tengo más claro.
Me sacó la lengua.
-No, ahora en serio, ven conmigo, por favoor, me dan miedo si están bebidos.
Suspiré de nuevo.
-Esta bien, iré, pero nada de alcohol, para ninguna de las dos. Ya he tenido bastantes problemas por esa causa.
-Uuuh, hablando de borracheras, ¿qué tal es en la cama?-me guiñó un ojo.
-¿Eres tonta? Te repito que no hicimos nada, Dios que pesada..
-Que sí, que sí, pero yo sigo pensando que SÍ hicisteis algo. Ah, y el tema de Aiden, hubiera estado bien que me lo hubieras pasado..
-Siiii, claaro, tú me dices "mi padre ha tenido un accidente" todo seria, y voy yo y te digo "no me importa Ellen, por cierto, está aquí Aiden, ¿quieres que te lo pase?". Tss
-Pues no hubiera estado nada mal
-Que te den
-Eso es lo que te hubiera dicho-dio una última calada al cigarro y lo tiró al suelo.
-Qué guarra eres.
-Ai, lo siento-dijo sarcástica-.¿Qué quieres? ¿Que me lo meta al bolsillo?
-No, quiero que dejes de fumar.
-¿Otra vez? ¡Que no fumo!
Resoplé.
Llegamos al momento donde debíamos de separarnos.
-¡Adiós cariñoo! Recuerda que a las 11:00 en casa de Ethan
-Que sí pesada.
Me saludó y ambas caminamos en direcciones opuestas, hasta que la perdí de vista. Caminé en silencio hasta llegar a mi calle, por donde pasé por todo tipo de casas, desde vagas casas humildes o amplios chalés de altos precios. Mi casa era normal, grande, pero normal. Conforme me iba acercando a mi casa, más entrecerrados estaban mis ojos, ya que en la casa de al lado había luz. ¿Luz? ¿Pero la casa no estaba en venta?
Me encogí de hombros. A lo mejor sería el de mantenimiento, que venía a menudo para comprobar el estado de la casa. Dejé pasar mis dudas y entré en casa. Un dulce y agradable olor apareció al abrir la puerta.
-¿Mamá?-apoyé la mochila en la pared.
Mi madre asomó la cabeza por el umbral de la puerta de la cocina.
-¡Hola, hija! ¿Qué tal el colegio?
-Instituto, mamá.
-Aii, os hacéis tan grandes las dos.
Entré en la cocina aspirando el delicioso aroma. Al entrar, desee no haberlo hecho. La cocina estaba perdida, harina por allá, leche por allí, servilletas usadas -y no usadas- por todos los lados... Y mi madre era todo un cuadro, el pelo lo tenía blanco de la harina -de normal era marrón oscuro- y el delantal lleno de masa y harina.
-Pero, ¿qué haces?-no pude evitar soltar una pequeña carcajada al ver aquel panorama.
-Un bizcocho, ¿no lo ves?
-Pues no.
-Es que hace mucho que no hago un bizcocho y no me acordaba bien. Pero mira, esta subiendo.-estaba agachada mirando a través de la ventanilla del horno.
-¿Hace mucho? Mamá, tu nunca haces bizcochos-agarré un trozo de pan y me senté en la silla, no sin antes pasar la mano por el asiento para no pringarme de harina-.¿Por qué te ha dado ahora por hacer un bizcocho?
-Hay vecinos nuevos. Luego te pasas a dárselo
-¿Vecinos nuevos? ¿Y por qué tengo que ir yo?
-Por que yo estoy perdida y tu hermana fumada.
-¿Fumada? ¿Y cómo sabes eso?
-Cielo, estaba desnuda por el pasillo cantando "Hallelujah"
-Oh-me metí el cacho sobrante de pan en la boca.
Mi madre abrió el horno y sacó un bizcocho perfectamente dorado del horno. Sopló un poco y me lo entregó
-¿Ahora?
-Pues claro, calentito está más rico-me sonrió
Suspiré.
Agarré el recipiente refunfuñando y salí de casa.
Será cara dura. No sabe ni dar cuatro pasos para darle un bizcocho que ella misma había hecho. Y claro, Emma ya se lo olía, venga darle al porro para librarse. "No pasa naaada, ya lo hará mi querida hijita Jany, es un cielo, ¿sabes?" Tss...
Me peiné un poco con los dedos para estar presentable y llamé al timbre. Unos minutos más tarde, una chica de más o menos mi edad, menuda y finita, con pelo rubio claro y un flequillo y con grandes ojos azules me abrió la puerta. Sonreí.
-Hola
-Ho..hola-balbuceó, tímida
-Soy Jane, vivo aquí al lado. Bueno, mi madre os ha hecho un bizcocho para daros la bienvenida.-se lo tendí.
Ella lo agarró con una gran sonrisa.
Muchas gracias. En donde vivía yo no se hacían estas cosas. Emm.. me llamo Jessica. Encantada-se acercó y le dí un beso en cada mejilla-. Humm...¿quieres pasar?
-No quiero molestar. Estaréis liados con la mudanza y tal.
-Oh, no te preocupes, estoy sola en casa. Mis padres se han ido a no se dónde ha hacer no se qué. Vamos, pasa.
Sonreí y entré en la casa.
Por dentro era muy parecida a la mía, sólo que sin pintar y con cajas por todos lados. Pero el salón ya estaba más o menos montado, con sus respectivos sillones de terciopelo marrones y su televisión aún envuelta con plásticos. Ella me invitó a sentarme.
-¿Cuándo habéis llegado?
-Pronto a la mañana, pero nos ha dado tiempo a montar algo más o menos.
-Me encantan estos sillones, son muy cómodos y suaves-me eché para atrás, pasando la mano por el brazo del sofá.
-¿Te gustan? Los elegí yo.
-Son muy buenos. Yo tengo cutres sillones blancos. Bueno, eran blancos
Ambas reímos suave.
-¿Tienes hermanos?
-Uno de 18.
-¿En serio? Yo tengo una de 18 también. Pero hay días que parece que tiene 5 añitos.
-Justo igual que el mío. Se pone a jugar a la consola y puede estar horas ahí jugando.
-Pero ojo, que cuando le conviene, se hace la mayor y se pasa el día fumando el polvo de la habitación.
Soltó una risita.
-¿Quieres un té o algo?
-No gracias, Tendrás que buscar entre las cajas la tetera y así, ¿no?
-Qué va. Mi padre es un viciado al té y es lo primero que sacó-se levantó y puso agua a hervir.
-Nuestros padres se van a llevar de maravilla. El mío es justo igual, cada vez que le veo, tiene una taza en la mano.
-Igualitos-me sonrió.
Le devolví la sonrisa
Recorrí el salón medio montado con la mirada y un gran piano negro me llamó la atención. Me levanté y me acerqué a él.
-¿Tocas el piano?
Se dio la vuelta y observó el instrumento.
-Sí-sonrió-. Pero no soy buena, solo toco algunas canciones.
-¿Cuanta gente me habrá dicho eso y luego resultan ser unos genios? Unos cuantos
Soltó una carcajada.
-Una pregunta, ¿eres española?
Frunció el ceño
-Sí, ¿cómo lo sabes?
-Por el acento-sonreí-¡Qué alegría! Yo soy española-me acerqué a ella.
-¿Sí? ¡Qué bien! Me pondrás ayudar a mejorar mi inglés.
-¿Mejorarlo? Si hablas de maravilla, cuando yo vine aquí, no sabía ni pedir un café. Tu podrías ayudarme con mi español, cada día pierdo un poco
-Pues claro-dijo esta vez en español.
-Eeeh...¿Desde cuándo tocas el piano?-dije lo mejor que pude en español.
-Desde prontito, a los 4 añitos.
-¿Tan pronto? Wow...
-Un poco, pero me gusta. Es como si todo a mi alrededor desapareciera. Sólo yo y el piano. Es una sensación muy agradable, es una sentimiento más-puso dos tazas y la tetera con la bolsita de té en una badeja y lo llevó hasta la mesita central del salón.
Analicé cada una de las palabras que acababa de decir. Hacía mucho que no hablaba español y me costaba lo mío entenderlo bien.
Me tendió una tacita humeante y murmuré un Thanks.
-Lo de tocar el piano fue idea de mi madre, a mí me gustó la idea. Por cierto, ¿hay algún conservatorio cerca?
Conservatorio, conservatorio, hummmm....Conservatorio...
-Una escuela de música.
-Aaaah, vaale-dije en inglés, riendo.-Joder..
-Tranquila, es normal.
-Eeem..sí, creo que hay uno cerca de casa de una amiga, a unos metros de aquí- Si quieres algún día de estos podemos ir a inscribirte.
-Genial
-Por cierto, ¿A qué instituto vas a ir?-dí un pequeño sorbito al té.
Delicioso.
-No sé cómo se llama, pero esta allá arriba, a unas calles de aquí.
-¿Al North High School?
-Sí, algo así.
-Ese es al que voy yo-sonreí-¿A qué curso?
-Cuarto de la ESO.
-Really? Yo voy a ese curso!
-Mira que bien.
El móvil sonó desde mi bolsillo trasero del vaquero. Lo saqué.
-Perdón, tengo que contestar. ¿Sí?
-¡Jany! ¿Qué tal?
-Bien, ¿tu?
-Guay, ¿qué haces?
-Humm, estoy con una amiga
Jessica sonrió.
-¿Una amiga? ¿Me estas engañando con otra? Yo que te quería..
-Serás guarra.
-Lo sé.
-¿Para qué me has llamado?
-Era para saber si ibas a venir esta noche.
-Eeeeh, sí, si que voy. Espera, Ellen, ahora te llamo, ¿vale?
-Valeee, pero rápido eeh!
Colgué.
-¿Te apetecería venir esta noche a una fiesta?
-¿Una fiesta? No sé... No conozco a nadie y no sé si me dejarán ir..
-No te preocupes, mujer. Yo no te voy a dejar sola. Además, cuando quieren son majos, pero no les prestes mucha atención, son unos pervertidos.
-Bueno, ¿por qué no? Así conozco un poco a la gente inglesa
-¡Dí que sí!-acabé el delicioso té y me levanté-. Bueno, yo me voy a tener que ir yendo, mi madre estará preocupada. Hummm a las 11 menos cuarto te vengo a buscar, ¿vale?
-Okey.
-¡Ponte guapa!
-Hasta luego!
Marqué el número de Ellen mientras caminaba hacia casa y pulsé el botón verde.
-Elle, dile a Ethan que somos tres.
Sonreí.


-¿A dónde vas tan guapa?-preguntó mi padre conforme bajaba las escaleras.
-Ha quedado con la vecina. Tienen la misma edad, ¿sabes?-respondió mi madre por mí, secando platos.
-Además, no voy tan guapa.
Ni siquiera me había maquillado. Me había dejado el pelo suelto, llevaba puestos unos pantalones pitillo blancos, unas victorias negras y una camiseta ancha blanca con un gran corazón negro en el centro.
-Ponte algo, que hace frío.
-No hace frío papá.-le dí un beso en la frente y me metí el móvil en el bolsillo trasero del pantalón-. Bueno, me voy, no me esperéis despiertos, llegaré tarde.
-A las 12 te quiero en casa.
-Ya quisieras tú-murmuré-¡Sí papá! Adiós.
Caminé hacia la casa vecina y llamé al timbre. Unos segundos más tarde, Jessica abrió la puerta sonriendo. También ella llevaba el pelo suelto, solo que algunos mechones delanteros echados para atrás. Vestía simple, pero guapa: llevaba unos pantalones pitillo azules turquesa, una camiseta blanca caía también con un dibujo de un gato azul. Llevaba unas victorias blancas.
-Hola-se saludó sonriente.
-¿Lista?
-¿Quién es?-gritó una mujer desde dentro.
-¡Es la vecina! Me voy, adiós, os quiero.
Cerró la puerta detrás suya y nos pusimos a andar.
-Qué ilusión, nunca he ido a una fiesta de verdad. ¿Está cerca?
-Oh, sí, 10 minutitos andando.
-Ah, bien
-¿Por qué te mudaste aquí?
-Bueno, yo siempre he querido estudiar filología inglesa y el año pasado me dieron una beca para estudiar en Londres. Y aquí estoy.
-Qué suerte, yo vine por causas de trabajo, con un humor de perros. Tuve que dejar un montón de amigos allá
-Ya, eso es lo único malo. Están allí todas mis amigas y amigos. Es mi vida-rió bajito.
-Sí. Yo es que hice muy rápido amigos. Conocí a Ellen en la biblioteca, estaba todo el día observándome hasta que un día se acercó y se presentó. Fue gracioso.
-Espero que me pase como a ti.
-No te preocupes, la gente con la que vamos pueden ser muy majos. Pero ojo, bebidos dan miedo.
-¿Son guapos?
Reímos las dos
-Bueno, Ethan no está nada mal, Dan tampoco, aunque no te lo recomiendo, es un cerdo. Jeff es mono, Tom está buenísimo. Y ya, esos son todos.
-Vaya.
-Creo que Ellen va a por Tom, está venga echarle miraditas.
-¿Y tú?
Solté una carcajada.
-Yo a por ninguno, acabo de salir de una relación..
Jessica abrió los ojos como platos.
-No quiero ser cotilla, pero, ¿qué pasó?
Reí y se lo conté todo, desde el día que nos conocimos, de cómo comenzó a tontear conmigo y cómo comenzamos a salir, hasta el día que le pillé besando a esa zorra mal follada en el Támesis. Está claro que también le conté lo que pasó después en aquel autobús amarillo.
-Qué cabrón.
-Sí que lo es.
-¿Y sabes quien era la chica?
-No, y prefiero no saberlo. Por que cómo me entere quién fue, le arrancó los pelos del coño de cuajo.
-Alaa, qué agresiva
Me encogí de hombros.
-Eso le pasa por liarse con mi novio.
Entramos en el barrio donde debíamos de estar, como llegabamos algo tarde, la música ya sonaba fuerte y alta. Avanzamos algo más rápido hasta llegar a la casa, que ahora sí, se aían gritos y risas desde dentro de la casa. Suspiré y llamé al timbré.
Iba a ser una noche animada.

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