22~
Capítulo 22:
{Narra Jane}
-¿Interrumpo algo?
Miré al suelo, mientras Harry carraspeaba también.
-Emm.. dime Yina
-¿Podemos estar solos? -preguntó Yina mirándome.
-Claaro, ya me voy... Tss... -resoplé.
Sin ganas, esquivé a Yina y bajé lentamente las escaleras. Con el ceño fruncido, atrevsé el salón hasta llegar a la cocina, en donde, no pude ver muy bien quién estaba, ya que Ellen me cogió de la muñeca nada más entrar y me sacó de ella.
-¡Ala! ¿Estás loca?
-¿Quééé taal? -dijo con los ojos brillando.
-Awww, es tan mono. Pero ha venido Yina y...
-¿En serio? ¡Que pesada es! ¿Y qué coño quería?
-Ni idea, quería hablar a solas con él.
-Buah, cuando le vea le pego..
-Parecía bastante importante, no parecía muy.... contenta que digamos..
-Tsss, importante... ¿Más importante que lo vuestro? Joder, conociéndola, a lo mejor se le ha perdido la tuerca de su pendiente amarillo fosforito. ¡Deja de ser tan blanda, Jane! A tí te gusta Harry, ¿no?
Suspiré y me dejé caer en una silla cercana, mirando al vacío y pensando. Ellen frunción el ceño y se sentó en el suelo en frente mía.
-¿Qué pasa?
-Es verdad que me gusta, y mucho, pero es un buen amigo y lo último que quiero es perder su amistad.
Ellen relajó los hombros y arqueó las cejas.
-¿En serio, Jane? -soltó un resoplido- Si ese es el problema, cariño, y no te me ofendas, eres absurda.
-¿Absurda, por qué? ¡Es una razón bastante seria!
-Mira, del 100% de las amistades entre los sexos opuestos, un 90% de uno de ellos siente algo por el otro, a veces es correspondido, a veces no. ¡Mírame a mí! E estado con muchos y seguimos siendo muy amigos.
-Claro, tu has estado con casi todos de la cuadrilla, no tienes casi otra opción.
-¡No he estado con todos!
-¿No? Dime con quien no.
-A ver, Tom, James, Jhon... y Ethan -dijo contando con los dedos.
-¡Con Ethan sí!
-¿Si?¿Cuándo?
-Una noche entera después de aquella fiesta del cumpleaños de Mara, además, al lado de mi habitación. Qué mal dormí esa noche.
-Es verdad. ¡Pero es igual! No estamos hablando de mí, si no de ti. Y puedes tener todas las dudas que quieras, pero una cosa te voy a decir, no importa el pasado o el futuro, sólo el presente, si ambos os gustáis, que es el caso, ¡adelante! Ya veréis que pasará más terde, siempre podéis seguir siendo amigos más tarde, pero lo importante es gustarse y punto. Y, esto puede sonar muy cursi y todo lo que quieras, pero haz lo que te dice tu corazón, él sabrá lo que realmente tienes que hacer. Créeme.
Puse los ojos en blanco.
-¿Y bien?
-¿Qué?
-¿Qué te dice?
-¡No es asunto tuyo!
Se levantó de un brico con una gran sonrisa dibujada, me abrazó con fuerza.
-¡Que mona, Jane! Otra cosa te voy a decir, -me miró, cogiéndome de los hombros- no dejes que Yina se interponga en tu camino -guiñándome un ojo, me soltó y volvió a entrar en la cocina.
~
-¡No pienso salir con esto puesto!
-¿Por qué no? ¡Estás sexy!
-¡Parezco una puerta con tanto maquillaje!
-¿Una puerta?
-¡Si sólo llevas un poco de rímel!
-¡Por eso! Yo no suelo llevar nada..
Ellen suspiró.
-Está bien, ya te lo quito. Pero el vestido te lo quedas puesto, que estas monísima.
-¡Pero me pongo las sandalias planas!
-¡Ni de coña!
-¡Yo no sé andar con esto puesto!
-¿Cómo que no? ¡Si son cuñas! ¡Y nada de altas! Te las quedas puestas y punto.
Suspiré también.
-¡Vale! Y no me pegues...
-Estate contenta que te quite el rímel. ¡Cierra los ojos!
Haciéndo caso a las constantes órdenes de Ellen, cerré los ojos de inmediato, con otro leve suspiro.
Y luego dicen que la pensada soy yo, pensé.
-¡Jane! Te ha subido el número de followers en twitter.
-¿Qué? ¿Cómo sabes eso?
-Por que lo veo en tu móvil.
-¡Lena! ¡Dame mi móvil! -estiré el brazo, aún con los ojos cerrados y sintiendo cómo Ellen pasaba un pequeño paño húmedo por mis párpados.
Resoplando, Lena colocó bruscamente el teléfono en mi mano tendida.
-Gracias.
-Vale, he quitado todo lo que he podido.
Abrí los ojos despacio.
-El pelo me lo dejarás suelto, ¿no?
-Sí, sí, tranquila. A ti te favorece más el pelo suelto -me sonrió.
-Uuf! Menos mal, pensaba que estabas enfadadas o algo -Lena se levantó.
-Ellas se hablan así, ¿no lo sabías? -Jess rió bajito.
-Jane, levántate.
Y, haciendo caso a Ellen, me levanté de la silla plegable de madera y me miré al espejo de enfrente en la pared. Llevaba un vestido negro de finos tirantes negros y algo más corto de las rodillas, ajustado por la parte del pecho y suelto a partir de las caderas.
-A propósito, ¿y Yina? -preguntó Lena.
-Está abajo con Zayn preparándo la música, o eso me dijo ella.
-¿No está muy rara últimamente? Quiero decir, ayer estába más animada. ¡Quieta Jane!
-Pero, ¿qué haces?
-Nada, cinco turabuzones, así estas más sexy.
Resoplé.
-¿Y? No es nada formal la "fiesta"
-¡Calla! ¡Coño, Jane! ¡Quieta!
-No demasiado, eh.
-Tranquila. ¡Lista! Ya podemos bajar.
-Un segundo, voy a ser la única con un estúpido vestido?
-Claro que no, pero sí llevarás el más bonito. Así debe ser. -Ellen se dio la vuelta y abrió el armariode detrás suya, sacó una pantaloneta roja y una camiseta ancha negra, junto con unas cuñas parecidas a las mías. - ¿Ves? Ni parecido.
-¿Eso te vas a poner? ¡Que morro!
-¡Nada! Tu vas a estar mucho mejor.
-Además, voy casi como tu -me dijo Jess, poniéndose a mi lado-, sólo que mi camiseta es blanca y algo más corta.
-Ya lo sé, pero tu al menos llevas pantaloneta, yo no llevo nada de...
-¡Deja ya de quejarte! Ir bajando que ya son las 10.
-¡Qué vergüenza!
Jess me cogió de la mano y Lena andaba a mi lado mientras salíamos de la habitación.
-Jane, talón, punta, talón, punta..
-Ya ya, eso intento. Ahora, no sé cómo demonios bailaré con esto si ni siquiera puedo andar -dije mirándo al suelo y agarrandome fuerte a la mano de Jess.
-Tu ve natural, como su fueras descalza. ¿Ves? ¡Súper sexy!
-Ahora bajo -Ellen cerró la puerta.
Las tres bajamos las escaleras, esta vez tuve que agarrarme al barandado de las escaleras y actuar lo más normal posible y a la vez, no caerme por ellas. Una vez abajo, la música ya se podía escuchar.
Estaba nerviosa. Muy nerviosa.
Aún agarrada de la mano de Jess, salimos al jardín. No había apenas luz, pero la suficientes para ver. Todo el jardín estaba adornado con pequeñas lucecitas en casa rincón oscuro de él. También la luna ayudaba a la vista, todo el jardín estaba bañado en la luz plateada de ella, dándo una sensación muy cálida. Era agradable. Acogedor. Abierto y a la vez privado. Era simple, pero perfecto.
Con los ojos ya acostumbrados a la oscuridad, avanzamos las tres en silencio hacia la pequeña mesa en la que Zayn estaba instalado, con una pequeña lámpara propia para poder ver. Louis estaba con él.
-¿Te ha dejado Harry el ordenador? -preguntó Lena
Zayn levantó la mirada y sonrió al vernos.
-No, lo traje yo, así, de casualidad.
Pasó la mirada por las tres, deteniéndose por un segundo en Jess, que ámbos sonrieron tímidos y después trasladó la mirada hacia mí.
-Jane, que guapa -dijo tímido.
Me sonrojé, también tímida.
-Gracias -sonreí.
~
-Jane, te lo digo una última vez, ¡ponte los tacones! ¡Ya!
-¡Pero me duelen los pies! Además, bailar, en la hierba y con tacones, pf.
Harry rió a lo lejos, divertido con la situación.
-¡Venga! -Ellen señaló los zapatos puestos a un lado, mirándome severa y, a la vez, conteniéndose la risa.
-¡Vale! -resoplé, andando hasta la ventana con mis sandalias planas.
Agarré los zapatos negros de tacón y, con ellos en la mano, volví a donde estaba ella, con los brazos cruzados y una ceja alzada.
-Toma -se los tendí.
-¿No te los pones?
-Pues no. Y me da igual lo que me digas -Ellen cogió los zapatos con un sonoro resoplido.
-Vale, vale, pero porque es tu cumpleaños, que si no -sonreí.
Me di la vuelta también sonriendo y me dirigí hacia Harry, que me tendía la mano. Se la cogí sonrojándome y me acerqué más a el, cruzando mis manos detrás de su cuello. Me sonrió.
-Dime -dijo.
-Antes, en el pasillo.... -carraspeé nerviosa-, vaya, si puedo saberlo, pero, ¿qué es lo que te ha dicho Yina? -me sonrojé.
-Ah, sí. Bueno, es complicado, y ya sabes cómo es Yina, tan complicada y tan...
-Claro, claro.
-Supongo que la has oído hablar por el teléfono antes, ¿no?
Asentí.
-Una conversación muy larga -murmuré.
-Y muy importante. Pero claro, a veces es tan cabezota que entiende algo totalmente distinto de lo que le digo.
-Me da miedo preguntarlo, pero, ¿qué es eso tan importante?
Harry suspiró.
-Se va a Canadá.
21~
Capítulo
21:
{Narra
Jane}
Con
las mejillas ardiendo, aparté la mirada y, por mi sorpresa,
estornudé dos veces seguidas, dando un pequeño brinco.
-Salud,
¿estas bien? -preguntó Jess, notándose la preocupación en la voz.
-Sí,
sí, tranquila, será la alergia.
-¿Alergia?A
qué le tienes alergia?
-Emm,..
pues.. no lo sé. Olvídalo, sigamos
Volví
la mirada hacia la fuente con la ensalada ya lista, aunque seguía
notando los ojos de Jess clavados en mi. Con un resoplido suave,
prosiguió con la comida.
-¿A
dónde demonios has ido a coger el trozo de fruta, Jane? ¿Al jardín
del Edén? -dijo Ellen entrando en la cocina, con los puños sobre
las caderas.
Yo
la miré perpleja.
Arqueó
una ceja.
-Te
lo voy a decir tranquila. Sal de ahí y ven con migo fuera. Ya.
Resoplé,y
con los brazos colgando me dirigí a ella.
-Así
me gusta.
-Te
lo dije -canturreó Lena.
-Gracias
Ellen -dijo Jess sonriéndole.
Ellen
agarró mi muñeca y, sonriendo y saludando con los dedos, salió de
la cocina.
Con
los labios apretados, dejé que me arrastrara por el salón hasta
salir a la calle, en donde Yina estaba hablando por teléfono y Zayn
y Liam en la piscina, el primero sentado en el bordillo. Avanzamos
hasta allí y ambas nos sentamos a su lado.
-¿Con
quién habla Yina? -cuestionó Ellen.
Zayn
se encogió de hombros.
-Lleva
ahí un buen rato dando vueltas y murmurando cosas.
Levantó
la mirada y miró a Liam, que tenía los brazos apoyados en el
bordillo. Ellen se levantó, se quitó la camiseta y se tiró al agua
de cabeza.
-¿Calor
o qué?
-Buf,
y tando -respondió pasándose la mano por el pelo y poniéndose al
lado de Liam.
Zayn
se frotaba el brazo.
-Eh,
¿desde cuando fumas?-pregunté fijándome en él.
Levantó
el brazo y observó el medio consumido cigarro que tenía entre los
dedos
-Bff,
desde los 13 años.
-¡¿13
años?! -escandalicé.
-Sep,
era tonto y sin cerebro, pero, por desgracia, es muy viciante.
-Aah
-¿Me
das?
Miré
sorprendida a Ellen.
-No,
no le des. Si tu no fumas.
-Y
no fumo. Dame, por favor -dijo alargando el brazo.
-No
Zayn
intercambiaba miradas entre ambas, sin saber muy bien qué hacer.
A
pesar de mi severa mirada, siguió alargando en brazo y sonriendo a
Zayn como una tonta, con los ojos brillantes.
Respiré
hondo.
-Elle,
por favor, no fumes.
Me
miró y esbozó una suave sonrisa.
-Está bien, pero lo hago por ti, eh -dijo poniendo a mano sobre mi rodilla.
-Está bien, pero lo hago por ti, eh -dijo poniendo a mano sobre mi rodilla.
Yo
también sonreí.
-Gracias.
Segundos
después, sentí unas manos sobre mi espalda y al momento me vi en el
agua. -¿Quién coño..?
-¡Felicidades!
-¡Harry!
Ellen
reía a carajadas.
-¿Tú
de qué te ríes? -dije tirando de sus piernas.
Salió
del agua tosiendo.
-¡Te
mato!
-Aaah,
¿quién se ríe ahora, eh? -dije después de reír y sacarle la
lengua.
Ella
me devolvió el gesto.
-Louis
está arriba hablando por teléfono y Niall duchándose.
-Vaya,
¿los has estado espiando? -le pregunté.
-Solo
un poco, pero solo a Lou, a Niall no me hace falta -dijo apartando la
mirada -, ya me entendéis se está duchando y tal..
Reí
con un resoplido.
En
ese momento, Lena salió con una tostada en la mano.
-¡Eh!
¿Os estabais bañando y no me habéis llamado?
Salí
del agua sonriendo y apretando la camiseta para que saliera el agua.
-No
tenía plan de bañarme, pero alguien me empujó -dije mirando a
Harry desafiante, después de ponerme a su lado.
-¿Otra
vez?
-Sip.
Se
encogió de hombros.
Y,
sin pensármelo más veces, descrucé los brazos y di un leve empujón
al hombro de Harry, suficientemente fuerte como para que perdiera el
equilibrio y cayera el agua.
-Olé.
Al
salir a la superficie, se sacudió los rizos mojados.
Me
mordí el labio.
Ellen
volvió a reír.
-Dulce
venganza -me volví a cruzar de brazos, sonriendo, mirando cómo se
quitaba la camiseta y la lanzaba apuntando hacia mí y aterrizando,
sin éxito, a mi lado.
Me
agaché y a coloqué en una silla.
-Te
dije que me vengaría.
-Lo
sé, por eso me he tirado -me guiñó un ojo.
-¿Que
te has tirado? Já.
-¿Con
quien demonios habla Yina? Lleva ahí más de media hora.
-Ni
idea, pero parece muy concentrada la conversación -dijo Ellen.
Avancé
la mirada hacia ella. Daba vueltas y se pasaba la mano por el pelo
muy a menudo, sentándose y levantándose.
-Parece
nerviosa -dijo Harry, ya fuera de la piscina.
-¡Chicos!
Ya está la... -dijo Jess acercándose- ¿Qué miráis todos? -dijo
mirando la dirección de nuestras miradas.
-Nada,
¿qué decías?
-Que
la mesa ya esta puesta y la comida lista, así que cuando queráis...
-Voy
rápido a cambiarme de ropa -dije
-Voy
contigo-dijo Ellen poniéndose a mi lado y siguiéndome.
-Y
yo -Harry también me siguió.
-O
pensándolo mejor, hmm, tengo que contarle una cosa a Jess -me giré
y miré a Ellen.
Harry
avanzó y entro en casa.
Ellen
levantó el dedo pulgar y me sonrió. Rodeé los ojos y entré
también.
~
Después
de haberme secado, peinado y cambiado de ropa, cogí la ropa mojada y
la tendí sobre el ventanal de la habitación.
Unos
suaves golpes en la puerta hicieron que pegara un pequeño brinco.
Giré la mirada bruscamente, mire hacia la puerta y respiré hondo.
-Adelante
-dije con la voz algo temblorosa.
La
puerta se abrió lenta y unos inconfundibles rizos mojados se
asomaron por ella.
Sonreí
sin evitarlo.
-Jane,
¿podemos hablar?
-Claro
-murmuré.
Cerré
la ventana y torpemente avancé hacia él y salí de la habitación,
apoyándome en la pared del pasillo.
-He
estado pensando.. -se podía notar su nerviosismo en la voz, pero mu
mirada seguía segura y fija sobre mis ojos.
También
yo estaba nerviosa y notaba como mis mejillas ardían y enrojecían
cada vez más.
-¿Sí?
-sonreí tímida.
-Ya
sabes, anoche en.. -carraspeó-, bueno, el beso y.. tal..
-Sí,
sí, estaba presente.
-No
sé qué me pasa, Jane, pero cada vez que te veo o que me miras
siento como que soy la persona más feliz del mundo y me entran unas
ganas enormes de besarte y de cogerte en brazos. Pero me gusta esa
sensación de tenerte cerca y de poder hablar contigo y poder
contener las ganas de hacerlo. La sensación de poder oler ese aroma
dulce a vainilla tan tuyo y ver esos gestos tan característicos de
ti. Todo eso hace que me sienta débil y vulnerable pero a la vez
fuerte y seguro y sobre todo muy muy feliz a tu lado.
Abrumada
por esas palabras y sonriendo como una tonta, me lancé a su cuello y
le besé en los labios. Hundí mis dedos en sus rizos y cerré los
ojos con fuerza mientras él me agarraba de las caderas y seguía el
beso.
-Eso
es lo más bonito que me han dicho nunca -dije casi en un susurro y
mirándole a los ojos, aún con los brazos por su cuello.
-Y
espero poder decirte cosas mucho más bonitas y muchas más veces,
Jane.
Sonreí
y volví a juntar nuestros labios.
-Entonces,
¿se puede decir que, estamos juntos? -dije separándome y apoyándome
en la pared.
-Harry
-Yina carraspeó -, ¿podemos hablar?
20~
Capítulo 20:
{Narra Jane}
-¡Mamá!
-Feliz cumpleaños cariño, ¿qué tal el día?
-Genial, me han preparado un desayuno delicioso, pero no me dejan recogerlo -miré fijamente a Ellen
Ella me sacó la lengua, mientras Yina jugaba con mi pelo.
-Es normal, es tu cumpleaños y quieren que lo disfrutes.
-Ya lo sé, mamá, pero me siento mal.
-Deja ya de ser tan maníaca y disfruta.
Suspiré.
-Lo intentaré.
-Así me gusta.
-¿Y qué tal tú?
-Bueno, os echo terriblemente de menos a ti y a tu padre. Sobre todo a ti.
-¿Emma no está en casa?
-Ya sabes como es tu hermana, tan reservada y tan.. -suspiró-, en fin, casi no sale de su habitación y si lo hace es para comer, volver a entrar o irse a la calle, además, no me da besos como tu.
-Así es Emma.
-Como desearía tenerte aquí conmigo.
-Awww, tranquila mamá, en una semana estoy ahí.
-Tengo una sorpresa para tu cumpleaños.
-¿En serio?
-Sí sí, esta aquí, a mi lado. Es grande -pude escuchar como sonreía pícara al otro lado del teléfono.
-¿Qué es?
-Si te lo digo ya no será una sorpresa.
-Hmmm.
-Bueno cariño, te cuelgo, que tu hermana quiere que le prepare el desayuno.
-¿Ahora se despierta? ¡Si son las 11!
-Ya ves. Luego no comerá.
-Normal.
-Un beso, ¡y a disfrutar!
-Adiós.
Colgó.
-Hay que ver cómo es tu hermana... -murmuró Ellen.
-Simplemente le gusta joder un poco a la gente que le rodea, aunque sea su propia madre o hermana. ESa chica no va a acabar bien.
-¿Emma es la chica con el vestido blanco que casi le come a Harry con la mirada en el parque cuando estuvimos en Londres?
Ellen y yo asentimos.
-Esa misma.
-Vaya, ¿no tenía novio?
-Claro, si cuentas los "novios" que tiene como Dave, tendría unos 20-30
-¡Ala! ¿30?
-Ya ves, mi hermana es un putón.
-Y los chicos tontos.
-También.
Yina se levantó del sofá.
-Voy al baño, ahora vuelvo.
-Vale.
Ellen miró a Yina subiendo las escaleras, cuando desapareció, se levantó y se sentó a mi lado.
-Cuéntame.
-¿El qué?
-¿Cómo que "el qué"? Todos vimos como los dos desaparecisteis bajo la lluvia.
-Ah, eso.
-Cuenta, ¿como fue?
-¿Como fue el qué?
-¡Chica!
-Ains, no especificas nada -intenté escacearme.
-Te besó, ¿a que sí?
No dije nada, ella me miraba sonriendo, hasta que al final, yo también solté una pequeña sonrisita. Ellen pegó un chillo.
-¡Shht!
-¡Que mono! Un beso bajo la lluvia, tan jodidamente romántico -puso ojos de soñadora.
-Shh, Yina puede volver.
-Mierda, la otra, ¿piensas decírselo?
-No sé. No quiero hacerle daño.
-Lo sé. Pero es que es tan mono.
-¿Y ahora qué, Ellen?
-¿Cómo y ahora qué?
-Estamos saliendo, no etsamos saliendo. ¡Arg! Que lio...
-¿Y a mí que me cuentas? Pregúntaselo.
-Qué vergüenza...
-¡Pero es que sois tan monos! Que buena pareja haceis.
-No somos pareja.
-¿Y tú que sabes? A lo mejor él quiere, ¿tu quieres?
-Pues no sé...
-¡Ai que monos los dos!
Suspiré.
-¿Qué pasa? Deberías alegrarte!
-No me pasa nada, simplemente no sé que hacer.
-Que cabezota eres, ¿quieres algo con él o no?
-Hmm, sí, supongo..
-¡Pues ya esta! ¡Ve a hablar con él! Yo no me lo pensaba más.
-Que vergüenza...
-Ains, qué paciencia hay que tener, ¡Dios!
-¿De qué hablais? -dijo Yina, entrando y sentándose en el sofá.
-¡De nada! -miré a mi alrededor-. Hmmm... ¡de cerezas! -cogí una del cuenco de encima de la mesa y me la metí en la boca.
Ellen se llevó una mano a la frente.
-Claaro, de cerezas...
-Olvídalo.
-Vamos a darnos un baño -Ellen se levantó.
-¿Eso es una pregunta?
-No, vamos.
Suspiré y cogí su mano.
-Espera, hmmm, voy a por un trozo de fruta.
-¿Ahora? Si vamos a comer en seguida.
-Ya lo sé, pero necesito comer algo.
-Está bien, pero no tardes -dijo Ellen, después de suspirar.
Solté su mano y esperé a que salieran a la calle. Después, con pasos sigilosos me dirigí a la cocina. Como esperaba, ahí estaba Harry, pero no estaba sólo, Jess y Lena le acompañaban.
Respiré hondo y entré en la cocina.
-Decirme, ¿en qué puedo ayudar? -puse los brazos en jarras.
Los tres levantaron las miradas y me miraron.
-¡Jane! ¿Qué haces aquí?
-Hoy me toca hacer la comida, y eso es lo que voy a hacer.
-No no, ni hablar.
Jess se puso a mi lado y me cogió del brazo.
-Que sí, va, decirme que hago yo.
-Nada, venga, en serio, ya lo hacemos nosotros, tu sal.
-Que no. Quiero ayudar.
Miré alrededor, sin escuchar sus negaciones e ignorando los constantes tirones de Jess a mi muñeca. Sobre la mesa había una gran fuente vacía con lechuca a su lado. Solté mi mano de Jess y avancé hasta la mesa.
-Me da igual que me digáis, voy a hacer la ensalada -cogí la lechuga y comencé a quitarle las hojas.
Los tres suspiraron.
-Eres una cabezota, venga, suelta eso.
-No, os voy a ayudar.
Me acerqué al armario y encendí la radio.
-¿Veis? Ya vereis que con un poco de música nos divertiremos.
Volví a mi sitio y comencé a colocar las hojas en la fuente de plata.
Harry suspiró.
-Está bien, tu ganas, pero luego friego yo -dijo acercándose a mí.
-Eso ya lo veremos.
-Los mimos para luego -Lena se puso a mi lado, cogió un tomate y empezó a cortarlo en trocitos.
Le arqueé la ceja. Ella sonrió divertida y me sacó la lengua. Jess carraspeó.
-¿Y a Ellen le parece bien que estés aquí?
-No lo sabe.
-¿No lo sabe?
-Nop, iban a bañarse y yo he ido a coger un trozo de fruta. O eso cree ella.
Di un respingo al escuchar la canción. "I'm a Believer" de Smash Mouth. Mis nervios empezaron a subir y mis mejillas comenzaron a sonrosarse. Esa canción me traía muchos recuerdos, y, de alguna manera, significaba mucho para mí.
Hay momentos en la vida que no se olvidan, como cuando di mi primer beso de vacaciones en Málaga, España, cuando me mudé a Inglaterra y conocí a Ellen y me enamoré de Dan, cuando vi su iPhone en el sillón del autobús y nos conocimos al día siguiente, como cuando Harry cabtó esa misma canción sobre el escenario en ese gimnasio del intituto, cuando me desperté en su cama medio desnuda, fruto de un error, cuando lo vi cantar en el plató del Factor X, o como cuando me besó bajo la lluvia la noche anterior.
Sonreí, cerrando los ojos con fuerza y mordiéndome el labio, al recordar todas esas cosas.
-¡Ei Jane!
-¿Qué?-carraspeé-, perdón, no estaba escuchando.
-Ya, ya me había dado cuenta.
-¿Qué decías?
Jess suspiró.
-Decía, que ya sabes cómo es Ellen, casi más cabezota que tú.
-¿Más? -Lena miró a Jess.
-¿Y qué quieres decir con eso? -Que no se cansará hasta sacarte de aquí y, creeme, no tardará en llegar.
Tenía razón, pero me limitaba a ignorarlo.
La canción me había dado recuerdos, ánimos y, además, me ayudó a darme cuenta de una cosa que podría haber marcado mi vida.
Aparté la mirada y lo miré sonriendo. El, como siempre, me devolvió la sonrisa, su preciosa, blanca y perfecta sonrisa.
Ahora si estaba totalmente segura, pero aún había una cosa que aún no había podido resolver.
¿Realmente me había enamorado?
{Narra Jane}
-¡Mamá!
-Feliz cumpleaños cariño, ¿qué tal el día?
-Genial, me han preparado un desayuno delicioso, pero no me dejan recogerlo -miré fijamente a Ellen
Ella me sacó la lengua, mientras Yina jugaba con mi pelo.
-Es normal, es tu cumpleaños y quieren que lo disfrutes.
-Ya lo sé, mamá, pero me siento mal.
-Deja ya de ser tan maníaca y disfruta.
Suspiré.
-Lo intentaré.
-Así me gusta.
-¿Y qué tal tú?
-Bueno, os echo terriblemente de menos a ti y a tu padre. Sobre todo a ti.
-¿Emma no está en casa?
-Ya sabes como es tu hermana, tan reservada y tan.. -suspiró-, en fin, casi no sale de su habitación y si lo hace es para comer, volver a entrar o irse a la calle, además, no me da besos como tu.
-Así es Emma.
-Como desearía tenerte aquí conmigo.
-Awww, tranquila mamá, en una semana estoy ahí.
-Tengo una sorpresa para tu cumpleaños.
-¿En serio?
-Sí sí, esta aquí, a mi lado. Es grande -pude escuchar como sonreía pícara al otro lado del teléfono.
-¿Qué es?
-Si te lo digo ya no será una sorpresa.
-Hmmm.
-Bueno cariño, te cuelgo, que tu hermana quiere que le prepare el desayuno.
-¿Ahora se despierta? ¡Si son las 11!
-Ya ves. Luego no comerá.
-Normal.
-Un beso, ¡y a disfrutar!
-Adiós.
Colgó.
-Hay que ver cómo es tu hermana... -murmuró Ellen.
-Simplemente le gusta joder un poco a la gente que le rodea, aunque sea su propia madre o hermana. ESa chica no va a acabar bien.
-¿Emma es la chica con el vestido blanco que casi le come a Harry con la mirada en el parque cuando estuvimos en Londres?
Ellen y yo asentimos.
-Esa misma.
-Vaya, ¿no tenía novio?
-Claro, si cuentas los "novios" que tiene como Dave, tendría unos 20-30
-¡Ala! ¿30?
-Ya ves, mi hermana es un putón.
-Y los chicos tontos.
-También.
Yina se levantó del sofá.
-Voy al baño, ahora vuelvo.
-Vale.
Ellen miró a Yina subiendo las escaleras, cuando desapareció, se levantó y se sentó a mi lado.
-Cuéntame.
-¿El qué?
-¿Cómo que "el qué"? Todos vimos como los dos desaparecisteis bajo la lluvia.
-Ah, eso.
-Cuenta, ¿como fue?
-¿Como fue el qué?
-¡Chica!
-Ains, no especificas nada -intenté escacearme.
-Te besó, ¿a que sí?
No dije nada, ella me miraba sonriendo, hasta que al final, yo también solté una pequeña sonrisita. Ellen pegó un chillo.
-¡Shht!
-¡Que mono! Un beso bajo la lluvia, tan jodidamente romántico -puso ojos de soñadora.
-Shh, Yina puede volver.
-Mierda, la otra, ¿piensas decírselo?
-No sé. No quiero hacerle daño.
-Lo sé. Pero es que es tan mono.
-¿Y ahora qué, Ellen?
-¿Cómo y ahora qué?
-Estamos saliendo, no etsamos saliendo. ¡Arg! Que lio...
-¿Y a mí que me cuentas? Pregúntaselo.
-Qué vergüenza...
-¡Pero es que sois tan monos! Que buena pareja haceis.
-No somos pareja.
-¿Y tú que sabes? A lo mejor él quiere, ¿tu quieres?
-Pues no sé...
-¡Ai que monos los dos!
Suspiré.
-¿Qué pasa? Deberías alegrarte!
-No me pasa nada, simplemente no sé que hacer.
-Que cabezota eres, ¿quieres algo con él o no?
-Hmm, sí, supongo..
-¡Pues ya esta! ¡Ve a hablar con él! Yo no me lo pensaba más.
-Que vergüenza...
-Ains, qué paciencia hay que tener, ¡Dios!
-¿De qué hablais? -dijo Yina, entrando y sentándose en el sofá.
-¡De nada! -miré a mi alrededor-. Hmmm... ¡de cerezas! -cogí una del cuenco de encima de la mesa y me la metí en la boca.
Ellen se llevó una mano a la frente.
-Claaro, de cerezas...
-Olvídalo.
-Vamos a darnos un baño -Ellen se levantó.
-¿Eso es una pregunta?
-No, vamos.
Suspiré y cogí su mano.
-Espera, hmmm, voy a por un trozo de fruta.
-¿Ahora? Si vamos a comer en seguida.
-Ya lo sé, pero necesito comer algo.
-Está bien, pero no tardes -dijo Ellen, después de suspirar.
Solté su mano y esperé a que salieran a la calle. Después, con pasos sigilosos me dirigí a la cocina. Como esperaba, ahí estaba Harry, pero no estaba sólo, Jess y Lena le acompañaban.
Respiré hondo y entré en la cocina.
-Decirme, ¿en qué puedo ayudar? -puse los brazos en jarras.
Los tres levantaron las miradas y me miraron.
-¡Jane! ¿Qué haces aquí?
-Hoy me toca hacer la comida, y eso es lo que voy a hacer.
-No no, ni hablar.
Jess se puso a mi lado y me cogió del brazo.
-Que sí, va, decirme que hago yo.
-Nada, venga, en serio, ya lo hacemos nosotros, tu sal.
-Que no. Quiero ayudar.
Miré alrededor, sin escuchar sus negaciones e ignorando los constantes tirones de Jess a mi muñeca. Sobre la mesa había una gran fuente vacía con lechuca a su lado. Solté mi mano de Jess y avancé hasta la mesa.
-Me da igual que me digáis, voy a hacer la ensalada -cogí la lechuga y comencé a quitarle las hojas.
Los tres suspiraron.
-Eres una cabezota, venga, suelta eso.
-No, os voy a ayudar.
Me acerqué al armario y encendí la radio.
-¿Veis? Ya vereis que con un poco de música nos divertiremos.
Volví a mi sitio y comencé a colocar las hojas en la fuente de plata.
Harry suspiró.
-Está bien, tu ganas, pero luego friego yo -dijo acercándose a mí.
-Eso ya lo veremos.
-Los mimos para luego -Lena se puso a mi lado, cogió un tomate y empezó a cortarlo en trocitos.
Le arqueé la ceja. Ella sonrió divertida y me sacó la lengua. Jess carraspeó.
-¿Y a Ellen le parece bien que estés aquí?
-No lo sabe.
-¿No lo sabe?
-Nop, iban a bañarse y yo he ido a coger un trozo de fruta. O eso cree ella.
Di un respingo al escuchar la canción. "I'm a Believer" de Smash Mouth. Mis nervios empezaron a subir y mis mejillas comenzaron a sonrosarse. Esa canción me traía muchos recuerdos, y, de alguna manera, significaba mucho para mí.
Hay momentos en la vida que no se olvidan, como cuando di mi primer beso de vacaciones en Málaga, España, cuando me mudé a Inglaterra y conocí a Ellen y me enamoré de Dan, cuando vi su iPhone en el sillón del autobús y nos conocimos al día siguiente, como cuando Harry cabtó esa misma canción sobre el escenario en ese gimnasio del intituto, cuando me desperté en su cama medio desnuda, fruto de un error, cuando lo vi cantar en el plató del Factor X, o como cuando me besó bajo la lluvia la noche anterior.
Sonreí, cerrando los ojos con fuerza y mordiéndome el labio, al recordar todas esas cosas.
-¡Ei Jane!
-¿Qué?-carraspeé-, perdón, no estaba escuchando.
-Ya, ya me había dado cuenta.
-¿Qué decías?
Jess suspiró.
-Decía, que ya sabes cómo es Ellen, casi más cabezota que tú.
-¿Más? -Lena miró a Jess.
-¿Y qué quieres decir con eso? -Que no se cansará hasta sacarte de aquí y, creeme, no tardará en llegar.
Tenía razón, pero me limitaba a ignorarlo.
La canción me había dado recuerdos, ánimos y, además, me ayudó a darme cuenta de una cosa que podría haber marcado mi vida.
Aparté la mirada y lo miré sonriendo. El, como siempre, me devolvió la sonrisa, su preciosa, blanca y perfecta sonrisa.
Ahora si estaba totalmente segura, pero aún había una cosa que aún no había podido resolver.
¿Realmente me había enamorado?
19~
Capítulo 19:
{Narra Jane}
El sonido de los pájaros fue el primer sonido que escuché aquella mañana. Un rayo de sol entraba por la ventana, dándome directamente en los ojos. Me pasé la mano por el pelo y me incorporé, sentándome. Jess y Lena no estaban en su cama, como de costumbre.
Me levanté de la cama y me dirigí a la ventana, la abrí y me asomé, inspirando el aire fresco. No había ni rastro de la tormenta de anoche, no había ni una sola nube en todo el cielo azul, perfectamente azul, con un sol radiante en el. Como todas las mañanas, cogí mi ropa -una camiseta azul marino con la S de Superman de tirantes y una pantaloneta blanca- y me dirigí al baño, dispuesta a ducharme. Con sigilo, cerré la puerta detrás mía y entré en la ducha.
No podía borrarme aquel beso de la cabeza. Sí, había deseado ese beso desde hace bastante tiempo, pero simplemente no quería reconocerlo a mí misma y, sobre todo, no quería hacer daño a Yina. Pero no podía evitar morderme el labio inferior y cerrar los ojos con fuerza cada vez que pensaba en él.
Tampoco podía evitar sentirme confusa, ¿ahora qué? ¿Estábamos juntos? No estaba acostumbrada a esto, ¿qué le diría cuando le viera? ¿Hacía como si nada hubiera pasado? Buff...
¿Qué me estaba pasando?
Apagué el grifo y salí de la ducha, se sequé, me vestí y me peiné. Con el último suspiro, salí del baño.
Después de llevar el pijama a la habitación, bajé las escaleras despacio, sin intentar hacer demasido ruido, sin intentar llamar la atención. Con algo de miedo de encontrarme con él o con Yina, que sería algo peor, ya que nunca se me dio bien mentir, ni siquiera disimular en condiciones.
Pero cuando entré en la cocina, no había nadie, al igual que en el salón y en el comedor. En la piscina tampoco había nadie.
Que raro.
-¿Hola? -dije, después de suspirar y salir a la terraza-. ¿Jess?¿Zayn?¿Ellen?
Volví entrar en casa y me dirigí a la cocina. Estaba totalmente limpia, algo extraño, ya que hoy limpiaban Lena y Liam.
-¿Lena?¿Liam?¿Niall?
Nada, ningún ruido.
Conforme mis nervios comenzaban a subir, entré en el comedor, que también estaba impecable, al igual que la mesa de madera, ni rastro del desayuno.
-¿Yina?¿Louis? -suspiré-. ¿Harry?
Otra vez, no obtuve respuesta.
A parte de estar nerviosa, empecé a sentir algo de miedo.
-Venga, salir ya. No tiene gracia.
Salí por la puerta trasera, que daba al precioso jardín con árboles y diferentes tipos de flores y sus diferentes aromas. Las sillas en las que nos sentamos anoche estaban completamente mojadas a causa de la lluvia y en la hogera sólo quedaban las cenizas.
Después de pensarlo bastante, me dirigí al lado de la piscina, dándo la vuelta entera a la pequeña caseta de madera. Con alguna dificultar, abrí al puerta y entré en ella.
Suspiré. Nada.
Salí, cerré la puerta y me volví hacia la terraza.
-En serio chicos, si es una broma no..
Pero no pude terminar la frase, ya que una mesa blanca estaba en medio del precioso jardín, bajo un gran cerezo con millones de cerezas rojas en él. Me llevé las manos a la boca. Al acercarme más, pude comprobar que la mesa estaba cubierta por un mantel blanco y que una preciosa vajilla adornaba la mesa, con un gran desayuno en medio.
-¡Chicos! ¡Ya podeis salir! Ya lo he visto -dije, sin quitar un ojo de la mesa.
-¿Te gusta?
Me giré rápido, con un brinco y enseguida sus ojos verdes se clavaron en los míos. No pude evitar ponerme colorada.
-Harry.. qué susto..
Ambos sonreímos.
-¡Felicidades! -Jess y Lena venían detrás de él, que me abrazaron fuerte al llegar.
Jess tiró fuerte de mi oreja.
-¡16! Y una de repuesto.
-¡Auch! -dije, frotándome la oreja.
-¡Jaaaaaaaaanyyy! -Ellen vino corriendo, con Yina detrás andando indiferentemente.
Se lanzó a mis brazos y me besó la mejilla.
-¡Feliz cumpleaños cariño!
-Gracias, ¿dónde os habiais metido? Os he buscado por toda la casa.
-Queríamos darte una sorpresa.
-¿Y los demás?
Yina se acercó y me dio dos besos, sonriéndome.
-Felicidades Jane.
-Gracias -le devolví la sonrisa.
-¡BU!
Con otro brinco, me di la vuelta y ahí estaban Niall, Zayn, Liam y Louis, que se lanzaron sobre mí, dándome besos en las mejillas y tirándome de las orejas, todo al mismo tiempo.
-¡Felicidades! -gritaban de mientras.
-Ya, ¡ya! Dios mío.
-Jane, no sabes cuánto me alegro de que te hayas despertado ya. Me estaba muriendo de hambre -Niall me sonrió.
Reí.
Al sentarnos en la mesa, Niall atacó la comida.
-Bueno Jane, ¿qué sientes al tener 16? -Ellen me sonreía.
-Pues dímelo tú, que ya los cumpliste.
-Ya, pero qué sientes tú.
-Hmmm.. no sé. Me siento muy feliz.
Harry sonrió, y yo, no pude evitar ponerme colorada de nuevo.
Carraspeé.
-Vale, ¿de quién ha sido la idea de todo esto?
-De todos un poco, pero sobre todo Harry y yo -dijo Jess, sonriendo.
-Awww -mordí la manzana.
Di un respingo en la silla al sentir mi móvil vibrar. Lo saqué del bolsillo y miré la pantalla.
-Ay Dios -murmuré.
-¿Quién es? -me preguntó Ellen.
-Es Ethan.
-¿Ethan?
Me encogí de hombros y le di al botón verde, después de disculparme.
-¡Felicidades!
-Gracias.
-¿Qué tal el día?
-Por ahora, genial.
-Me alegro muchisimo y a disfrutar a tope, que ya caen 16. La edad del amor.
-¿La edad del amor?
-Sí, ¿nunca te lo han dicho?
-Pues no.
-¿Y si te invito esta tarde a un helado para celebrar tu cumpleaños?
-Oh, lo siento E, pero no estoy en Londres.
-Ah, ¿no? ¿Estas con alguien? ¡¿No habrás vuelto con Dan?!
-¡No! -reí-, claro que no he vuelto con Dan, estoy pasando unas semanas con unos amigos.
-Ah, vale. Me habías asustado.
-Ya..
-Entonces, ¿estas comletamente disponible?
-¿Disponible en qué sentido?
-Ya sabes, sin.... sin novio.
-Sin novio.... -murmuré.
Esa pregunta me vino completamente desprevenida. Me toqué el pelo, nerviosa, mirando a Ellen, pidiendo ayuda. Ella me miraba raro. Aparté la mirada y me concentré en la conversación.
-Pues te voy a decir la verdad. No lo sé.
-¿No lo sabes?
-Nop, no lo sé. Tengo que... Es igual.
-Bueno, cuando lo sepas seguro me llamas, ¿vale?
-Lo haré.
-¿Dejamos el helado para otro día, entonces?
-Claro, un beso.
-Adiós, ¡y a disfrutar!
Colgué.
-Menudas conversaciones te monta ese tío. Dime, ¿qué te ha dicho?
-Nada interesante, me ha invitado a un helado y esas cosas -mentí rápido, y agarré la manzana, mirando a otro lado.
-Cómo se nota que quiere algo contigo -dijo Ellen.
-Pero, ¿qué dices? Sólo somos amigos.
-Ya ya. Ya me conozco esa frase -Jess me miraba, arqueando las cejas.
-Además, yo no estoy interesada en él y estoy segura de que él de mi tampoco. ¿podemos cambiar de tema?
-Jane, te llama a las diez de la mañana, un sábado, para felicitarte. Y, conociendole, a esas horas normalmente le estaría preguntando el nombre a la chica que ha dormido en su cama y/o intentando ocultar las oscuras ojeras de debajo de sus ojos provocados por la tremenda resaca por las copas de más de anoce. Ese, quiere tema -Ellen bebió del vaso.
-Te estas equivocando, ¿cambiamos ya de tema?
-Bueno, vale. Cambiemos de tema.
-¡Gracias!
-Muy bien, ¿qué tienes planeado, Romeo? -Lena miró a Harry burlona.
El abrió mucho los ojos mientras Jess carraspeaba.
-Habíamos pensado que podríamos quedarnos en casa todo el día y después hacer una pequeña fiestita.
-¿Una fiesta?
-Sí con música y comida.
-Espera espera, ¿una fiesta? ¿Cómo? Quiero decir, ¿no es un poco, raro? Sólo cumplo 16.
-Por eso -Lena me sonrió.
-A mí me parece bien y eso, pero no quiero meterme en problemas con los vecinos, ni mucho menos con tu madre -miré a Harry.
-Ah, no te preocupes, ya he hablado con ella.
Suspiré.
-Vale, está bien, pero sólo si me dejáis ayudaros.
-¡Ni hablar! Es tu cumpleaños y tienes que disfrutarlo -dijeron Harry y Jess, levantándose de la mesa y haciendo que me levante-, así que tú estaras en casa tranquilita mientras nosotros nos encargamos de todo.
-¿En serio? No, quiero ayudar en algo, dejarme que os ayude en recoger el desayuno.
-No, deja eso -dijo Harry, cogiendo el plato de mis manos y dejarlo encima de la mesa.
-Vamos, vete adentro, llama a tu madre a tu padre o haz lo que quieras, pero no salgas.
-Eso es, y Yina y Ellen te van a acompañar, ¿verdad que sí?
Yina y Ellen se miraron, se levantaron de la mesa a la vez y se acercaron a nosotros, las dos agarraron mis brazos.
-¿Y la comida? Hoy nos tocaba cocinar a los dos -dije, mirando a Harry.
-De eso ya me encargo yo, tu a disfrutar de tu dia.
-Dejame ayudarte.
-No, venga.
Las dos me arrastraron a casa, entramos en el salón y me sentaron en el sofá.
-Muy bien, ¿qué quieres hacer por tu cumpleaños, Jane?
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