Hola lectorcillos y lectorcillas.
Creo que os debo una explicación, pero ahora mismo no creo que me sienta demasiado valiente para decíroslo con pelos y señales. Pero aún así, si aún hay alguien que lee éste blog, merecéis saber por qué pauso la novela unos cuantos meses, hasta que me sienta lo suficientemente motivada y fuerte para continuar.
La primera es que no tengo tiempo para escribir, ni siquiera para leer libros de verdad. No tengo tiempo para absolutamente nada, y como quedan tan pocas personas que leen ésto lo he dejado tan aparcado que se me han empezado a quitar las ganas de escribir.
Y la segunda es que últimamente me he sentido muy mal por temas personales, he estado muy decaída últimamente, no tenía ganas de hacer nada y mucho menos de escribir una novela que no lee nadie, ya que ver que las visitas no suben no me animarían en absoluto.
No hay una tercera causa, siento si os sirve de poco ésta barata excusa, pero realmente no tengo ganas de continuar, pero la novela tiene un final y pienso llegar a él, aunque no lo lea nadie.
Lo que quiero decir es que la voy a continuar pero no ahora, si no cuando termine el curso y empiece el verano. Más abajo tendréis la fecha en la que retomaré Same Mistakes.
Mientras tanto, espero haber editado TODOS los capítulos de la primera temporada ya que creo que es una basura lo que he escrito últimamente y que necesita un cambio a fondo. Así que, espero que cuando la retoma (o antes incluso) tenga todos los capítulos editados y así podáis ir leyendo los capítulos nuevos antes de que retome para que no se os olviden las cosas. La segunda temporada no creo que la toque.
A partir del 25 de Junio continuaré con el capítulo 10 de la segunda temporada todos los miércoles, la lea gente o no.
Y creo que eso es todo, siento que ésto sea tan repentino e inesperado, pero de verdad que no tengo fuerzas para continuar :)
Os mando un beso fuerte desde aquí, gracias a todas esas personas que me han acompañado hasta ahora. Os quiero.
-m
Capítulo 9
Heeey! LEED QUE ES IMPORTANTE.
Sé que prometí subir ayer a la noche, pero mi padre me quitó el ordenador y ._. Pero ya estoy aquí que es lo importante :D
Quería deciros unas cuantas cosillas antes de empezar con el capítulo, así que, eso.
Ésta es la última vez que subo fuera de horario. Me explico; a partir del siguiente capítulo subiré SIEMPRE un miércoles sí y otro no -a no ser que tenga asuntos pendientes o exámenes o lo que sea, pero ya os avisaré si ese es el caso-. Así que por favor, no me mandéis mensajes diciendo que suba capítulo porque no lo voy a hacer. Aunque me encanta encontrarme con veinte mensajes de personas diferentes pidiendo capítulo, no me mal interpretéis, pero no vais a conseguir nada x).
Otra cosa más, a partir de ahora sólo subiré capítulo si hay dos o más comentarios en cada capítulo, lo que quiere decir es que, si el miércoles que me toca subir capítulo no hay dos comentarios, os quedáis sin. Tengo la sensación que, bueno, estoy perdiendo muchas lectoras y como entenderéis no me gusta nada. Creo que una semana entera es tiempo suficiente, ¿o no? :)
A partir de ahora volveré a avisar a las personas, ya que ya tengo ordenador y ya puedo avisar :) Así que si queréis que os avise solo me ponéis vuestro twitter en un coment o me mencionas ((@fuck0pinions)), y yo te avisaré encantada :DDD
Y eso es todo pequeñaaaaassssss. Es un poco de mierda el capítulo pero lo escribí hace mucho. Lo he intentado arreglar but sigue siendo una mierda. ¡Lo siento! Ah, y puede que tarde algo en subir el siguiente capítulo, así por favor, no me agobiéis. ¡Os quiero!
P.D: Me gustaría llegar algún día a los 100.000 visitas, no tiene que ser pronto pero algún día si. Lo dejo caer x)
Gracias por vuestra paciencia :D
_____________________________________________
Antes
{Narra Jane}
Con pasos vacilantes y con rodillas temblorosas, anduve por el pequeño camino de gravilla rodeado por un verde césped perfectamente cuidado y mimado. La casa que ya estaba a pocos pasos de mí, era la típica clase de casas inglesas, con tejado de tejas rojas inclinada y la fachada de color blanco, con flores rojas cayendo desde cada una de las ventanas de la casa, dándole vida a ésta. El cielo, como siempre, estaba encapotado con gruesas y grises nubes, que amenazaban con una lluvia próxima. Un viento helado se coló por entre los pequeños agujeros de la cremallera de mi abrigo de invierno, por lo que enterré la cara más en la bufanda para darme algo más de calor.
Con cada paso que daba, notaba cómo mi estómago daba un vuelco y mi corazón latiera cada vez más rápido, bombardeando la sangre a tanta prisa y fuerza que temí que las venas más frágiles y pequeñas se pudieran romper pronto.
Respiré hondo un par de veces antes de llamar al timbre de la puerta desconocida de la casa. Nunca antes había pisado el terreno de esta casa, y tampoco había hablado con detenimiento con el dueño, pero la ocasión casi me obligaba.
Días antes había pensado en hacer una pequeña visita a este chico, simplemente para saber su estado de ánimo y ver cómo se encontraba, después de todo. Probablemente no me reconocería, o cualquier cosa del estilo. Ellen se había ofrecido para acompañarme, pero decidí que este era asunto mío. Ella, por supuesto, rechistó con bastante exageración, pero yo no le hice caso.
Aún no sabía exactamente qué decirle y cómo presentarme, cuando una figura masculina con una camiseta azul oscura algo desgastada y unos vaqueros ajustados a sus piernas. Tenía su pelo castaño algo alborotado, y ojos castaños claros también me miraban extrañado. No parecía demasiado afectado.
Frunció el ceño.
-Espero no ofenderte, pero, ¿quién eres?
Sonreí para asegurarle de que no me había ofendido, pero por si acaso, añadí:
-No te preocupes, imaginé que no me reconocerías. Um.. no sé como decirlo, pero era -me percaté de lo mal que sonaba aquello, por lo que me corregí enseguida- soy la amiga de Lena.
Su cara de extrañeza enseguida se descompuso. Sus cejas bajaron notablemente y su media sonrisa se borró del rostro como si no hubiera estado ahí.
-Sí -afirma entonces-, de algo así me sonabas.
-Jane -le tiendo mi mano blanca y helada pese al tiempo y él me la estrecha con la suya cálida y notablemente más morena que la mía.
-Byron. ¿Quieres pasar? Hace frío y...
La vergüenza hizo acto de presencia, por lo que sentí que el rubor empezaba a teñir mis blancas mejillas. Deseé que él no se hubiera dado demasiada cuenta. Después de todo, seguía siendo más tímida de lo que me gustaría.
-Claro -tartamudeé nerviosa. La verdad es que no me había esperado a que me ofreciera entrar a su casa, tenía planeado una corta charla sobre cosas puntuales que realmente me interesaban. Sólo quería saber cómo estaba, y si él sabía algo que a mí pudiera interesarme, o viceversa.
Me dejó entrar y se llevó mi abrigo. Me quedé por unos instantes sola en un pequeño hall con suelo de parquet oscuro, cubierto con sutilidad con una alfombra roja y con pinta de ser muy suave al tacto. No había ventanas, por lo que la luz era algo pobre cuando la luz artificial no estaba prendida, que era el caso de entonces. La luz se colaba en la estancia desde un pasillo a la derecha de la puerta, que suponía que llevaba a la zona de vivencia. Byron, por el contrario, había entrado en una puerta de enfrente mía.
Una vez hubo vuelto, no quiso hacer demasiado contacto visual conmigo, y me dijo que le siguiera. Le hice caso y le seguí por el amplio pasillo, con ventanas a un lateral. El pasillo se torció y seguido habían unas escaleras que subir. Arriba, todo estaba perfectamente iluminado con ventanas grandes que ocupaban la mayor parte de la casa. Me llevó hasta la cocina y se apoyó en la encimera de ésta, con los brazos cruzados sobre el pecho, marcado gracias a su ajustada camiseta de manga corta.
-Tienes suerte de que esté solo en casa. Probablemente hubiera sido mi madre quien hubiera abierto la puerta y te hubiera sometido a un cuestionario. Ella es así -dijo ésto último mientras se encogía de hombros.
Intento reírme, pero sólo consigo emitir un sonido ronco y brusco. Carraspeé intentando ocultarlo con rapidez.
Después de un silencio nada cómodo, me limito a intentar tomar contacto visual con él y empezar a hablar, pese a mi insistente nudo en la garganta.
-Escucha, Byron. Espero que entiendas que para mí es bastante difícil hablar sobre el tema... es mi mejor amiga y es doloroso.
-Era -me corrige él-, era tu mejor amiga. Si continúas hablando sobre ella en presente nunca lo superarás. Y, créeme, para mí también es difícil hablar en pasado sobre ella. Te entiendo perfectamente, no te preocupes.
Asiento, con los labios pegados los unos a otros con tanta fuerza que parecían no querer despegarse nunca más.
-En realidad sólo he venido a ver cómo estabas, aunque no te conozca. Me he sentido casi obligada...
Juraría que le vi sonreír por un segundo, pero tan rápido como apareció, desapareció de su rostro. Luego se encogió de hombros y al fin cedió para hacer contacto visual conmigo.
-Una muerte es una muerte, ¿sabes? Nunca es fácil. Pero no sé... nunca llegué a... enamorarme completamente de ella. Y lamento no haberlo hecho. Estaba a punto de hacerlo, hasta que me enteré de que era mi hermana y... las cosas entre nosotros cambió con un giro de ochenta grados. Dejamos de vernos por un tiempo y cuando me enteré de lo que tenía... no me lo quise creer, ya que pensé que sería un tipo de venganza de mi madre por tratar de intentar algo con ella.
Escondí mis labios y aparté la mirada, asintiendo tratando de entenderlo.
-De todas formas, ella hablaba constantemente de ti -le respondí rápidamente-, mientras corríamos aunque hubieran pasado semanas desde que os hubierais visto, ella seguía hablando de ti con el mismo brillo en los ojos. Por eso cuando me enteré de esto, lo primero que pensé fue en ti. Y la verdad es que me duele decir esto, y mucho. Pero no sé si creerme que haya sido suicidio.
Un músculo de su mejilla se crispó y apartó la mirada de encima mía, jugando con una pequeña pulsera que adornaba su delgada muñeca.
-Yo sí. Estoy seguro, además.
Su respuesta me sobresalta un tanto, ya que nunca imaginé que esa sería su opinión. Estaba convencida de que acordaría conmigo, es más. Me dejó un rato pensando sobre su reacción más tarde.
-¿Y cómo estás tan seguro? No recuerdo que ella sea así...
-Escucha, Jane. Días antes de que sucediera, la visité junto con su amiga.. Jess creo que se llama. Y supe enseguida que no estaba bien. Estaba dispuesta a matarse ahí mismo delante mía. Por eso no lo dudo ni un segundo.
Titubeé. Yo no sabía aquello. Jess nunca me lo mencionó, jamás dijo nada parecido a aquello. La imagen de ella de esa forma se dibujó en mi mente, y no resultó ser demasiado agradable. El nudo de mi garganta estaba bien presente, dispuesto a soltarse en cualquier momento. No tenía demasiadas ganas de llorar delante de un desconocido.
-Además que, cuando la encontraron había algo escrito en la pared. “Gracias, pero no necesito ayuda. Puedo morir por mí sola”. Me la aprendí el mismo día en el que lo dijeron.
Sus últimas palabras hacen tal efecto en mí que comencé a sentirme mareada y tremendamente confusa ante la situación. Me obligué a mi misma a descorrer una silla y sentarme en ella para masajearme la frente con más facilidad. Apareció un vaso de agua delante mía y me di cuenta de que ya llevaba suficiente tiempo ausente. Levanté la mirada y le agradecí con una sonrisa el gesto de Byron al traerme el agua. Si no lo bebería, me habría mareando más incluso.
Puedo morir por mí sola. No necesito ayuda.
Esas palabras se clavaron en mí como clavos en la pared.
Estaba claro que alguien la había inducido a hacer aquello. Conocía demasiado bien a Lena como para que se le haya ocurrido hacer semejante tontería.
Me levanté de la silla de un salto.
-No lo hizo sola. Alguien le indujo a hacerlo.
{Narra Ellen}
Vale que tú nunca te hayas enamorado, ¡pero deja de reírte de mí como si fuera una niña pequeña!
Sus palabras rebotaban en mi mente continuamente, apareciendo una y otra vez sobre mi cabeza, escribiéndose lentamente en frente mía cada vez que cerraba los ojos, y apareciendo una y otra vez en mis sueños aquella noche. Cada vez que me levantaba sobresaltada, y volvía a cerrar los ojos, aquella maldita frase volvía a aparecer de una forma u otra en un sueño diferente.
A veces Jane se merecía una buena frase que la dejase callada aunque sólo fuera un segundo, de vez en cuando. No me malinterpreten. Quiero a Jane como si fuera mi hermana, pero a veces se comportaba como si fuera la única que lo estaba pasando mal, que era la única que sufría.
También era cierto que ella compartía muchas más cosas de lo que yo lo hacía.
Vale que nunca te hayas enamorado.
Ojalá nunca me hubiera enamorado.
Desgraciadamente, había estado enamorada de Dan desde sexto curso de primaria, claro que nunca jamás se lo dije a nadie. En la escuela primaria siempre había tenido fama de chica más madura que el resto, más agresiva en más de un aspecto. Había tenido amigas, sí, pero ni tan cercanas como para contarles todo lo que me ocurría. En ese entonces Dan estaba en un curso inferior al mío. Y no quería poner en peligro mi reputación de “chica mala”, era falso, ya que yo no era ninguna chica mala, solo que con diez años todo se veía de una forma distinta, y por el simple hecho de no hablar con casi nadie durante los recreos y tener más relación con gente de secundaria me hacía tener ese aspecto. La verdad es que no me disgustaba demasiado, la gente me respetaba y no se acercaban demasiado a mí, lo que para mí era beneficioso. No quería estropearlo con contar ese detalle a mi poco sólido circulo de amigos, eso de que me gustaba un chico de un curso menos.
Eso cambió cuando el segundo de secundaria me obligaron a repetir ese curso por mis asignaturas suspensas, y, con un pequeño golpe de suerte, apareció en la misma lista de alumnos de clase. Nos hicimos más amigos y más cercanos el uno al otro. Yo, para intentar disimular mis sentimientos hacia él, comencé a salir con Aiden, del que más tarde me enteraría de que era hermano de Yina. Y, a pesar de estar saliendo con aquel chico, seguía estando completamente enamorada de Dan. Y el resto de la historia ya la conocéis.
Desde entonces no había podido olvidarme de él, y a nadie se lo había dicho. Era mi pequeño secreto que quería mantener, y no tenía planeado contárselo a nadie.
No. Jane no era, sin duda, la que más estaba sufriendo con todo aquello.
Y sus palabras me hirieron con profundidad. Y me afectaron más de lo que quisiera.
La única persona de la que quizás sospechaba que sospechaba algo era Ethan. A él también lo conocía desde primaria y siempre habíamos sido amigos. Él era otra de las razones por las cuales me llamaban “chica mala”, porque sólo me relacionaba con chicos, cuando en general a las chicas de mi edad no era lo que más les agradaba. Es más, a las chicas de mi clase, cuanto menos relación tenía con chicos, mejor.
Siempre había pensado que Ethan quizás podría sospechar de que a mí me gustaba Dan, aunque nunca me lo preguntó directamente. Cuando hablaba de Dan indiferente, el siempre me miraba con mucha atención, como si quisiera que dijera alguna palabra clave que lo confirmara. Y cuando Jane comenzó a salir con Dan, Ethan fue muy cariñoso conmigo esa época.
Y mi relación con ambos se aflojó cuando apareció Harry.
Harry había removido mucha arena con su llegada, la verdad.
Me sobresalté cuando mi teléfono móvil vibró sobre el lavabo del baño. Miré la pantalla y sonreí al leer el mensaje que acababa de llegar.
Guardé el teléfono en mi pequeño bolso negro y me miré una última vez al espejo. Me ahuequé el pelo ondulado con los dedos y me coloqué bien la chaqueta vaquera con tachuelas doradas. Bajo ésta llevaba una camiseta verde caqui de manga media y unos pantalones ajustados negros, conjuntados con unas converse bajas rojas oscuras.
Me sonreí a mí misma en el espejo y pasé el dedo bajo el ojo derecho, para quitar un poco de negro del maquillaje. Bajé con rapidez las escaleras y salí de casa corriendo.
Después de varios años, podía decir de que volvía a tener una cita.
Sé que prometí subir ayer a la noche, pero mi padre me quitó el ordenador y ._. Pero ya estoy aquí que es lo importante :D
Quería deciros unas cuantas cosillas antes de empezar con el capítulo, así que, eso.
Ésta es la última vez que subo fuera de horario. Me explico; a partir del siguiente capítulo subiré SIEMPRE un miércoles sí y otro no -a no ser que tenga asuntos pendientes o exámenes o lo que sea, pero ya os avisaré si ese es el caso-. Así que por favor, no me mandéis mensajes diciendo que suba capítulo porque no lo voy a hacer. Aunque me encanta encontrarme con veinte mensajes de personas diferentes pidiendo capítulo, no me mal interpretéis, pero no vais a conseguir nada x).
Otra cosa más, a partir de ahora sólo subiré capítulo si hay dos o más comentarios en cada capítulo, lo que quiere decir es que, si el miércoles que me toca subir capítulo no hay dos comentarios, os quedáis sin. Tengo la sensación que, bueno, estoy perdiendo muchas lectoras y como entenderéis no me gusta nada. Creo que una semana entera es tiempo suficiente, ¿o no? :)
A partir de ahora volveré a avisar a las personas, ya que ya tengo ordenador y ya puedo avisar :) Así que si queréis que os avise solo me ponéis vuestro twitter en un coment o me mencionas ((@fuck0pinions)), y yo te avisaré encantada :DDD
Y eso es todo pequeñaaaaassssss. Es un poco de mierda el capítulo pero lo escribí hace mucho. Lo he intentado arreglar but sigue siendo una mierda. ¡Lo siento! Ah, y puede que tarde algo en subir el siguiente capítulo, así por favor, no me agobiéis. ¡Os quiero!
P.D: Me gustaría llegar algún día a los 100.000 visitas, no tiene que ser pronto pero algún día si. Lo dejo caer x)
Gracias por vuestra paciencia :D
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Antes
{Narra Jane}
Con pasos vacilantes y con rodillas temblorosas, anduve por el pequeño camino de gravilla rodeado por un verde césped perfectamente cuidado y mimado. La casa que ya estaba a pocos pasos de mí, era la típica clase de casas inglesas, con tejado de tejas rojas inclinada y la fachada de color blanco, con flores rojas cayendo desde cada una de las ventanas de la casa, dándole vida a ésta. El cielo, como siempre, estaba encapotado con gruesas y grises nubes, que amenazaban con una lluvia próxima. Un viento helado se coló por entre los pequeños agujeros de la cremallera de mi abrigo de invierno, por lo que enterré la cara más en la bufanda para darme algo más de calor.
Con cada paso que daba, notaba cómo mi estómago daba un vuelco y mi corazón latiera cada vez más rápido, bombardeando la sangre a tanta prisa y fuerza que temí que las venas más frágiles y pequeñas se pudieran romper pronto.
Respiré hondo un par de veces antes de llamar al timbre de la puerta desconocida de la casa. Nunca antes había pisado el terreno de esta casa, y tampoco había hablado con detenimiento con el dueño, pero la ocasión casi me obligaba.
Días antes había pensado en hacer una pequeña visita a este chico, simplemente para saber su estado de ánimo y ver cómo se encontraba, después de todo. Probablemente no me reconocería, o cualquier cosa del estilo. Ellen se había ofrecido para acompañarme, pero decidí que este era asunto mío. Ella, por supuesto, rechistó con bastante exageración, pero yo no le hice caso.
Aún no sabía exactamente qué decirle y cómo presentarme, cuando una figura masculina con una camiseta azul oscura algo desgastada y unos vaqueros ajustados a sus piernas. Tenía su pelo castaño algo alborotado, y ojos castaños claros también me miraban extrañado. No parecía demasiado afectado.
Frunció el ceño.
-Espero no ofenderte, pero, ¿quién eres?
Sonreí para asegurarle de que no me había ofendido, pero por si acaso, añadí:
-No te preocupes, imaginé que no me reconocerías. Um.. no sé como decirlo, pero era -me percaté de lo mal que sonaba aquello, por lo que me corregí enseguida- soy la amiga de Lena.
Su cara de extrañeza enseguida se descompuso. Sus cejas bajaron notablemente y su media sonrisa se borró del rostro como si no hubiera estado ahí.
-Sí -afirma entonces-, de algo así me sonabas.
-Jane -le tiendo mi mano blanca y helada pese al tiempo y él me la estrecha con la suya cálida y notablemente más morena que la mía.
-Byron. ¿Quieres pasar? Hace frío y...
La vergüenza hizo acto de presencia, por lo que sentí que el rubor empezaba a teñir mis blancas mejillas. Deseé que él no se hubiera dado demasiada cuenta. Después de todo, seguía siendo más tímida de lo que me gustaría.
-Claro -tartamudeé nerviosa. La verdad es que no me había esperado a que me ofreciera entrar a su casa, tenía planeado una corta charla sobre cosas puntuales que realmente me interesaban. Sólo quería saber cómo estaba, y si él sabía algo que a mí pudiera interesarme, o viceversa.
Me dejó entrar y se llevó mi abrigo. Me quedé por unos instantes sola en un pequeño hall con suelo de parquet oscuro, cubierto con sutilidad con una alfombra roja y con pinta de ser muy suave al tacto. No había ventanas, por lo que la luz era algo pobre cuando la luz artificial no estaba prendida, que era el caso de entonces. La luz se colaba en la estancia desde un pasillo a la derecha de la puerta, que suponía que llevaba a la zona de vivencia. Byron, por el contrario, había entrado en una puerta de enfrente mía.
Una vez hubo vuelto, no quiso hacer demasiado contacto visual conmigo, y me dijo que le siguiera. Le hice caso y le seguí por el amplio pasillo, con ventanas a un lateral. El pasillo se torció y seguido habían unas escaleras que subir. Arriba, todo estaba perfectamente iluminado con ventanas grandes que ocupaban la mayor parte de la casa. Me llevó hasta la cocina y se apoyó en la encimera de ésta, con los brazos cruzados sobre el pecho, marcado gracias a su ajustada camiseta de manga corta.
-Tienes suerte de que esté solo en casa. Probablemente hubiera sido mi madre quien hubiera abierto la puerta y te hubiera sometido a un cuestionario. Ella es así -dijo ésto último mientras se encogía de hombros.
Intento reírme, pero sólo consigo emitir un sonido ronco y brusco. Carraspeé intentando ocultarlo con rapidez.
Después de un silencio nada cómodo, me limito a intentar tomar contacto visual con él y empezar a hablar, pese a mi insistente nudo en la garganta.
-Escucha, Byron. Espero que entiendas que para mí es bastante difícil hablar sobre el tema... es mi mejor amiga y es doloroso.
-Era -me corrige él-, era tu mejor amiga. Si continúas hablando sobre ella en presente nunca lo superarás. Y, créeme, para mí también es difícil hablar en pasado sobre ella. Te entiendo perfectamente, no te preocupes.
Asiento, con los labios pegados los unos a otros con tanta fuerza que parecían no querer despegarse nunca más.
-En realidad sólo he venido a ver cómo estabas, aunque no te conozca. Me he sentido casi obligada...
Juraría que le vi sonreír por un segundo, pero tan rápido como apareció, desapareció de su rostro. Luego se encogió de hombros y al fin cedió para hacer contacto visual conmigo.
-Una muerte es una muerte, ¿sabes? Nunca es fácil. Pero no sé... nunca llegué a... enamorarme completamente de ella. Y lamento no haberlo hecho. Estaba a punto de hacerlo, hasta que me enteré de que era mi hermana y... las cosas entre nosotros cambió con un giro de ochenta grados. Dejamos de vernos por un tiempo y cuando me enteré de lo que tenía... no me lo quise creer, ya que pensé que sería un tipo de venganza de mi madre por tratar de intentar algo con ella.
Escondí mis labios y aparté la mirada, asintiendo tratando de entenderlo.
-De todas formas, ella hablaba constantemente de ti -le respondí rápidamente-, mientras corríamos aunque hubieran pasado semanas desde que os hubierais visto, ella seguía hablando de ti con el mismo brillo en los ojos. Por eso cuando me enteré de esto, lo primero que pensé fue en ti. Y la verdad es que me duele decir esto, y mucho. Pero no sé si creerme que haya sido suicidio.
Un músculo de su mejilla se crispó y apartó la mirada de encima mía, jugando con una pequeña pulsera que adornaba su delgada muñeca.
-Yo sí. Estoy seguro, además.
Su respuesta me sobresalta un tanto, ya que nunca imaginé que esa sería su opinión. Estaba convencida de que acordaría conmigo, es más. Me dejó un rato pensando sobre su reacción más tarde.
-¿Y cómo estás tan seguro? No recuerdo que ella sea así...
-Escucha, Jane. Días antes de que sucediera, la visité junto con su amiga.. Jess creo que se llama. Y supe enseguida que no estaba bien. Estaba dispuesta a matarse ahí mismo delante mía. Por eso no lo dudo ni un segundo.
Titubeé. Yo no sabía aquello. Jess nunca me lo mencionó, jamás dijo nada parecido a aquello. La imagen de ella de esa forma se dibujó en mi mente, y no resultó ser demasiado agradable. El nudo de mi garganta estaba bien presente, dispuesto a soltarse en cualquier momento. No tenía demasiadas ganas de llorar delante de un desconocido.
-Además que, cuando la encontraron había algo escrito en la pared. “Gracias, pero no necesito ayuda. Puedo morir por mí sola”. Me la aprendí el mismo día en el que lo dijeron.
Sus últimas palabras hacen tal efecto en mí que comencé a sentirme mareada y tremendamente confusa ante la situación. Me obligué a mi misma a descorrer una silla y sentarme en ella para masajearme la frente con más facilidad. Apareció un vaso de agua delante mía y me di cuenta de que ya llevaba suficiente tiempo ausente. Levanté la mirada y le agradecí con una sonrisa el gesto de Byron al traerme el agua. Si no lo bebería, me habría mareando más incluso.
Puedo morir por mí sola. No necesito ayuda.
Esas palabras se clavaron en mí como clavos en la pared.
Estaba claro que alguien la había inducido a hacer aquello. Conocía demasiado bien a Lena como para que se le haya ocurrido hacer semejante tontería.
Me levanté de la silla de un salto.
-No lo hizo sola. Alguien le indujo a hacerlo.
{Narra Ellen}
Vale que tú nunca te hayas enamorado, ¡pero deja de reírte de mí como si fuera una niña pequeña!
Sus palabras rebotaban en mi mente continuamente, apareciendo una y otra vez sobre mi cabeza, escribiéndose lentamente en frente mía cada vez que cerraba los ojos, y apareciendo una y otra vez en mis sueños aquella noche. Cada vez que me levantaba sobresaltada, y volvía a cerrar los ojos, aquella maldita frase volvía a aparecer de una forma u otra en un sueño diferente.
A veces Jane se merecía una buena frase que la dejase callada aunque sólo fuera un segundo, de vez en cuando. No me malinterpreten. Quiero a Jane como si fuera mi hermana, pero a veces se comportaba como si fuera la única que lo estaba pasando mal, que era la única que sufría.
También era cierto que ella compartía muchas más cosas de lo que yo lo hacía.
Vale que nunca te hayas enamorado.
Ojalá nunca me hubiera enamorado.
Desgraciadamente, había estado enamorada de Dan desde sexto curso de primaria, claro que nunca jamás se lo dije a nadie. En la escuela primaria siempre había tenido fama de chica más madura que el resto, más agresiva en más de un aspecto. Había tenido amigas, sí, pero ni tan cercanas como para contarles todo lo que me ocurría. En ese entonces Dan estaba en un curso inferior al mío. Y no quería poner en peligro mi reputación de “chica mala”, era falso, ya que yo no era ninguna chica mala, solo que con diez años todo se veía de una forma distinta, y por el simple hecho de no hablar con casi nadie durante los recreos y tener más relación con gente de secundaria me hacía tener ese aspecto. La verdad es que no me disgustaba demasiado, la gente me respetaba y no se acercaban demasiado a mí, lo que para mí era beneficioso. No quería estropearlo con contar ese detalle a mi poco sólido circulo de amigos, eso de que me gustaba un chico de un curso menos.
Eso cambió cuando el segundo de secundaria me obligaron a repetir ese curso por mis asignaturas suspensas, y, con un pequeño golpe de suerte, apareció en la misma lista de alumnos de clase. Nos hicimos más amigos y más cercanos el uno al otro. Yo, para intentar disimular mis sentimientos hacia él, comencé a salir con Aiden, del que más tarde me enteraría de que era hermano de Yina. Y, a pesar de estar saliendo con aquel chico, seguía estando completamente enamorada de Dan. Y el resto de la historia ya la conocéis.
Desde entonces no había podido olvidarme de él, y a nadie se lo había dicho. Era mi pequeño secreto que quería mantener, y no tenía planeado contárselo a nadie.
No. Jane no era, sin duda, la que más estaba sufriendo con todo aquello.
Y sus palabras me hirieron con profundidad. Y me afectaron más de lo que quisiera.
La única persona de la que quizás sospechaba que sospechaba algo era Ethan. A él también lo conocía desde primaria y siempre habíamos sido amigos. Él era otra de las razones por las cuales me llamaban “chica mala”, porque sólo me relacionaba con chicos, cuando en general a las chicas de mi edad no era lo que más les agradaba. Es más, a las chicas de mi clase, cuanto menos relación tenía con chicos, mejor.
Siempre había pensado que Ethan quizás podría sospechar de que a mí me gustaba Dan, aunque nunca me lo preguntó directamente. Cuando hablaba de Dan indiferente, el siempre me miraba con mucha atención, como si quisiera que dijera alguna palabra clave que lo confirmara. Y cuando Jane comenzó a salir con Dan, Ethan fue muy cariñoso conmigo esa época.
Y mi relación con ambos se aflojó cuando apareció Harry.
Harry había removido mucha arena con su llegada, la verdad.
Me sobresalté cuando mi teléfono móvil vibró sobre el lavabo del baño. Miré la pantalla y sonreí al leer el mensaje que acababa de llegar.
Guardé el teléfono en mi pequeño bolso negro y me miré una última vez al espejo. Me ahuequé el pelo ondulado con los dedos y me coloqué bien la chaqueta vaquera con tachuelas doradas. Bajo ésta llevaba una camiseta verde caqui de manga media y unos pantalones ajustados negros, conjuntados con unas converse bajas rojas oscuras.
Me sonreí a mí misma en el espejo y pasé el dedo bajo el ojo derecho, para quitar un poco de negro del maquillaje. Bajé con rapidez las escaleras y salí de casa corriendo.
Después de varios años, podía decir de que volvía a tener una cita.
Capítulo 8
Antes.
{Narra Jane}
-¿Qué quieres decir con eso? -pronunció Ellen, metiéndose otra patata frita anaranjada en la boca, mirándome con gesto desconcentrado.
Suspiré.
-Lo que quiero decir es que no hemos vuelto.
-¿No estáis juntos?
Negué con la cabeza sonriendo.
Un músculo de su mejilla se crispó, y las dudas en sus ojos no se disolvieron en ningún momento.
-¿Y por qué estás tan feliz?
Me encogí de hombros, apartando la mirada hacia el sofá.
-Por lo menos ya no estamos enfadados. Además, lo hemos hablado antes, y casi prefiero ser su amiga a ser “la novia odiada por todo el fandom”.
-¿Todo el qué? Oye, no utilices palabras que no entiendo, hazme ese favor, ¿quieres?
Sacudí la cabeza mientras ella me amenazaba con el dedo índice, ligeramente rociado por los polvos naranjas que desprendía lo que fuera la porquería que estaba comiendo.
-Déjalo. El caso es que al ser ahora su amiga, los fotógrafos me dejarán en paz, y las malditas fans no me odiarán como habían hecho hasta ahora.
-¿Te das cuenta de las gilipolleces que estás diciendo? ¡Qué más darán “fans”! -Dijo, haciendo el gesto de las comillas con los dedos- ¿Por qué crees que le quieren soltero? Porque piensan que tendrán una posibilidad con él, cuando en realidad saben que es nula mire por donde se mire. ¡Oh, vamos! ¿Qué famoso acabaría juntándose con una chica que, literalmente, le acosaba antes de conocerse en persona? Es de locos. El caso es que te privas de hacer cosas con él, que una amiga claramente, no hace. No sé si me explico. Los dos sois tontos y punto.
-Es mi decisión, y yo quiero esto.
-Y, créeme, un ex casi nunca es un amigo... Siempre habrá alguna tensión sexual entre vosotros, lo queráis o no. ¡Es natural!
-¡Déjalo ya, Ellen! Lo hemos hablado, y los dos estamos de acuerdo. Tu opinión no va a hacer cambiar la nuestra, ¿de acuerdo?
-Está bien, está bien. Pero te advierto, que siendo amigos sólo conseguiréis perder el contacto pronto.
~
Un papel blanco doblado cuatro veces sobre sí mismo aterrizó sobre mi mesa cuando estaba tomando apuntes. Miré a ambos lados de mi mesa buscando la persona que me había enviado aquella nota en medio de la clase de historia, sin realmente tener pistas sobre quién podría haber sido.
Miré la profesora, que estaba de espaldas hacia la clase escribiendo con su desastrosa letra sobre la pizarra datos importantes que podrían salir en el examen antes de Navidad.
Cuando me vi fuera de peligro, agarré el papel y lo desdoblé con cuidado para que no hiciera notable ruido encima de los ruidos normales de la clase.
Sobre la blanca y arrugada superficie estaban escritas pocas palabras con una letra que reconocí en seguida.
“Jane. Por favor, tenemos que hablar. Necesito arreglar esto. Te esperaré después de esta clase en la valla roja. Por favor.
-E”
La letra era claramente de Ethan. Además que nadie en esta clase quería arreglar nada conmigo exceptuando a él.
Tenía suerte, ya que ésta era la última clase del día, por lo que después de esto podría irme a casa. Suspiré y me pasé la mano por los ojos, tratando de aclarar la mente.
Torcí el cuello hacia atrás y descubrí que el chico me miraba sin expresión específica en el rostro, con ojos calmados y mandíbula tensada. Aparté la mirada y volví a mirar el papel.
Cuando el timbre sonó, guardé todas mis cosas en mi mochila y abandoné la clase. Al salir de ésta, Ellen me esperaba apoyada en la pared con el clasificador presionado contra su pecho. Me sonrió y enredó su brazo con el mío al pasar por su lado.
-Adivina qué -me espetó, con la mirada clavada frente suya, con una ceja alzada y una sonrisa torcida en el rostro.
Yo dejé salir una risa muda.
El alboroto en los pasillos justo a esa hora era más que normal. Gente que salía de clase disparados para ir a casa lo antes posible, o simplemente para reunirse de nuevo con sus amigos e ir a pasar la tarde juntos en algún que otro sitio para hacer quién sabe qué. La alegría casi se olía en el ambiente, ya que este era el momento del día favoritos por la mayoría de los alumnos de cualquier instituto de cualquier país; no hay nada mejor que abandonar el instituto para ir a casa de nuevo. Pero la cosa no era tan agradable, cuando sabías que tenías por delante una de las tardes más duras de estudio de todo el curso, posiblemente. Los exámenes de la primera evaluación antes de Navidades eran los peores de todos, y los alumnos sabían el dato y lo tenían bien presente en sus mentes, pero preferían apartar ese pensamiento aunque fuera sólo por unas pocas horas, antes de volver a ponerse a estudiar.
-¿Qué? -aventuré, mientras ella volvía a sonreír con satisfacción.
-Jess no estaba en las dos últimas dos horas.
-¿Insinúas que ha hecho pellas?
-No. Insinúo que Zayn ha venido a raptarla. Seguro que ha aceptado.
Lancé una pequeña risa.
-Bueno. Ya nos lo explicará supongo.
-¡Ah son tan monos ellos también! Y a ella no le importan las fans -recibí un codazo en las costillas por su parte, más fuerte de lo que quizás ella haya pretendido.
Yo me quejé y me llevé la mano a la parte afectada. Pero me sentí aludida por su comentario.
-¿Qué tengo que hacer para que te entre en la cabeza que todo esto no es por las estúpidas fans? Deberías de empezar a aprender a escuchar antes de acusar a la gente sin saber qué ha pasado.
Se apartó de mí y me miró con la boca abierta y con las cejas encarnadas, como si hubiera dicho la mayor burrada que hubiera dicho nunca.
-¡Pero si me lo dijiste tú misma! Vamos Jane, admite que tú todavía le quieres.
-No quiero hablar de eso ahora, ¿vale? Como Zayn ha hecho, debemos de raptar a Jess y pedir sus explicaciones. Estoy deseando escuchar su historia -dije al mismo tiempo que salimos de la puerta del instituto.
Y entonces me vino a la mente la nota de Ethan. Aún no había decidido si quería hablar con él o no. Por suerte, la verja roja en la que él había pedido que yo accediera estaba aún a varios metros por delante de nosotras y tenía algo de tiempo para pensar sobre aquello.
-Bueno, vive cerca, ¿no? Qué digo cerca, vive justo al lado. Seguro que está yendo a casa ahora mismo. Ya le pediremos explicaciones cuando lleguemos.
-Pero no muchas que tengo un montón de cosas para estudiar. Muchas. Dentro de una semana y media son los exámenes y necesito aprobarlos todos.
-Eh, ¿desde cuando eres tan estudiosa? Recuerdo que eres la niña más vaga que pueda conocer, es raro en ti -me replicó ella.
En parte tenía razón, yo no acostumbraba a estudiar todas las tardes dos o tres horas seguidas, es más, nunca lo había hecho antes. Pero estaba en una nueva etapa del instituto y necesitaba sacar buena nota para poder entrar en una buena universidad en un futuro que no era tan lejano.
No le respondí, sólo me limité a encogerme de hombros.
Mientras tanto ya estaba empezando a ver la valla roja que separaba el recinto del instituto con el resto del barrio, por lo que el pánico ya empezaba a subirme por la garganta.
-Ellen. Ethan me ha mandado una nota hoy en clase.
Ella ya había sacado su teléfono móvil del bolsillo y parecía hacer cosas más importantes que hablar conmigo en ese momento. Se encogió de hombros sin apartar la mirada de la pantalla.
-¿Y?
-Dice que quiere hablar conmigo. Ahora.
Volvió a encogerse de hombros.
-Pues ve. Nadie te lo impide.
-¿Irás tu sola a casa?
-Sí, claro, sin problema. Pero procura que no te viole, ¿harás eso por mí?
Entonces fui yo la que le clavó el codo en las costillas. Ella se quejó por lo bajo, no queriendo que yo supiera que le había hecho daño.
-Eres una exagerada, ¿lo sabías? Ethan no es así.
-Eso pensaba yo y mira cómo estáis. Hala, vete ya a hablar con él que estás muy pesada hoy. Yo de mientras iré a interrogar a Jess.
Me dio un pequeño y cariñoso empujón en el hombro en forma de despedida y me guiñó el ojo al marcharse. La verja roja era más que suficientemente grande para que pareciera que ella no iba conmigo, por lo que ella fue por un extremo, y yo por otro, ya que sabía que Ethan me estaría esperando ahí.
Lo vi apoyado en la pared con sus pitillo azul marino y su camiseta blanca con el gorro de lana verde en la cabeza, del que sobresalía algún mechón de pelo. Tenía pinta del típico chico skater por el que casi todas las chicas del instituto podrían morir por él, y en cierto modo era así, muchas chicas que yo conocía de saludo estaba colada o incluso enamorada de él. Pero yo le conocía bien y sabía que él podría tender a ser un chulo con sus virtudes bien sabidas, pero en realidad no era así. Era más bien modesto, y no le gustaba hablar demasiado sobre su aspecto.
Hice como si no supiera de nada del acuerdo, o como si se me hubiese olvidado cuando pasé por su lado para conocer su reacción. Y lo que hizo al respecto fue agarrarme de la muñeca y retenerme con no demasiada fuerza para que no me fuera. Casi sonriendo, me dí la vuelta y el me soltó la muñeca casi al instante.
-Por favor.
Hice un mohín y me acerqué a él para quedar frente suya. Tenía suerte de que fuera una de las últimas en cruzar la verja y que ya casi no hubiera gente que salía.
Yo me hice algo la dura, cruzándome de brazos y evitando mirarle a los ojos.
-Dime lo que quieras decirme, Ethan, yo no tengo mucho que decir.
-He leído que... bueno. Tú y... tu antiguo novio habéis roto. ¿Es eso cierto? -su voz sonaba entrecortada y vacilante, con un matiz de inseguridad y con un ligero tembleque de culpabilidad.
Me encogí de hombros.
-Sí, es cierto -dije queriendo añadir algo más, pero sólo pude pronunciar aquello.
Él apartó la mirada y se pasó la mano por la barbilla, parpadeando varias veces.
-Yo... lo siento, en serio. Fui tonto e inmaduro, como tú me dijiste. No he sabido valorar lo qué tenía y ahora que lo he perdido no sé cómo arreglarlo. Pero me vi en esa situación de tener la oportunidad de poder tenerte que... lo hice sin pensar. La verdad es que cuando leí el artículo en alguna página web, llamándote como si fueras su prima me hizo enfurecer mucho. Veía como ese... -se aclaró la garganta antes de seguir-, chico te estaba manipulando, usando en algún sentido. Y cuando te vi ese día en el instituto sin ninguna sonrisa en la cara me enfadé muchísimo más.
Parte de razón tenía. El día en el que me lo dijo me dejó destrozada. Nunca se me había dado bien mentir, y mucho menos a más de cien personas con algo tan importante como aquello. Estaba jugando con sus ilusiones y no me sentía a gusto conmigo misma.
Y no, no era feliz en aquellos tiempos.
Lo que me pareció digno de mencionar era que Ethan era capaz de saber si a mí me ocurría algo malo aunque no compartiera con él ninguna de esas informaciones, antes de Harry. Harry nunca pudo ver que yo en realidad, por mucho que intentara negarlo, no estaba de acuerdo con su plan. No lo estaba, y seguía sin estarlo. Pero él si lo vio.
-¿Me perdonarás algún día?
Ese comentario me hizo sonreír.
-Si algo no soy, es rencorosa. En realidad ya no estoy enfadada contigo, sólo... retraída. Y algo decepcionada, supongo. No lo olvidaré con tanta facilidad, pero por mí ya puedo empezar a hablarte todos los días -dije sonriendo hacia el suelo.
Casi pude escuchar cómo relajaba los hombros y respiraba con tranquilidad.
-No te puedes ni imaginar lo mucho que me alegra oír eso, en serio. Ah y eh... siento lo de Harry.
Me encogí de hombros.
En el fondo, pensaba que estaba mejor con él de amigo. Pero eso, naturalmente, no se lo dije.
Sentí cómo se sobresaltaba un poco cuando rodeé los brazos al rededor de su cintura para darle un abrazo. Él era incluso más alto que Harry, por lo que yo sólo le llegaba hasta el pecho.
Es un rollo ser así de pequeña.
-¿Quieres acompañarme a casa? -le ofrecí separándome de él con una pequeña sonrisa.
-No hace falta ni que lo preguntes. Lo haré encantado.
Caminamos hasta mi casa completamente solos por la calle, manteniendo una conversación, no como las de antes, pero sí cómoda y sin ningún silencio de por medio que podría resultar incómodo.
-Ah, y dile a Dan, que aunque me entran miles de menciones al día, leo los suyos igualmente. Díselo, puede que se quede tranquilo. Y también que si vuelvo a encontrar otro twit suyo le pegaré, ¿vale?
El chico soltó una pequeña carcajada cuando llegamos a mi casa mientras introducía las llaves por la ranura de la puerta.
-Claro. Será divertido verle la cara.
-Bien, gracias -le sonreí de oreja a oreja.
La verdad es que Dan estaba de lo más pesado con sus menciones continuamente. Lo que ponía en sus twits era irrelevante, se mirara por donde se mirara, pero hacía como si yo no pudiera leerlos.
Cuando estaba a punto de despedirme de él y sumergirme en una tarde de estudio, Ethan me interrumpió.
-Eh, Jane. ¿Podemos quedar mañana para pasar la tarde? Las hecho de menos, ya sabes...
Yo reí.
-Claro, ningún problema. Yo también las hecho de menos.
{Narra Jane}
-¿Qué quieres decir con eso? -pronunció Ellen, metiéndose otra patata frita anaranjada en la boca, mirándome con gesto desconcentrado.
Suspiré.
-Lo que quiero decir es que no hemos vuelto.
-¿No estáis juntos?
Negué con la cabeza sonriendo.
Un músculo de su mejilla se crispó, y las dudas en sus ojos no se disolvieron en ningún momento.
-¿Y por qué estás tan feliz?
Me encogí de hombros, apartando la mirada hacia el sofá.
-Por lo menos ya no estamos enfadados. Además, lo hemos hablado antes, y casi prefiero ser su amiga a ser “la novia odiada por todo el fandom”.
-¿Todo el qué? Oye, no utilices palabras que no entiendo, hazme ese favor, ¿quieres?
Sacudí la cabeza mientras ella me amenazaba con el dedo índice, ligeramente rociado por los polvos naranjas que desprendía lo que fuera la porquería que estaba comiendo.
-Déjalo. El caso es que al ser ahora su amiga, los fotógrafos me dejarán en paz, y las malditas fans no me odiarán como habían hecho hasta ahora.
-¿Te das cuenta de las gilipolleces que estás diciendo? ¡Qué más darán “fans”! -Dijo, haciendo el gesto de las comillas con los dedos- ¿Por qué crees que le quieren soltero? Porque piensan que tendrán una posibilidad con él, cuando en realidad saben que es nula mire por donde se mire. ¡Oh, vamos! ¿Qué famoso acabaría juntándose con una chica que, literalmente, le acosaba antes de conocerse en persona? Es de locos. El caso es que te privas de hacer cosas con él, que una amiga claramente, no hace. No sé si me explico. Los dos sois tontos y punto.
-Es mi decisión, y yo quiero esto.
-Y, créeme, un ex casi nunca es un amigo... Siempre habrá alguna tensión sexual entre vosotros, lo queráis o no. ¡Es natural!
-¡Déjalo ya, Ellen! Lo hemos hablado, y los dos estamos de acuerdo. Tu opinión no va a hacer cambiar la nuestra, ¿de acuerdo?
-Está bien, está bien. Pero te advierto, que siendo amigos sólo conseguiréis perder el contacto pronto.
~
Un papel blanco doblado cuatro veces sobre sí mismo aterrizó sobre mi mesa cuando estaba tomando apuntes. Miré a ambos lados de mi mesa buscando la persona que me había enviado aquella nota en medio de la clase de historia, sin realmente tener pistas sobre quién podría haber sido.
Miré la profesora, que estaba de espaldas hacia la clase escribiendo con su desastrosa letra sobre la pizarra datos importantes que podrían salir en el examen antes de Navidad.
Cuando me vi fuera de peligro, agarré el papel y lo desdoblé con cuidado para que no hiciera notable ruido encima de los ruidos normales de la clase.
Sobre la blanca y arrugada superficie estaban escritas pocas palabras con una letra que reconocí en seguida.
“Jane. Por favor, tenemos que hablar. Necesito arreglar esto. Te esperaré después de esta clase en la valla roja. Por favor.
-E”
La letra era claramente de Ethan. Además que nadie en esta clase quería arreglar nada conmigo exceptuando a él.
Tenía suerte, ya que ésta era la última clase del día, por lo que después de esto podría irme a casa. Suspiré y me pasé la mano por los ojos, tratando de aclarar la mente.
Torcí el cuello hacia atrás y descubrí que el chico me miraba sin expresión específica en el rostro, con ojos calmados y mandíbula tensada. Aparté la mirada y volví a mirar el papel.
Cuando el timbre sonó, guardé todas mis cosas en mi mochila y abandoné la clase. Al salir de ésta, Ellen me esperaba apoyada en la pared con el clasificador presionado contra su pecho. Me sonrió y enredó su brazo con el mío al pasar por su lado.
-Adivina qué -me espetó, con la mirada clavada frente suya, con una ceja alzada y una sonrisa torcida en el rostro.
Yo dejé salir una risa muda.
El alboroto en los pasillos justo a esa hora era más que normal. Gente que salía de clase disparados para ir a casa lo antes posible, o simplemente para reunirse de nuevo con sus amigos e ir a pasar la tarde juntos en algún que otro sitio para hacer quién sabe qué. La alegría casi se olía en el ambiente, ya que este era el momento del día favoritos por la mayoría de los alumnos de cualquier instituto de cualquier país; no hay nada mejor que abandonar el instituto para ir a casa de nuevo. Pero la cosa no era tan agradable, cuando sabías que tenías por delante una de las tardes más duras de estudio de todo el curso, posiblemente. Los exámenes de la primera evaluación antes de Navidades eran los peores de todos, y los alumnos sabían el dato y lo tenían bien presente en sus mentes, pero preferían apartar ese pensamiento aunque fuera sólo por unas pocas horas, antes de volver a ponerse a estudiar.
-¿Qué? -aventuré, mientras ella volvía a sonreír con satisfacción.
-Jess no estaba en las dos últimas dos horas.
-¿Insinúas que ha hecho pellas?
-No. Insinúo que Zayn ha venido a raptarla. Seguro que ha aceptado.
Lancé una pequeña risa.
-Bueno. Ya nos lo explicará supongo.
-¡Ah son tan monos ellos también! Y a ella no le importan las fans -recibí un codazo en las costillas por su parte, más fuerte de lo que quizás ella haya pretendido.
Yo me quejé y me llevé la mano a la parte afectada. Pero me sentí aludida por su comentario.
-¿Qué tengo que hacer para que te entre en la cabeza que todo esto no es por las estúpidas fans? Deberías de empezar a aprender a escuchar antes de acusar a la gente sin saber qué ha pasado.
Se apartó de mí y me miró con la boca abierta y con las cejas encarnadas, como si hubiera dicho la mayor burrada que hubiera dicho nunca.
-¡Pero si me lo dijiste tú misma! Vamos Jane, admite que tú todavía le quieres.
-No quiero hablar de eso ahora, ¿vale? Como Zayn ha hecho, debemos de raptar a Jess y pedir sus explicaciones. Estoy deseando escuchar su historia -dije al mismo tiempo que salimos de la puerta del instituto.
Y entonces me vino a la mente la nota de Ethan. Aún no había decidido si quería hablar con él o no. Por suerte, la verja roja en la que él había pedido que yo accediera estaba aún a varios metros por delante de nosotras y tenía algo de tiempo para pensar sobre aquello.
-Bueno, vive cerca, ¿no? Qué digo cerca, vive justo al lado. Seguro que está yendo a casa ahora mismo. Ya le pediremos explicaciones cuando lleguemos.
-Pero no muchas que tengo un montón de cosas para estudiar. Muchas. Dentro de una semana y media son los exámenes y necesito aprobarlos todos.
-Eh, ¿desde cuando eres tan estudiosa? Recuerdo que eres la niña más vaga que pueda conocer, es raro en ti -me replicó ella.
En parte tenía razón, yo no acostumbraba a estudiar todas las tardes dos o tres horas seguidas, es más, nunca lo había hecho antes. Pero estaba en una nueva etapa del instituto y necesitaba sacar buena nota para poder entrar en una buena universidad en un futuro que no era tan lejano.
No le respondí, sólo me limité a encogerme de hombros.
Mientras tanto ya estaba empezando a ver la valla roja que separaba el recinto del instituto con el resto del barrio, por lo que el pánico ya empezaba a subirme por la garganta.
-Ellen. Ethan me ha mandado una nota hoy en clase.
Ella ya había sacado su teléfono móvil del bolsillo y parecía hacer cosas más importantes que hablar conmigo en ese momento. Se encogió de hombros sin apartar la mirada de la pantalla.
-¿Y?
-Dice que quiere hablar conmigo. Ahora.
Volvió a encogerse de hombros.
-Pues ve. Nadie te lo impide.
-¿Irás tu sola a casa?
-Sí, claro, sin problema. Pero procura que no te viole, ¿harás eso por mí?
Entonces fui yo la que le clavó el codo en las costillas. Ella se quejó por lo bajo, no queriendo que yo supiera que le había hecho daño.
-Eres una exagerada, ¿lo sabías? Ethan no es así.
-Eso pensaba yo y mira cómo estáis. Hala, vete ya a hablar con él que estás muy pesada hoy. Yo de mientras iré a interrogar a Jess.
Me dio un pequeño y cariñoso empujón en el hombro en forma de despedida y me guiñó el ojo al marcharse. La verja roja era más que suficientemente grande para que pareciera que ella no iba conmigo, por lo que ella fue por un extremo, y yo por otro, ya que sabía que Ethan me estaría esperando ahí.
Lo vi apoyado en la pared con sus pitillo azul marino y su camiseta blanca con el gorro de lana verde en la cabeza, del que sobresalía algún mechón de pelo. Tenía pinta del típico chico skater por el que casi todas las chicas del instituto podrían morir por él, y en cierto modo era así, muchas chicas que yo conocía de saludo estaba colada o incluso enamorada de él. Pero yo le conocía bien y sabía que él podría tender a ser un chulo con sus virtudes bien sabidas, pero en realidad no era así. Era más bien modesto, y no le gustaba hablar demasiado sobre su aspecto.
Hice como si no supiera de nada del acuerdo, o como si se me hubiese olvidado cuando pasé por su lado para conocer su reacción. Y lo que hizo al respecto fue agarrarme de la muñeca y retenerme con no demasiada fuerza para que no me fuera. Casi sonriendo, me dí la vuelta y el me soltó la muñeca casi al instante.
-Por favor.
Hice un mohín y me acerqué a él para quedar frente suya. Tenía suerte de que fuera una de las últimas en cruzar la verja y que ya casi no hubiera gente que salía.
Yo me hice algo la dura, cruzándome de brazos y evitando mirarle a los ojos.
-Dime lo que quieras decirme, Ethan, yo no tengo mucho que decir.
-He leído que... bueno. Tú y... tu antiguo novio habéis roto. ¿Es eso cierto? -su voz sonaba entrecortada y vacilante, con un matiz de inseguridad y con un ligero tembleque de culpabilidad.
Me encogí de hombros.
-Sí, es cierto -dije queriendo añadir algo más, pero sólo pude pronunciar aquello.
Él apartó la mirada y se pasó la mano por la barbilla, parpadeando varias veces.
-Yo... lo siento, en serio. Fui tonto e inmaduro, como tú me dijiste. No he sabido valorar lo qué tenía y ahora que lo he perdido no sé cómo arreglarlo. Pero me vi en esa situación de tener la oportunidad de poder tenerte que... lo hice sin pensar. La verdad es que cuando leí el artículo en alguna página web, llamándote como si fueras su prima me hizo enfurecer mucho. Veía como ese... -se aclaró la garganta antes de seguir-, chico te estaba manipulando, usando en algún sentido. Y cuando te vi ese día en el instituto sin ninguna sonrisa en la cara me enfadé muchísimo más.
Parte de razón tenía. El día en el que me lo dijo me dejó destrozada. Nunca se me había dado bien mentir, y mucho menos a más de cien personas con algo tan importante como aquello. Estaba jugando con sus ilusiones y no me sentía a gusto conmigo misma.
Y no, no era feliz en aquellos tiempos.
Lo que me pareció digno de mencionar era que Ethan era capaz de saber si a mí me ocurría algo malo aunque no compartiera con él ninguna de esas informaciones, antes de Harry. Harry nunca pudo ver que yo en realidad, por mucho que intentara negarlo, no estaba de acuerdo con su plan. No lo estaba, y seguía sin estarlo. Pero él si lo vio.
-¿Me perdonarás algún día?
Ese comentario me hizo sonreír.
-Si algo no soy, es rencorosa. En realidad ya no estoy enfadada contigo, sólo... retraída. Y algo decepcionada, supongo. No lo olvidaré con tanta facilidad, pero por mí ya puedo empezar a hablarte todos los días -dije sonriendo hacia el suelo.
Casi pude escuchar cómo relajaba los hombros y respiraba con tranquilidad.
-No te puedes ni imaginar lo mucho que me alegra oír eso, en serio. Ah y eh... siento lo de Harry.
Me encogí de hombros.
En el fondo, pensaba que estaba mejor con él de amigo. Pero eso, naturalmente, no se lo dije.
Sentí cómo se sobresaltaba un poco cuando rodeé los brazos al rededor de su cintura para darle un abrazo. Él era incluso más alto que Harry, por lo que yo sólo le llegaba hasta el pecho.
Es un rollo ser así de pequeña.
-¿Quieres acompañarme a casa? -le ofrecí separándome de él con una pequeña sonrisa.
-No hace falta ni que lo preguntes. Lo haré encantado.
Caminamos hasta mi casa completamente solos por la calle, manteniendo una conversación, no como las de antes, pero sí cómoda y sin ningún silencio de por medio que podría resultar incómodo.
-Ah, y dile a Dan, que aunque me entran miles de menciones al día, leo los suyos igualmente. Díselo, puede que se quede tranquilo. Y también que si vuelvo a encontrar otro twit suyo le pegaré, ¿vale?
El chico soltó una pequeña carcajada cuando llegamos a mi casa mientras introducía las llaves por la ranura de la puerta.
-Claro. Será divertido verle la cara.
-Bien, gracias -le sonreí de oreja a oreja.
La verdad es que Dan estaba de lo más pesado con sus menciones continuamente. Lo que ponía en sus twits era irrelevante, se mirara por donde se mirara, pero hacía como si yo no pudiera leerlos.
Cuando estaba a punto de despedirme de él y sumergirme en una tarde de estudio, Ethan me interrumpió.
-Eh, Jane. ¿Podemos quedar mañana para pasar la tarde? Las hecho de menos, ya sabes...
Yo reí.
-Claro, ningún problema. Yo también las hecho de menos.
Capítulo 7
Nota: ¡heeey! Un pequeño comentario; he visto que muchas os estáis liando con lo de antes y después:
-antes: finales de 2010
-después: verano 2013
He creado un HT para que me pongais los coments ahí :)) #SameMistakesDreamer. Twittear pls :)
¡gracias!
________________________
Antes.
-¡Jane!
Me sobresalté de Harry y me separé de él rápidamente, dándome la vuelta y dirigirme a la voz que me ha interrumpida. Me sentí enfadada.
-¡¿Qué?! -respondí con brusquedad cortante.
Ellen me miraba con la boca entreabierta desde el pie de la escalera, todavía sujeta a la barandilla de ésta. No parecía hacerle demasiada gracia la escena que se había encontrado.
Sin añadir más palabra, se acercó a mí con pasos fuertes y estables, y me agarró del brazo con fuerza exagerada. Tiró de mí.
-Te la robo un segundito, eh -le dice a Harry, que puso los ojos en blanco y asiente como si no le importara.
Yo resoplé al respecto.
Tiró de mi brazo y prácticamente me arrastró hasta la cocina, donde me soltó con brusquedad, también exagerada, y me obligó a girarme para que quedara en frente suya. Se cruzó de brazos y me miró con una ceja encarnada y con los labios en un mohín.
-¿Se puede saber qué haces? -susurró con fuerza.
-¿Que qué hago de qué?
-Eres tonta. ¿Le estabas besando?
Me ruboricé levemente y bajé la cabeza para que ella no lo notada demasiado. Respondí encogiéndome de hombros.
-En realidad fue él quien...
-¡Me da lo mismo! Quiero una explicación. ¿Qué ha pasado?
Descubro que su compostura dura y tajante de antes estaba desapareciendo, y que se metamorfoseaba en una niña pequeña entusiasmada con cualquier cosa nueva que se había comprado. Me estaba asustando, ya que Ellen no se solía enfadar por esas cosas, pero me llevé un gran alivio cuando me di cuenta de que sólo era una tapadera.
-No lo sé -le sinceré.
Y era la verdad. No sabía qué acababa de pasar allí. Se había presentado sin avisar, completamente tranquilizado y yo estaba segura de que él seguía enfadado conmigo. Es más, podría haber apostado algo. Se había pasado tres semanas sin hablarme, sin llamarme, sin mandarme mensajes y yo estaba tan preocupada por que él nunca me perdonaría por un maldito mal entendido. Pero se presentó igualmente, como si nada hubiera pasado.
Ellen bajó la mirada y se tocó el brazo, sin querer mirarme a los ojos.
-Tengo que confesarte una cosa, Jane -levantó la mirada y sus ojos me miran centellando. No espera a que conteste para seguir:-. Esta tarde no he ido a comprar. Fui a su firma. Yo fui la que pegó a Harry, y después hablé con él.
Mis ojos se abrieron en sorpresa.
-Entonces...
-Sí. Le conté lo de Lena, y bueno... yo rompí a llorar y él me prometió que vendría a verte. ¡Pero no hoy! No sé cómo lo ha hecho. ¿Me... me perdonas?
Esbocé una de mis mejores sonrisas y me acerqué a ella para darle uno de mis mejores abrazos. Ella parece que se sobresaltó, ya suelta un pequeño grito de sorpresa y más tarde me pasa la mano por el cuello.
-¿Perdonarte? Tengo que darte las gracias.
Ella me da un pequeño empujón en el hombro para separarme de ella y me miró extrañada.
-¿Las gracias? ¿Por qué?
-Por ser la mejor amiga que podría haber deseado.
{Narra Jess}
Hacía rato que Ellen había salido de la habitación para ver qué estaban haciendo Harry y Jane. Según ella para “ver si es necesario separarles antes de que uno mate al otro”. A mí su teoría me pareció absurda. Dudaba mucho que Harry se haya presentado sólo para discutir con Jane. Me parecía incoherente se mirara por donde se mirara.
Así que estaba completamente sola en la habitación, sentada en la cama sin saber muy bien qué hacer para matar el tiempo. Había empezado a leer algún libro que no entraba en la estantería de la habitación de Jane, por lo que estaban en la habitación de invitados. Eran pocos, unos siete u ocho. Ojeé algunos muy por encima y maldije cuando no había ninguno que me llamara especialmente la atención.
Miré mi reloj. Quedaba hora y media para mi “cita” con Zayn. Yo no lo llamaba cita, pero Ellen se empeñaba por llamarlo de esa manera. No me molestaba en absoluto, pero prefería evitar llamarlo así.
Ellen, aparte de rallarme la cabeza con eso, me echó la bronca justo después de entrar en la habitación. Me había dicho que por qué había sacado el tema.
Sí. Vale. Tenía razón. No tuve que sacar el tema, y después de sacarlo me sentí horriblemente mal con ella. Hasta tuve en mente varias veces de acercarme hasta su habitación para disculparme. Pero había algo que me retenía para hacerlo y no sabía qué era.
Y luego me relajé considerablemente cuando Ellen me dijo que había venido Harry a hablar con ella. Me alivié casi al instante. Conocía a Harry tan bien como para saber que él no se presentaba en casa de alguien con el que supuestamente está enfadado para discutir.
Si va, es para arreglarlo. O por lo menos, para intentar hacerlo.
Ellen también me confesó que había sido ella la chica que le había pegado en público. Y entonces todas las piezas parecían empezar a encajar. Posiblemente, si Ellen no hubiera ido a ver a Harry en la firma, él no se habría presentado en su casa.
Al final, me cansé de dar vueltas por la habitación, por lo que salí de ella y bajé las escaleras despacio, sin querer hacer demasiado ruido.
Cuando llegué abajo, me encontré con una escena bastante familiar en los viejos tiempos: Jane dormida en el hombro de Harry, que le acariciaba el pelo despacio para no despertarla. Cuando me vio, me sonrió y saludó como si nada hubiera pasado.
Yo, aparentando no saber de nada, le miré extrañada, con el ceño fruncido pero con una bonita sonrisa luciendo en mi rostro. Me alegraba muchísimo por ellos.
Le pregunté en susurros dónde estaba Ellen y él me señaló la cocina. Le agradecí y me acerqué al sitio indicado por él.
Cuando llegué, vi a Ellen mirando por la ventana, con una galleta en la mano.
-¿Ya estás comiendo, gorda? -puse los brazos en jarras.
Ella giró la cabeza en mi dirección al escuchar mi voz.
-¡Oye! No me llames gorda, eh.
-¿Los has visto? -pregunté bajando la voz y señalando con el pulgar el salón.
Ella asintió con la cabeza con energía, con una gran sonrisa presente, tragando el último cacho de galleta que le sobraba.
-¡Son super monos, tía!
-¡Sh! Que te van a escuchar, y Jane está dormida.
-Normal. No duerme con decencia desde hace tres semanas. Se merece descansar un poco...
Estábamos las dos, en la cocina, fangirleando como si fueran una pareja de Hollywood o algo parecido. Yo estaba feliz por ella, y suponía que Ellen coincidía conmigo.
~
-No te entiendo. ¡Haz el favor de explicarte bien!
El chico suspiró exasperado con sarcasmo, aún con su sonrisa torcida bien presente en su rostro.
-Tu sólo tápate los ojos.
-Pero, ¿por qué?
-¡Tu hazlo!
Con un resoplido y un suspiro seguidamente, coloqué las manos delante de mis ojos sin siquiera estar molesta, pero hacía como que lo estaba para asustarle un poco.
Colocó una mano en mi espalda y con la otra me agarró la mano libre. Me guió pasos hacia delante y yo iba totalmente ciega. No veía más que negro y la verdad es que algo me asustaba. No era cuestión de confianza, era más cuestión de supervivencia.
Seguimos avanzando mientras él me daba alguna instrucción respecto al camino en el que andábamos. Bajo la gruesa suela de mis converse rojas notaba suelo liso y duro, por lo que sospeché que seguíamos en la calle y que no me llevaba a ningún descampado o algo así.
Llevábamos en la calle como unas tres horas, y yo no me cansaba de hablar y de hablar sobre cualquier cosa que a ambos se nos ocurría. Zayn realmente tenía una muy buena conversación. Mientras tanto ya era de noche y empezaba a hacer frío en la calle, pero no lo notaba demasiado a causa de lo bien que me lo estaba pasando. Si Ellen hubiera estado aquí hubiera sabido que no se trataba de una cita, si no de dos amigos que quedaban para pasar la tarde juntos. En toda la tarde había tenido cuidado de no mostrarse demasiado cariñoso a mi lado, y a mí no me importaba demasiado. Ninguno de los dos había hablado nunca de una relación seria.
-Cuidado, escalón -dijo, demasiado tarde, ya que yo ya casi estaba en el suelo.
-Ya, gracias -respondí irónica.
Qué gracioso.
-De nada.
Si hubiera tenido los ojos abiertos, le hubiera pegado. Pero como no era el caso, se tuvo que conformar con un resoplido.
-Vale. Ahora te pido que tengas cuidado.
-¿Cómo quieres que tenga cuidado cuando tengo los ojos cerrados?
-Shh.. Cállate. -Dejé de notar su mano contra la mía y su mano en mi espalda, y me inquieté unos segundos- Vale. Ahora da un paso bien grande. Exagera si quieres, pero bien grande -vuelvo a sentir su mano sujetando la mía.
Le hice caso y algo alterada, dí un paso largo, como él me indica y él vuelve a sujetarme para evitar caerme hacia atrás. Escuché unas voces detrás mías, y al instante, quedan amortiguadas después de un ruido sordo, como si nos hubieran encerrado en algún sitio.
Me hizo sentarme en un banco liso. Como de plástico.
-Ahora espera un segundo.
Asiento sin rechistar.
-Vale. Ya puedes abrirlos.
Intrigada y llena de ganas, abrí los ojos y ante mí vi Londres entero. Bueno. Bajo de mí. Me levanté de un salto y me acerqué la ventanilla. Nos encontrábamos en una de las cabinas del London Eye y desde nuestra posición, no demasiada alta, pero sí lo suficiente como para ver gran parte de la ciudad.
Exclamé un grito de alegría.
-¿Cómo has hecho para no hacer siete horas de cola? -dije, exagerando un poco.
-¿Bromeas? Soy Zayn Malik, esto es una gran fuente de publicidad para ellos ahora mismo, créeme.
Reí bajo. Se me olvidó ese pequeño detalle de que él entonces era famoso. Me di cuenta de que la fama no había acto de presencia en su forma de ser. Me agradaba la sensación.
Dí un pequeño saltito de sobresalto cuando me doy cuenta de que él quería entrelazar sus dedos con los míos. Yo tuerzo la mirada y le miré sonriendo.
-¿Por qué me has traído aquí, Zayn?
-Bueno. Aquí no tengo una cámara en cada esquina en la que voy, y puedo hacer cosas que en público no puedo si no quiero que me maten.
Fruncí el ceño, no siguiendo muy bien su tema de conversación.
-Cosas, ¿como cuáles?
-Cosas como besar tus mejillas, acariciarte el pelo, cogerte de la mano. Esas cosas. No sólo me odiarían a mí, si no que tú también sufrirías las consecuencias.
-Me da igual -susurré. Casi deseé que él no lo hubiera escuchado, pero sonrió al hacerlo.
-¿Te da igual? -sonrió de acuerdo conmigo, rodeando mi cuello con su brazo y atrayéndome hacia sí.
Con una risa baja, me acerqué a él y le abracé como él a mí.
-Jess, ¿puedo hacerte una pregunta?
-Es la pregunta más estúpida que se ha creado. Claro que puedes.
Noté cómo su pecho subía y bajaba a causa de la carcajada que suelta.
-¿Cómo ves esta... relación?
Si estuviera comiendo o bebiendo algo, seguramente me hubiera atragantado con la pregunta. No me la esperaba en absoluto nada de aquello, ni charlas sobre lo “nuestro”, si es que lo había. No había pensado en aquella pregunta, y estuve varios segundos en silencio tratando de encontrar una respuesta adecuada.
-Erm... No entiendo la pregunta.
-Que si la ves como algo serio o como algo... no serio.
-Estoy muy a gusto contigo, Zayn. Pero no sé cómo responder a eso... ¿por qué lo preguntas?
Noté cómo tragaba saliva antes de responder.
-Porque yo estoy dispuesto hacer la relación oficial para las fans.
-antes: finales de 2010
-después: verano 2013
He creado un HT para que me pongais los coments ahí :)) #SameMistakesDreamer. Twittear pls :)
¡gracias!
________________________
Antes.
-¡Jane!
Me sobresalté de Harry y me separé de él rápidamente, dándome la vuelta y dirigirme a la voz que me ha interrumpida. Me sentí enfadada.
-¡¿Qué?! -respondí con brusquedad cortante.
Ellen me miraba con la boca entreabierta desde el pie de la escalera, todavía sujeta a la barandilla de ésta. No parecía hacerle demasiada gracia la escena que se había encontrado.
Sin añadir más palabra, se acercó a mí con pasos fuertes y estables, y me agarró del brazo con fuerza exagerada. Tiró de mí.
-Te la robo un segundito, eh -le dice a Harry, que puso los ojos en blanco y asiente como si no le importara.
Yo resoplé al respecto.
Tiró de mi brazo y prácticamente me arrastró hasta la cocina, donde me soltó con brusquedad, también exagerada, y me obligó a girarme para que quedara en frente suya. Se cruzó de brazos y me miró con una ceja encarnada y con los labios en un mohín.
-¿Se puede saber qué haces? -susurró con fuerza.
-¿Que qué hago de qué?
-Eres tonta. ¿Le estabas besando?
Me ruboricé levemente y bajé la cabeza para que ella no lo notada demasiado. Respondí encogiéndome de hombros.
-En realidad fue él quien...
-¡Me da lo mismo! Quiero una explicación. ¿Qué ha pasado?
Descubro que su compostura dura y tajante de antes estaba desapareciendo, y que se metamorfoseaba en una niña pequeña entusiasmada con cualquier cosa nueva que se había comprado. Me estaba asustando, ya que Ellen no se solía enfadar por esas cosas, pero me llevé un gran alivio cuando me di cuenta de que sólo era una tapadera.
-No lo sé -le sinceré.
Y era la verdad. No sabía qué acababa de pasar allí. Se había presentado sin avisar, completamente tranquilizado y yo estaba segura de que él seguía enfadado conmigo. Es más, podría haber apostado algo. Se había pasado tres semanas sin hablarme, sin llamarme, sin mandarme mensajes y yo estaba tan preocupada por que él nunca me perdonaría por un maldito mal entendido. Pero se presentó igualmente, como si nada hubiera pasado.
Ellen bajó la mirada y se tocó el brazo, sin querer mirarme a los ojos.
-Tengo que confesarte una cosa, Jane -levantó la mirada y sus ojos me miran centellando. No espera a que conteste para seguir:-. Esta tarde no he ido a comprar. Fui a su firma. Yo fui la que pegó a Harry, y después hablé con él.
Mis ojos se abrieron en sorpresa.
-Entonces...
-Sí. Le conté lo de Lena, y bueno... yo rompí a llorar y él me prometió que vendría a verte. ¡Pero no hoy! No sé cómo lo ha hecho. ¿Me... me perdonas?
Esbocé una de mis mejores sonrisas y me acerqué a ella para darle uno de mis mejores abrazos. Ella parece que se sobresaltó, ya suelta un pequeño grito de sorpresa y más tarde me pasa la mano por el cuello.
-¿Perdonarte? Tengo que darte las gracias.
Ella me da un pequeño empujón en el hombro para separarme de ella y me miró extrañada.
-¿Las gracias? ¿Por qué?
-Por ser la mejor amiga que podría haber deseado.
{Narra Jess}
Hacía rato que Ellen había salido de la habitación para ver qué estaban haciendo Harry y Jane. Según ella para “ver si es necesario separarles antes de que uno mate al otro”. A mí su teoría me pareció absurda. Dudaba mucho que Harry se haya presentado sólo para discutir con Jane. Me parecía incoherente se mirara por donde se mirara.
Así que estaba completamente sola en la habitación, sentada en la cama sin saber muy bien qué hacer para matar el tiempo. Había empezado a leer algún libro que no entraba en la estantería de la habitación de Jane, por lo que estaban en la habitación de invitados. Eran pocos, unos siete u ocho. Ojeé algunos muy por encima y maldije cuando no había ninguno que me llamara especialmente la atención.
Miré mi reloj. Quedaba hora y media para mi “cita” con Zayn. Yo no lo llamaba cita, pero Ellen se empeñaba por llamarlo de esa manera. No me molestaba en absoluto, pero prefería evitar llamarlo así.
Ellen, aparte de rallarme la cabeza con eso, me echó la bronca justo después de entrar en la habitación. Me había dicho que por qué había sacado el tema.
Sí. Vale. Tenía razón. No tuve que sacar el tema, y después de sacarlo me sentí horriblemente mal con ella. Hasta tuve en mente varias veces de acercarme hasta su habitación para disculparme. Pero había algo que me retenía para hacerlo y no sabía qué era.
Y luego me relajé considerablemente cuando Ellen me dijo que había venido Harry a hablar con ella. Me alivié casi al instante. Conocía a Harry tan bien como para saber que él no se presentaba en casa de alguien con el que supuestamente está enfadado para discutir.
Si va, es para arreglarlo. O por lo menos, para intentar hacerlo.
Ellen también me confesó que había sido ella la chica que le había pegado en público. Y entonces todas las piezas parecían empezar a encajar. Posiblemente, si Ellen no hubiera ido a ver a Harry en la firma, él no se habría presentado en su casa.
Al final, me cansé de dar vueltas por la habitación, por lo que salí de ella y bajé las escaleras despacio, sin querer hacer demasiado ruido.
Cuando llegué abajo, me encontré con una escena bastante familiar en los viejos tiempos: Jane dormida en el hombro de Harry, que le acariciaba el pelo despacio para no despertarla. Cuando me vio, me sonrió y saludó como si nada hubiera pasado.
Yo, aparentando no saber de nada, le miré extrañada, con el ceño fruncido pero con una bonita sonrisa luciendo en mi rostro. Me alegraba muchísimo por ellos.
Le pregunté en susurros dónde estaba Ellen y él me señaló la cocina. Le agradecí y me acerqué al sitio indicado por él.
Cuando llegué, vi a Ellen mirando por la ventana, con una galleta en la mano.
-¿Ya estás comiendo, gorda? -puse los brazos en jarras.
Ella giró la cabeza en mi dirección al escuchar mi voz.
-¡Oye! No me llames gorda, eh.
-¿Los has visto? -pregunté bajando la voz y señalando con el pulgar el salón.
Ella asintió con la cabeza con energía, con una gran sonrisa presente, tragando el último cacho de galleta que le sobraba.
-¡Son super monos, tía!
-¡Sh! Que te van a escuchar, y Jane está dormida.
-Normal. No duerme con decencia desde hace tres semanas. Se merece descansar un poco...
Estábamos las dos, en la cocina, fangirleando como si fueran una pareja de Hollywood o algo parecido. Yo estaba feliz por ella, y suponía que Ellen coincidía conmigo.
~
-No te entiendo. ¡Haz el favor de explicarte bien!
El chico suspiró exasperado con sarcasmo, aún con su sonrisa torcida bien presente en su rostro.
-Tu sólo tápate los ojos.
-Pero, ¿por qué?
-¡Tu hazlo!
Con un resoplido y un suspiro seguidamente, coloqué las manos delante de mis ojos sin siquiera estar molesta, pero hacía como que lo estaba para asustarle un poco.
Colocó una mano en mi espalda y con la otra me agarró la mano libre. Me guió pasos hacia delante y yo iba totalmente ciega. No veía más que negro y la verdad es que algo me asustaba. No era cuestión de confianza, era más cuestión de supervivencia.
Seguimos avanzando mientras él me daba alguna instrucción respecto al camino en el que andábamos. Bajo la gruesa suela de mis converse rojas notaba suelo liso y duro, por lo que sospeché que seguíamos en la calle y que no me llevaba a ningún descampado o algo así.
Llevábamos en la calle como unas tres horas, y yo no me cansaba de hablar y de hablar sobre cualquier cosa que a ambos se nos ocurría. Zayn realmente tenía una muy buena conversación. Mientras tanto ya era de noche y empezaba a hacer frío en la calle, pero no lo notaba demasiado a causa de lo bien que me lo estaba pasando. Si Ellen hubiera estado aquí hubiera sabido que no se trataba de una cita, si no de dos amigos que quedaban para pasar la tarde juntos. En toda la tarde había tenido cuidado de no mostrarse demasiado cariñoso a mi lado, y a mí no me importaba demasiado. Ninguno de los dos había hablado nunca de una relación seria.
-Cuidado, escalón -dijo, demasiado tarde, ya que yo ya casi estaba en el suelo.
-Ya, gracias -respondí irónica.
Qué gracioso.
-De nada.
Si hubiera tenido los ojos abiertos, le hubiera pegado. Pero como no era el caso, se tuvo que conformar con un resoplido.
-Vale. Ahora te pido que tengas cuidado.
-¿Cómo quieres que tenga cuidado cuando tengo los ojos cerrados?
-Shh.. Cállate. -Dejé de notar su mano contra la mía y su mano en mi espalda, y me inquieté unos segundos- Vale. Ahora da un paso bien grande. Exagera si quieres, pero bien grande -vuelvo a sentir su mano sujetando la mía.
Le hice caso y algo alterada, dí un paso largo, como él me indica y él vuelve a sujetarme para evitar caerme hacia atrás. Escuché unas voces detrás mías, y al instante, quedan amortiguadas después de un ruido sordo, como si nos hubieran encerrado en algún sitio.
Me hizo sentarme en un banco liso. Como de plástico.
-Ahora espera un segundo.
Asiento sin rechistar.
-Vale. Ya puedes abrirlos.
Intrigada y llena de ganas, abrí los ojos y ante mí vi Londres entero. Bueno. Bajo de mí. Me levanté de un salto y me acerqué la ventanilla. Nos encontrábamos en una de las cabinas del London Eye y desde nuestra posición, no demasiada alta, pero sí lo suficiente como para ver gran parte de la ciudad.
Exclamé un grito de alegría.
-¿Cómo has hecho para no hacer siete horas de cola? -dije, exagerando un poco.
-¿Bromeas? Soy Zayn Malik, esto es una gran fuente de publicidad para ellos ahora mismo, créeme.
Reí bajo. Se me olvidó ese pequeño detalle de que él entonces era famoso. Me di cuenta de que la fama no había acto de presencia en su forma de ser. Me agradaba la sensación.
Dí un pequeño saltito de sobresalto cuando me doy cuenta de que él quería entrelazar sus dedos con los míos. Yo tuerzo la mirada y le miré sonriendo.
-¿Por qué me has traído aquí, Zayn?
-Bueno. Aquí no tengo una cámara en cada esquina en la que voy, y puedo hacer cosas que en público no puedo si no quiero que me maten.
Fruncí el ceño, no siguiendo muy bien su tema de conversación.
-Cosas, ¿como cuáles?
-Cosas como besar tus mejillas, acariciarte el pelo, cogerte de la mano. Esas cosas. No sólo me odiarían a mí, si no que tú también sufrirías las consecuencias.
-Me da igual -susurré. Casi deseé que él no lo hubiera escuchado, pero sonrió al hacerlo.
-¿Te da igual? -sonrió de acuerdo conmigo, rodeando mi cuello con su brazo y atrayéndome hacia sí.
Con una risa baja, me acerqué a él y le abracé como él a mí.
-Jess, ¿puedo hacerte una pregunta?
-Es la pregunta más estúpida que se ha creado. Claro que puedes.
Noté cómo su pecho subía y bajaba a causa de la carcajada que suelta.
-¿Cómo ves esta... relación?
Si estuviera comiendo o bebiendo algo, seguramente me hubiera atragantado con la pregunta. No me la esperaba en absoluto nada de aquello, ni charlas sobre lo “nuestro”, si es que lo había. No había pensado en aquella pregunta, y estuve varios segundos en silencio tratando de encontrar una respuesta adecuada.
-Erm... No entiendo la pregunta.
-Que si la ves como algo serio o como algo... no serio.
-Estoy muy a gusto contigo, Zayn. Pero no sé cómo responder a eso... ¿por qué lo preguntas?
Noté cómo tragaba saliva antes de responder.
-Porque yo estoy dispuesto hacer la relación oficial para las fans.
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