Capítulo 5:{Narra Harry}
-Muchísimas gracias por este favor, Yina, no sé que haría sin tí.
-No, hombre. Me gusta ayudar a mis amigos-me sonrió y arrancó el coche-. Bueno, ¿a dónde te llevo?
-A la estación.
-Ooh, ¿a quién esperas?
-Es.. una amiga que conocí en Londres. Estaba interesada en la ciudad.
Asintió con la mirada fija en la carretera.
-¿Estas segura que esto es legal? Recuerda que aún no tienes el carnet-pregunté preocupado.
-No te preocupes, aquí nunca para la policía. Además, tengo allí el carnet falso.
-¿Falso? Más te vale que no nos paren.
-¿No aparento 18?
-No. Aparentas 16.
El coche paró en un semáforo en rojo.
Yina giró la cabeza y me miró a los ojos.
-Gracias-sonrió
Le sonreí de vuelta.
-¿Como se llama?-dijo volviendo a poner el coche en marcha.
-Eeh, Jane.
-Oh, bonito nombre. ¿Es guapa?
-¿Cómo dices?
-Que si es guapa-repitíó con normalidad, sin expresión en la cara
-Eh, sí. Es guapa.
Aparcó el coche en el aparcamiento de la estación.
-Bueno, ha sido un placer llevarte.
-No, mujer. Ven, acompáñame, así te la presento-le agarré de la mano y tiré para que saliera del coche.
Ella me miró y después sonrió.
-Vale-cogió el móvil y salió del coche.
Anduvimos en silencio hasta el anden, que casualmente, un nuevo tren entraba en la estación y decenas de personas salían de él irregularmente. Una figura rubia y pequeña salía de él con una pequeña maleta.
No pude evitar sonreír.
{Narra Jane}
-Parezco tonta-murmuré mirándo a todas partes.
Suspiré unas cuantas veces, haciendome paso entre la multitud e intentando salir de allí. Entre el bochorno del viaje y la numerosa gente que había, estaba acalorada, por lo que paré un momento y me quité la sudadera, dejando al descubierto una camiseta blanca de tirantes donde ponía Your boyfriend give me this T-shirt y me colgué la prenda del bolso.
Cuando me dispuse a volver a ponerme en marcha y encontrar la maldita entrada y respirar aire fresco, una agradable sorpresa se posó delante mía.
-¡Harry!-grité y me abalancé sobre él, dándolé un sonoro beso en la mejilla.
-Vaya, yo también me alegro de verte.-me sonrió.
Pero no estaba solo. Una chica de estatura media, pelo largo liso y muy negro, con los ojos pequeños y negros lo acompañaba. Era muy guapa. Y lo pero es que no me miraba con buena cara.
-Oh, ésta es Yina, una amiga.-dijo él, presentándomela.
-Hola-de pronto, su mirada se tranformó por copleto y me saludó con la mano con alegría.
-Trae aquí, te llevo la maleta.-dijo Harry, alargándo el brazo.
-Sí, hombre. Ya has hecho bastante por mí-le sonreí y cogí la maleta.
-¿Cuánto tiempo te quedas?-preguntó Yina, poniémdose en marcha.
-Ehh, me voy mañana por la tarde-miré de reojo a Harry, que caminaba con la mirada fija en el asfalto mojado.
-Oh, qué bien-dijo con poca gana-. ¿Vendrás a la fiesta?
-¿Fiesta?
Los faros de un 4x4 blanco parpadearon.
-Ah, es verdad, se me había olvidado-dijo Harry, rascándose la nuca.
-Esta noche su banda da un concierto en el baile de primavera-me explicó Yina.
-Hombre, concierto, concierto...Más bién una actuación.
-¡Qué emocionante! Yo pensaba que sólo os vería ensayar..-dije con entusiasmo.
Harry rió.
Yina arrancó el coche y encentió la radio. Los tres escuchamos Grenade de Bruno Mars.
-Y..eh, ¿a qué hora es el baile?-pregunté con curiosidad, dejándo atrás el silencio.
-A las 9, pero tengo que estar antes para ayudar a preparar el escenario y tal.
-Si lo prefieres, Jane puede venir a mi casa y así vamos juntas-propuso Yina.
-¿En serio?-Harry parecía extrañado.
Yo también lo estaba.
-¿Y por qué no? Será divertido
Yo sonreí.
-Por mí bien, pero no quiero molestar.
-No seas tonta, mi madre no está en casa.
Otro silencio inundó el coche. Solo los murmullos de la radio de escuchaban.
-¿A qué hora tienes que estar allí, Harry?
-A las 8 como muy pronto.
-Bueno, ¿pues quedamos a las 8 en mi casa?-Yina me miró.
-Perfecto-le sonreí.
Ella me devolvió la sonrisa.
Después de aquella conversación, el coche aparcó delante de una casa más o menos grande, bonita y acogedora. Frente a ella, un pequeño jardín con un árbol y un pequeño camino con piedrecitas que conducía desde a la entrada de la casa. Era un barrio pequeño y acogedor.
Harry bajó del coche y yo le seguí. El, aunque yo me oponía, agarró la maleta con una gran sonrisa, avanzó hasta la entrada, seguido por mí y sacó un manojo de llaves del bolsillo.
Nada más abrir la puerta, un pequeño gatitoblanco y negro con los ojos amarillos comenzó a saltar entre las piernas de Harry, que la cogió en brazos.
-Awww, qué bonito es, ¿cómo se llama?-dije acariciandole conforme el animal comenzó a ronronear y a dar lametazos en la cara del chico.
-Se llama Dusty, es hembra.
-¡¡Es preciosa!!
Harry la dejó en el suelo y me indicó que le siguiera, con Dusty pisándole los talones. Subió las escaleras y yo le seguí, diciendo repetidamente lo guapa y bonita que era su gata y Harry me respondía con su maravillosa sonrisa. Al subir las escaleras había un pasillo con un montón de fotos y murales. Me detuve un momento a mirar cada una de ellas.
-¿Este eres tú de pequeño?-señalé una imagen enmarcada.
Harry se acercó y observó la fotografía.
-Sí-dijo tímido.
-Que mooooonoooooo
Avanzamos unos pasos más y Harry abrió la puerta blanca y me dejó entrar.
La habítación era grande y muy luminosa. Estaba pintana con tonos crudos y marrones. Una cama de dos personas ocupaba la parte central de la cama. También ahí había una cantidad importante de fotografías y dibujos.
-Es mi habitación. Si necesitas algo, yo dormiré en la habitación de enfrente.
-Perfecto.-le sonreí.
-Vaya, qué guapo te has puesto-dije guiñándole un ojo mientras él bajaba las escaleras.
Harry llevaba una americana azul oscura con las mangas remangadas y una camisa blanca.
-Gracias-se sacudió los rizos.
No pude evitar morderme el labio inferior.
Después de haber comido y haber tenido una agradable conversación con la madre de Harry, había subido a prepararse para su gran noche. Estaba emocionada y excitada. Sólo con pensar que vería a Harry actuar en vivo me producía escalofríos, y eso que aún no le había escuchado cantar.
-Bueno, bueno, daros prisa que llegais tarde-dijo Anne, la madre de Harry, que estaba más emocionada que su propio hijo. Me encantaba su madre.
Después de darle dos besos a Anne, salimos de casa y a pie fuimos hasta casa de Yina, que estaba solo a unos cuantos metros, en el mismo barrio.
Antes de llamar al timbre, Harry se detuvo y me miró a los ojos.
-Yina puede ser muy pesada, pero ten paciencia y ya verás como te cae bien. No quiero ser presumdo ni nada, pero está algo obsesionada con migo, a veces se inventa cosas en mi relación para destacar.
Sonreí
-No te preocupes, tengo una de esas en casa. Sé lo que es eso.
Harry me sonrió y después de un suspiro, llamó al timbre.
Algunos minutos mas tarde, Yina abrió la puerta.
-¡Hola! Os estaba esperando, pasar.
-Eh, yo me tengo que ir, se me hace tarde, luego nos vemos
-Adiós.
-Ven, pasa-dijo Yina, invitándome a entrar.
Entré en la casa y subimos las escaleras. Una vez en su habitación, me invitó a sentarme.
-He estado dándole vueltas a todo el armario y he dado con algo perfecto para tí.
-¿Para mí? Vaya, muchísimas gracias-cada vez me sorprendía más esta chica.
Agarró un vestido corto de palabra de honor ajustado por arriba y con flecos por abajo, tenía un estampado de flores. No es que me agradaban mucho los estampados de ese tipo, pero ese vestido era realmente bonito.
-¿No es precioso?-me lo lanzó-. Va, pruebatelo. El baño está al final del pasillo.
Le sonreí y salí de la habitación, buscando el baño. Cuando al fin lo divisé, entré en el y me puse el vestido. Menos mal que me había depilado esta mañana, ya que el vestido llegaba más alto de las rodillas. Me observé en el espejo. Tenía que ser sincera, me encantaba como me quedaba.
Agarré la ropa y entré en la habitación.
-¡Mírate! Estás fantástica, además, las flores azules resaltan tus ojos.-chilló Yina, con entusiasmo.
-No, mírate a tí. ¡Estas guapísima!
Y la verdad es que lo estaba, llevaba un vestido no mas largo que el mío, negro con pequeños puntitos rojos.
Rió.
-Gracias, pero algo tenemos que hacer con ese pelo. ¿Te importa si te lo rizo?
-¿Qué hora es?
-Las 9:16
-¡Mierda!-Yina aceleró cuando el semáforo se puso en verde.
-Relájate, sólo llegamos quince minutos tarde-intenté tranquilizarla.
-Uff...
Habíamos tenido algún problemilla con el coche, primero, con las prisas y el excitamiento de la noche, Yina no encontraba las llaves del coche y después éste no arrancaba. Por suerte, disponía de los cables para la recarga de la batería.
El trayecto fue silencioso. Se notaba que mi acompañante estaba alterada y tenía un genio potente. No quería alterarla más, por lo que callé, me daba miedo cuando se enfadaba.
Con cierto alivio, Yina aparcó el coche en el aparcamiento del instituto que estaba lleno. Las dos bajamos del coche y anduvimos hasta la entrada. Yina parecía indiferente, pero yo me quedé estupefacta cuando ví el precioso decorado. Una larga alfombra roja entraba en el edificio, al principio de la alfombra, había un gran arco decorado con flores rosas claras y ramas marrones que daba un contraste precioso, a lo largo de la alfombra, había flores de todos los colores, azules, amarillos, rojos, rosas, verdadera primavera. Y lo mejor aún no había llegado, al entrar en el edificio, el mismo tono de rosa y marron era el gran protagonista. Largas y gruesas cintas color marron estaban colgadas en todas las parecdes, con alguna que otra flor grande rosa en los pliegues de la cinta, también los focos y las luces estaban decorados con pétalos de colores. Todo estaba precioso.
Yina se dio cuenta de mi ausencia y me agarró del brazo, arrastrandome hasta la otra punta de la sala, esquivando todo tipo de gente que me miraba con mirada curiosa.
-Mira, ahí están.-señaló un grupo de cuatro chicos que hablaban tranquilamente, entre ellos se encontraba Harry, que se sacudía el pelo repetidamente y se mordía el labio inferior.
Parecía nervioso.
-¡Ya estamos aquí!-chilló Yina por encima del barullo y de la alta música.
-¡Yina!-un chico alto y moreno abrazó a Yina con fuerza y posó su mirada en mí-.¿Quién es tu amiga?
-Jane-dijo Harry con una amplia sonrisa.
Yo le sonreí y me acerqué a él.
-Hola-saludé tímidamente al pequeño grupo de chicos, que me miraban con aire divertido.
-Te presento, este es Haydn, toca la guitarra-señaló a una figura alta con el pelo rubio largo y liso, con los ojos oscuros. Él me sonrió y me sacó la lengua, divertido.-Nick, el bajo-un chico con el pelo corto muy rubio me saludó alegremente con la mano y murmuró un "encantado"-, y Will, la batería-el chico con el que Yina estaba abrazada de inspeccionó con la mirada, recorriendo todo mi cuerpo. Comencé a sentirme algo incómoda con aquella situación.
-¿Y cuándo os toca?-dijo Yina, rompiendo el hielo.
Harry miró su reloj de pulsera.
-Dentro de 10 minutos.
-Genial, voy a por algo de beber. ¿Qué queréis?
-Dos ponches por favor-dijo Haydn señalando a Nick.
-¿Ponche?-pregunté yo, me sonaba haber escuchado esa palabra en alguna película americana, pero no sabía que existiera.
-Es una bebida de frutas. Muy rico. Otro para mí, please-me explicó Harry.
-¿Lleva alcohol?
-¿Cómo va a llevar alcohol con todos los profesores observandonos?-observó Yina.
-Am, pues otro para mí.
-Cuatro ponches, ¿Will?¿Quieres algo?
-Oh, no gracias.
Asintió y se fue.
Algunos minutos más tarde, apareció con 5 vasos de plástico grandes llenados con un liquido arrosado. Repartió las respectivas bebidas y bebimos.
Esa bebida era riquísma. Sabía a fruta, pomelo, fresas, melon, piña....Tras mi pequeño sorbito, enseguida tragué uno más largo.
-Eiii, Jane. Si quieres más hay eeeh-Yina me guiñó un ojo.
Yo solté una carcajada suave.
Harry se bebió la bebida de un trago y sacudió la cabeza.
-Eii, te digo lo mismo, eeh-rió Yina de nuevo.
Harry sonrió e hizo un gesto con la mano indicando más tarde.
Nick apolló el vaso en una mesa cercana y agarra su guitarra eléctrica.
-Es la hora-señaló.
Yina aplaudió con entusiasmo.
Caminamos hacia el escenario y Yina y yo nos quedamos frente a él; en primera fila, mientras la banda de chicos subió al escenario.
La música bajó y un chico moreno y robusto se acercó al micrófono, dándo algunos golpecitos en él.
-¡Hola hola!-grita con fuerza-.Creo que todo el instituto ha esperado este momento durante todo el curso. White Eskimo por fin dará su actuación para nosotros-los alumnos se alborotan y se acercan al escenario-. Está bien, está bien, ya no hablo más. Voy a dejar que el resto lo haga mi buen amigo Harry. Buena suerte!-el curioso presentador abandonó su puesto, dándo una pequeña palmadita en la espalda de Harry, que se acercó con seguridad al micrófono.
La música comienza a sonar. La canción de The Monkees I'm a believer comienza sus primeras notas y Harry empieza a cantar. "I though that love was only true in farytales" . Esas palabras siempre quedarán grabadas en mi corazón. El día que escuché cantar a Harry Styles por primera vez. El publico se alborotó después de esas palabras, cantadas perfectamente por Harry. Yina enloqueció y comenzó a bailar como una loca. Esa escena me divertió y reí una carcajada sonora. Miré como cantaba Harry, y nuestras miradas se cruzaron, me guiñó un ojo. "And then I saw her face. Now I'm a believer" . Yina fue a por más bebida repetidamente, y me trajo un porción cada vez que venía. La canción terminó y los gritos rebotaban en las paredes. Seguida vino otra canción, y otra y otra, hasta que pasó su actuación. Los chicos bajaron del escenario y la gente fue a felicitarles. Nosotras dos nos acercamos a ellos y Yina les entregó un vaso de esa bebida mágica a cada uno de ellos, que bebió con entusiasmo.
-¡Habéis estado increibles! Jamás pensé que cantarías tan bien, Harry. WOW! Yina, cuando vayas más a por esa cosa rosa tan rica, me traes una bien grande.-abracé a Harry.
El se sonrojó.
-Gracias.
-Pss, no hay que darmelas, the truth is the truth- sonreí.
Yina desapareció y volvió a aparecer con nuevos vasos en las manos. Agarré con rapidez y bebí alapar que Harry.
-¿Segura que no lleva alcohol?-pregunté.
-Segurisima.
-OK OK.
Seguida la noche bailamos y yo me solté con los chicos, bailaba con Harry, pero también mantenía conversaciones graciosas con Haydn. Y la verdad es que no dejamos de saborear aquella bebida. ¡Y sin alcohol! Era perfecto. Durante el baile tenía pequeños mareos y alguna que otra caída, pero simplemente lo ignoré. Hasta que en un momento ya no me apetecía más beber, pero Yina insistía y yo y Harry ahcíamos competiciones absurdas como quien bebe más deprisa y esas chorradas, pero nos divertíamos. Y yo me aseguraba cada vez y preguntaba si no llevaba alcohol a Yina, y ella me lo negaba cada vez.
Pero jamás pensé que iba a acabar de aquella manera.
4~
Capítulo 4:
{Narra Harry}
"Llegaremos unos minutos más tarde. Hemos tenido un pequeño problema con el coche. No tardaremos mucho más. Jane y Ellen x"
Suspiré, metiéndome el móvil en el bolsillo. Me senté en un banco enfrente de la cafetería en la que habíamos quedado.
Eran las 5:02
La verdad es que tenía muchas ganas de volver a verla. Aquella chica era muy especial. Además de ser guapa, era simpática, dulce, tímida y tenía potecial para seducir a los hombres muy alto. ¿Cómo sería su amiga? Se llamaba Ellen, o eso parecía. ¿Sería tan guapa como Jane? Esa pregunta me la había preguntado decenas de veces, pero tenía mucha curiosidad.
Un grupo de cinco o seis chicas pasaron por enfrente mía a unos cuantos pasos. Una de ellas, rubia y pequeña, me saludó tímidamente con la mano y después le gritó algo a sus amigas que no pude entender, pero las demás me miraron y rieron, al final todas me saludaron, No las conocía, pero les saludé igualmente, y ellas rieron por lo bajo.
Suspiré de nuevo y me sacudí los rizos.
Nuevas risas. Esta vez no pude oprimir una leve carcajada.
Saqué el movíl de mi bolsillo y entré en twitter. Una nueva mención, era de Jane:"@Harry_Styles, Gracias por esta noche, x"
Sonreí. Más me valía que no lo vieran mis amigos. Son unos mal pensados.
Enseguida sacudí la cabeza y le contesté: "@Jane_tequiere, gracias a tí, por ser tú ;) x"
Unos minutos más tarde, dos figuras andaban hacia mí deprisa. Guardé el móvil en el bolsillo y me levanté.
-¡Harry!-gritó una de ellas, saludando alegremente.
La otra figura le dio un pequeño empujoncito, pero ella le devolvió uno más fuerte que el antarior, entre risas. Las dos de acercaron, le dí dos besos a Jane y ella me presentó a su amiga:
-Bueno, esta es Ellen
-Encantada-se acercó tímida y me dió dos besos.
-Lo mismo digo-le sonreí.
La chica era guapa, tenía un largo pelo marron ondulado y unos grandes ojos verdes, pero Jane seguía superandole en belleza. Estaba espectacular, se había dejado el pelo suelto, y algunos mechones le caían por la cara, resaltando sus grandes ojos azules. Esta vez venía sin maquilllar, pero la verdad es que no le hacía falta, sus pestañas ya eran largas y negras sufcientes.
-Em..¿subimos?-propuso.
-Claro.
Al entrar en la pequeña cafetería, humilde pero acogedora, les abrí la puerta de madera a las dos y las dejé entrar primero, que me lo agradecieron con un gracias y una sonrisa.
-Ir subiendo, ¿Ellen?¿Qué quieres tomar?-preguntó
-Ehh..un chocolate calentito-dijo ella, frotandose las manos.
-¿Harry?
-Sorpréndeme-le guiñé un ojo, y ella me dedicó una preciosa sonrisa.
Ellen subió las escarelas y yo le seguí. La estancia estaba repleta de gente de todas las edades, desde niños de 7 años, a personas mayoras que aprobechaban para mirar las preciosas vistas que la sala ofrecía. Por suerte, la esquina que escogimos ayer estaba libre. Yo me senté en el sillón doble y ella en el individual.
-¿Jane te ha hablado mucho de mí?-dije tímido.
-Ya lo creo, no calla. Bueno, la verdad es que nunca calla, es una cotorra. Aunque no tanto como yo, por que me gusta mucho hablar, mucho mucho. Ui, ya lo estoy haciendo otra vez. Lo siento-bajó la cabeza, tímida.
Solté una leve carcajada.
-No te preocupes.
-Me ha dicho que cantas. ¿Cantas bien?
-Ehh..no..no sé.
-¿Teneis videos en youtube?¿Grabaciones en el móvil?Así te escucho
-No que yo sepa..
-Vaya
Jane subió las escaleras y se hizo paso entre la multitud con tres vasos en las manos, lo consiguió sin ningún derrame llegar hasta nosotros.
-Uf..cómo se nota que es domingo-depositó los vasos en la mesa de cristal y tendió uno a Ellen, ésta la cogió y comenzó a dar leves soplidos
Después agarró su vaso y el mío y se sentó al lado mía.
-Toma, adivina-cogí el envase y le dí un pequeñi traguito, con miedo a quemarme
Vaya, qué rico
-¿Qué es?-dije, y dí otro trago más largo, ya que no quemaba.
Sabores desde dulces a fuertes, una mezcla de limón y azucar.
-¿Está rico?
-Mucho-le sonreí.
Ella me devolvió la sonrisa.
Tenía la sonrisa más bonita que había visto
{Narra Jane}
Una velada muy interesante. Ellen no paró de parlotear y preguntar cosas impropias a Harry:
-¿Eres virgen?-preguntó ella después de dar un largo trago a su bebida.
-¡Ellen!-dije bajito, pero suficientemente alto para que ella me oyera.
-¿Qué? No me digas que no te morías por preguntárselo.
Harry se puso rojo y después estalló una carcajada.
Yo no me dí cuenta que me había puesto roja también.
-Ehh, no, no soy virgen-dijo tímido.
-Aaaaaah. ¿Con o sin?
-¡Ellen!-esta vez si, grité.
Otra risa de Harry.
-Con, con.-dijo con seguridad.
Puse la cara entre las manos, avergonzada.
-Ah, eso está bien. Vale, vale, otra pregunta.
-Mierda-dije entre dientes.
-Supongamos, que dejas a mi querida Jane embarazada.
Dí un salto y la miré severamente, con miedo a mirarle a él.
-Ellen, ¿te puedes callar de una vez? -murmuré.
Harry volvio a reir.
-Shh, no me has dejado terminar la pregunta. Supongamos que dejas a mi querida Jane embarazada, ¿cuidarías del niño, o le dirías que abortara y la dejas tirada?
Tosí. No sabía donde meterme.
-Ehh, cuidaría del niño, claramente.
-Jane, yo me lo pensaría-dijo con mirada pícara.
Puse los ojos en blanco.
Y después de esa pregunta preguntó otras muchas cosas para hacerle ruborizar y reír nerviosamente, con migo incluida, ya que cada pregunta que le hacía, me ponía roja y me escondía entre mis brazos, o a veces me escaqueaba con la escusa del baño.
Cuando, en un momento de la conversación, mientras Harry miraba a los carnosos labios de mi amiga y jugueteaba con uno de los hilos sueltos de mis vaqueros, mi móvil sonó con un pitido, marcando un nuevo mensaje.
Era de Dan.
Me disculpé y abrí el mesaje:
"Jane, necesito hablar con tigo. Podemos quedar dentro de media hora?"
Ellen me miraba, al igual que Harry.
-Eh..es..Nadie. es Daniel, pero podeis seguir hablando.
Pero Ellen ya estaba en el brazo del sofá, al lado mía, mirándo el móvil.
-Tráe-me arrancó el movl de las manos.
-¡Pero bueno!Dámelo-alargué la mano par cogerlo, pero ella lo esquivó ágilmente, con la mirada clavada en la pantalla.
-¿Vas a ir?-me devolvió la BlackBerry
-Eh, no, le voy a llamar-me levanté y tecleé su número-Ahora vuelvo.
Me alejé unos cuantos pasos y me senté en las escaleras
-¡Jane!Gracias a Dios que...-comenzó a decir
-Dan, no tienes que agradecer nada a nadie, querías hablar, habla, pero no pienso quedar con tigo, estoy ocupada.
-Jane, esucha. Yo no quería besar a esa chica, ella vino, comenzó a hablarme y me beso. Pero no pasó nada más.
-¿Sí?Dan, seré rubia, pero no tonta ¿Sabes cuánto tiempo estube obervandoos? Está bien, ella te besó, pero después tu la besaste a ella, inculuso la abrazabas
Calló.
-Además, si no pasó nada más ¿por qué te encontré con ella ayer por la tarde?
-Quedamos para hablar solo, además, tú también te presentaste con aquel de rizos-dijo con una mueca-. Tampoco me agradó mucho
-Harry es un buen amigo que no me ultiliza como tú, que me usas como un juguete sexual.
-¿Un juguete sexual?¡¿Y tú que sabes si no te va a ultilizar?!
-¡¿Te crees que todo el mundo es como tú?!-grité-Pues que lo sepas bien, Harry no es como tú. Y yo tampoco, yo no me ando morreando con él-sollocé
-Jane, yo..
-¡Vete a la mierda!-después de gritar eso, lancé mi móvil al final de la escalera con furia.
Hundí mi cabeza entre mis brazos. Lloré silenciosamente. Estaba exagerando, y lo sabía, pero no podía evitar soltar lágrimas a borbotones cada vez que recordaba todas aquellas escenas románticas y bonitas que había vivido con él, cada abrazo que me daba cuando estaba triste o frustrada por algo, cada beso que me plantaba cuando menos me lo esperaba, o esos detalles que tenía con migo en los días especiales, pero luego vienen los recuerdos con ella, con aquella chica y aquel beso en el puente de madera por encima del Támesis.
Una mano cálida se posó con suavidad sobre mi espalda, rompiendo en pedacitos mis pensamientos. Me solbresalté y dí un pequeño salto y miré directamente a los ojos de Harry, que me miraban compasivamente. No lo pude evitar y le abracé, hundiendo mi cabeza en su firme pecho.
En ese momento agradecí mil veces que no moqueaba al llorar, o por lo menos no tanto como Ellen.
-Jane, si ha sido por mi culpa, lo siento muchísimo, de verdad, no quería causarte problemas-. Me rodeó con los brazos y apolló su barbilla en mi cabeza con suavidad, para no hacerme daño.
-No, hombre. Ha sido todo mi culpa, por quererle demasiado.
-Querer a una persona no es malo- me agarró por los hombros con suavidad, obligándome a mirarle a los ojos.
Atrapó una lágrima con el dedo pulgar.
Le sonreí, o por lo menos lo intenté. Nos quedamos así, minutos enteros mirandonos a los ojos sin decir palabra. Otra vez aquel silencio.
-Joder, Jane, a ver cómo le explicas esto a tu padre-dijo Ellen al final de la escalera, rompiendo nuestro silencio. Tenía mi teléfono entre las manos.
Aparté la mirada de sus verdes ojos y miré hacia Ellen con un leve suspiro. Me costó, pero me levanté y fuí hacia Ellen, no sin antes darle una sonrisa a Harry.
-Madre mía hija, creo que se ha enterdo toda la cafetería-dijo ella al llegar yo.
-Pero si no he gritado tanto, ¿no?-intenté recordar
-¿Y por qué crees que hemos venido? Estába preocupada, nunca se sabe lo que ese tonto te puede decir.
-Bueno, tampoco es para tanto. Simplemente me ha puesto nerviosa y le he gritado, creo que ha quedado claro.
-Bueno, bueno, vamos arriba que mi padre me ha llamado para que vaya a casa ya.
-¿Qué hora es?-dije subiendo las escaleras.
Una vez arriba, nos encontramos a Harry recogiendo.
-Las ocho.
-¡Las ocho! Mierda, me tengo que ir-le dí un abrazo a Ellen y me dirigí a Harry, que recibía con una gran sonrisa,
Me quedé mirándole y decidí abrazarle.
-No te preocupes ¿vale? Si te ha hecho sentir mal no se merece tus lágrimas-me susurró.
Un cosquilleo me recorrió el estómago.
Le miré a los ojos y le besé la mejilla
-Gracias, en serio
Me sonrió
Las 8:37
Buf
Con las cosas que tenía que hacer todavía.
-¡Ya estoy en casa!-grité etrando en la casa.
Pero nadie parecía interesarse en mí.
-¿Cuantas veces te he dicho que no dobles las camisas del trabajo?-decía mi padre con el ceño fruncido.
Mi madre suspiró
-Bueno, pues la próxima vez, haces tú la colada, así no hay mal entendidos
-¿Y te crees que tengo tiempo?
Me quedé en el umbral de la puerta, con miedo a entrar, pero al final de decidí y entré en la cocina. Cogí una manzana y me acerqué al grifo
-¿Te hago una tortilla, cariño?-dijo mi madre mientras papá suspiraba.
-Oh, no, no, no quiero molestar-puse la fruta bajo el agua y salí de la cocina.
Me llevé la manzana a la boca y subí las escaleras. Una vez en la habitación, preparé la ropa para el día siguiente (una camiseta caída con estampado de leopardo, pantalones pitillo negros, victorias blancas y una chaquetita blanca también) y me pegué al ordenador.
Una mención en twitter: “@Jane_tequiere, gracias a tí, por ser tú ;) x”.
Sonreí después de leer la mención. Harry era un cielo.
¿Tendría novia?
Sacudí la cabeza borrando ese pensamiento. Lo más probable era que sí, ya que un chico tan guapo nunca estaba solo, y menos uno que tenía una banda y que cantaba y que era tan jodidamente romántico.
Vaya, era una pena.
Sacudí la cabeza de nuevo. ¿Cómo podía pensar que podría tener alguna oportunidad con él?¡Lo acababa de conocer! Aunque, era agradable, adorable y era cierto que tonteaba con migo, pero no podía aferrarme a ese pensamiento. Decidí que, lo mejor para despejarme la cabeza sería darme una buena ducha. Agarré mi pijama (de ositos blancos y negros, por cierto) y me encaminé hacia la ducha.
{Narra Ellen}
-¡Papá!¡Ya estoy en casaaa!-grité después de entrar en el apartamento.
-Ya era hora, hace media hora que te he llamado-dijo mi padre desde el sofá, viendo cualquier cosa en la tele.
-Lo siento papá, tuve que coger el segundo autobús hacia aquí. El primero estaba lleno.
Me dirigí hacia mi habitación. La estancia no era la más grande de la casa, pero me gustaba, no necesitaba más. La había decorado a mí manera, cada pared era de un color diferente. Rojo, verde, amarillo, azul y el techo rosa. La cama era pequeña, pero me encantaba, era esponjosa y cómoda, la colcha era blanca con huellas de perro de colorines también, además era muy cómoda, estaba rellena de plumas.
Inmediatamente después de entrar en la habitación, me quité los zapatos de tacón.
Uf. Mucho mejor.
Dí un salto y me tumbé en la cama
Harry.
Guapo, simpático, dulce, romántico, seductor, cantaba. Era perfecto. No tenía defectos. Pelo oscuro, rizado, perfectamente rizado. Cada vez que sacudía sus rizos, un cosquilleo subía por mi vientre. ¿Y sus ojos? Verdes. Dios, esos ojos podían hibnotizar a cualquiera. Y enamorar a cualquiera. Y lo mejor de todo. Su sonrisa. Su perfecta y blanca sonrisa. Sus labios carnosos y bonitos. ¿Tendría novia? Seguramente. Y aunque no lo tuviera, no estaba interesado en mí. Sabía la manera que miraba a mi amiga. A Jane. ¿Qué tendría ella que no tendría yo? Ella era más guapa, eso seguro. ¿Pero no es el interior lo que cuenta? Jane era buena persona, ¿y yo? Yo me consideraba buena persona, aunque igual un poco más presumida que ella. Me arreglaba más. Igual era por que ella no lo necesitaba. Ella no necesitaba maquillarse, no necesitaba alisarse el pelo cada mañana, ni depilarse el entrecejo, ni rizarse las pestañas. ¿Cómo no se iba a fijar en una chica tan guapa como Jane?¿Tan natural? Yo había tenido más novios, eso sí, pero no significaba nada. Ella era más tímida y siempre le había interesado un solo chico. Dan.
Yo estube saliendo con él un par de semanas, cuando ella aun no estaba interesada en él. Y la verdad es que era muy romántico. Pero al final no lo soportaba. Era demasiado sobreprotector. No soportaba que le pidiera los apuntes a mi compañero de mesa de historia, se ponía demasiado celoso por todo. Asi que lo dejé, y no sé como, Daniel comenzó a coquetear con Jane, para ponerme celosa-o eso decía ella-y Jane se enamoró de él.
También era cierto que yo ya no era virgen. Era algo pronto, es verdad, ya que sólo tenía 17 años y la perdí con 15, pero no me arrepentía. Para nada. Fue con mi primer novio. Se llamaba Aiden y estuvimos saliendo 3 años sin ninguna discusión o problema, pero se tuvo que mudar de ciudad y decidimos que nuestra última noche sería especial. Y vaya si lo fué. Sonreí para mí. Ya casi ni me acordaba de él, pero lo poco que me acordaba era precioso. Sabía la manera de hacerme sonreír y me protegía y consolaba cuando lo necesitaba.
Suspiré y me levanté para ir a la cocina. Una vez en ella, me preparé un huevo frito.
Rico rico.
-¡Papa!¡¿Quieres un huevo frito?!-grité desde la cocina para que me oyera bien.
-Gracias hija, pero ya he cenado-me gritó de vuelta.
Puse el huevo en un plato y, con tenedor en mano, me fui al salón, para hacerle algo de compañía a mi padre. Me senté en el sofá azul y cruzé las piernas.
-¿Qué estas viendo?
-Barça-Madrid-dijo señalando la pantalla con el mando en la mano.
-Oh, ¿quién gana?-corté un trozo con el lateral del tenedor y me lo llevé a la boca.
Rico rico
-Ni idea, la verdad es que no estoy mirando.
Asentí.
Mi padre me daba pena. Llevaba su manchada camiseta de tirantes de camionero (aunque no lo era en absoluto). Estaba así desde que mi madre murió. Antes era abogado, y uno de los mejores además, pero la crisis invadió la casa y le obligó a dejarlo y a vender cacharros viejos en una tienda vieja y pequeña. El trabajo no invertía mucho dinero, y mi madre le apoyaba todo lo que podía, hasta que tuvo aquel accidente de coche y la vida de mi padre cambió. Aunque hace ya más de 10 años del accidente, mi padre seguía estando mal por ello, y no le culpaba, yo también la hechaba terriblemente de menos, aunque apenas me acordaba de ella.
Me acabé la cena y le dije a papá que me iba a la cama, seguido de un beso en la mejilla y un “que descanses”. Me dirigí hacia mi habitación después de dejar el plato en la cocina. Me puse un pijama de verano, aunque estábamos a finales de marzo, pero en mi casa hacía calor. Mucho calor.
La camiseta del pijama era roja de tirantes gruesos y una pantaloneta muy corta blanca. Me puse también unos calcetines altos, hasta por debajo de las rodillas.
Suspirando, me fuí al baño y, frente al espejo, me recogí el enmarañado pelo en una coleta alta para que no me molestara ni se me enredara por la noche. Me miré a los ojos. No quería ser egocéntrica, pero no era fea, tampoco era una belleza, pero no era fea. Tenía grandes ojos verdes y una nariz pequeña, y mis labios eran carnosos y bonitos. Mi sonrisa no era tan bonita, ya que llevaba aparato, pero procuraba sonreír con la boca cerrada.
Me cepillé los dientes y me fui a mi habitación. Preparé la ropa para el día siguiente (unos vaqueros pitillo, unas botas marrones de cuña-si, me encantaban los tacones-una camiseta blanca de tirantes gruesos y con escote y una chaquetita azul, con un colar marrón y unos pendientes de aro) y me metí en la cama.
Y, extañamente, me dormí pensando en Harry.
3~
Capítulo 3:
Era luna llena, y estaba preciosa, enorme, acompañada por sus también grandes y brillantes estrellas.
Avanzamos por las orillas del Támesis, yo, agarrada de su brazo y mirando hacia las estrellas. Nos acercamos a un banco cerca de allá, pero divisé una figura cercana.
-¿Daniel?-susurré.
-¿Perdona?-dijo Harry, desconectrado.
-Oh, nada, nada-sacudí la cabeza-parecía haber visto una persona- Estúpida, me dije.
-Ah, vale
Despacios, tranquilos, dimos unos cuantos pasos más, hasta que pude ver la pareja con más claridad. Ya podía estar segura.
-¡Dan!-dije, soltándome de su brazo y dando unos pasos hacia delante.
-¿Jane?¿Qué haces aquí?
-¿Cómo que qué hago aquí? Vivo aquí. ¿Se te ha olvidado?-resoplé
-No.. es que no se me ocurría nada mejor que decir...
Levanté la mirada y la clavé en la chica que estaba a unos metros de distancia de Daniel.
-¿Y esa?
Giró el cuello y la miró.
-Es..eh
-Oh, entiendo. Ya has supuesto, que por lo que pasó ayer ya hemos roto , ¿no?
Calló
-¿Y tú qué?-me dirigí a ella-.Gozándola, ¿no?
También calló.
Me volví y me agarré al brazo de Harry.
-¿Estas bien?-me susurró.
Le miré a los ojos y sonreí.
-Si, gracias.
-¿Y ese tío quién coño es eh?-dijo Dan.
Eso me cabreó aún más.
Rápidamente, me acerqué a él, hasta quedar cara a cara con Daniel.
-¿Perdona? Mira, Daniel, a mí, me puedes decir todo lo que quieras. Tú, mientras que yo pensaba que me querías, como a la inversa, te vas con cualquiera. Puedes liarte a mis espaldas con cualquiera que se te cruza . Puedes follarte a la primera cosa que se mueva. Tú, puedes hacer lo que quieras mientras sales con migo, ¿y yo no puedo ir a tomar algo con un chico que es el doble de guapo que tú?¿Más sensible?¿Más amable? Mira, si quieres un juguete, vete a la guardería a jugar con los demás bebés, pero a mis amigos los dejas en paz.
Daniel calló. Como siempre lo hacía.
Esa fue la última ve que ví a Dan.
Un pitido ensordecedor atravesó la habitación. Dí una vuelta en la cama y me tapé la cabeza con la almohada. Descubrí que no podía volver a dormire, asi que , aparté la colcha que me cubría y me fui al baño. Al volver, ví que mi móvil parpadeaba y temblaba. Lo cogí.
Un nuevo mesaje :
"Buenos días, espero no haberte despertado , quería comentarte
la banda ensayamos todos los sábados, y me pregntaba a ver si
este sábado puedes pasarte , Un beso fuerte guapa. x
Harry"
Sonreí y tecleé:
"Buenos dias guapoo ;) Me parece una idea estupenda."
Enviar.
La puerta de la habitación se abrió
-Eh, Jane, dice mamá que bajes a desayunar-dijo mi hermana Emma desde el umbral de la puerta.
-Ya voy-me levanté y caminé hacia ella.
Emma era guapísima. Tenía un largo pelo rubio y unos ojos verdes impresionantes. Me pasaba una cabeza y eso que yo no era bajita.
Cuando salí de la habitación, ella ya estaba abajo, en la cocina.
-Hola mamá-le dí un beso en la mejilla y me senté en la mesa.
-Buenos días hija, ¿qué tal has dormido?Ayer no te oí llegar
-Ya, es que llegé tarde-mordí de mi tostada
-Que, ¿con quién has follao?-preguntó Emma mirándome.
-Con tu novio-dije para picarle.
Le guiñé un ojo, ella me sacó el dedo corazón.
-Jane, Emma, no seais infantiles, y menos delante mía
-No, mamá-dijimos las dos al unisono
-Mamá, ¿puedo aumentarme el pecho?-dijo Emma sin cortarse.
Casi me araganto con la leche.
Y mi madre no andó muy lejos
-Emma, ¿estas loca?-dijo
-Pero mamá, todas mis amigas ya se lo han aumentado
-¿Y qué será lo siguiente?¿Un piercing en el coño?-murmuré.
Me fulminó con la mirada.
-Hija, he dicho que no y es que no.
-¡Pero ya tengo 18 años!
-¡Mientras vivas bajo mi techo nada de silicona!
Silencio
-¡Y látex tampoco!-la señaló con el dedo.
Emma suspiró
-Vale, vale, ya lo he pillao
Durante unos minutos solo que oían los ruidos de las mandíbulas mascando y los cuchillos contra los platos y vasos.
Ese era mi momento:
-Olle mamá, ¿el sábado puedo ir a Cheshire?
-¿A Cheshire?¿Y para qué quieres ir tan lejos?
-Tampoco está tan lejos.
Mi madre me miró por encima de sus gafas de montura negras.
-Bueno, un amigo de Ellen es de allá y nos ha invitado a pasar el fin de semana con él.-mi madre no tenía por qué saber todos los detalles. Puede que dije alguna mentirijilla....Shh..
-Ah, ¿y cómo pensabas ir?
-Eh...Pues..no sé, en tren.. supongo..
-Bueno, si tu pagas todo, a mí me da igual.
-Gracias mami-dejé el plato en el fregadero y le dí un beso en la mejilla, mientras Emma murmuraba algo que no pude entender.
"Qué ciudad de Cheshire es?"
Enviar.
Para poder organizarme bien, tenía que informarme bien para hoteles y trenes.
Enseguida me pegué al ordenador y busqué en Google "Hoteles en Cheshire". Me salieron miles de páginas, pero me interesé en una en la que ponía: "Cheshire a bajo precio".
Hotel Black Star. Interesante. Precio: 65'99 noche. Interesante. Sin desayuno ni comida.
"Holmes Chapel, pero no busques un hotel, te puedes
quedar en mi casa sin problema"
Pensé.
¿En su casa? Será mejor que no se entere mamá. Inmediatamente, borré lo que había en el buscador e intruduje "tren Londiniense"
"Uy nosé. No quiero molestar"
Suspiré y dejé el móvil en la mesilla. Me vestí rápidamente con unos vaqueros, una chaqueta roja con una "H" blanca y unas nikes blancas también.
El móvil volvió a vibrar.
"No, mujer. A mi madre le encantaría otra inquilina en casa,
además nos sobra una habitación"
Joder. No lo podía evitar. Solté una pequeña risita nerviosa.
"Ay, está bien, pero sólo una noche, eh ;)"
El sábado. ¿A qué día estábamos? ¿Domingo? Buf.. Aún queda mucho. No me lo creía. Lo acababa de conocer y ya iba a pasar una noche en su casa.
El sábado.
-¡Jane!¡Ha venido Ellen a verte!-gritó Emma desde las escaleras.
-¡Ellen, fea!-grité, rápidamente, cerré el internet.
-¡Jaaaaanyyy!-entró en la habitación y cerró la puerta -¿Qué tal ayer?- se quitó los zapatos de tacón.
-Pues bien-dije sonriendo
-Muy bien, diría yo-se sentó al lado mía, en la cama
Asentí.
-Bueno, cuéntame lo que hicisteis
-Pues, me ofreció ir a tomar algo a un Starbucks y después fuimos a dar una vuelta.
-¿Todo idea suya?
-Todo idea suya.
-Uuuhh.. qué romántico
Asentí.
-¿Cómo se llama?
-Harry
-Harry, qué nombre más sexy. ¿Qué te ha contado?
-Tiene una banda de música en su ciudad.
-Uuuh, ¿qué instrumento toca?-dijo dándo palmaditas
-Canta
-¿Canta?
-Canta.
-Joder, eso no es un tío, eso es....eso es Dios
-Ah, y lo mejor de todo es que me ha invitado ir a verlos tocar el sábado.
-¡Ves! Te dije que iba a haber chispa. Y, la verdad es que es normal, una chica tan guapa como tú. Hay que ver que envidia me estas dando.
-Shhh.. Lo mejor de todo es que me quedo a dormir en su casa.
La BlackBerry vibró. Un nuevo mensaje.
{Narra Harry}
-¿Mamá?
-¿Harry?
-Hola mamá-sonreí al escuchar la voz de mi madre.
-¡Cariño!¿Qué tal en la ciudad?
-Muy bien, mañana he quedado con el director de Oxford
-¡Qué contenta estoy de que me llames! Todos te echan mucho de menos, sobre todo Gemma y Dusty
-Awww, ¿cómo está mi niña?
-Muy bien, come más que nunca.
Sonreí, pero no podía salirme del tema.
-Emmm...¿Me puedes pasar a Gemma un momento?Necesito hablar con ella.
-Claro, cariño. ¡Cuidate!¡Y no aceptes caramelos de desconocidos!
-Noo mamá-reí.
-Hola, feísimo-dijo Gemma
-¡Gemma!¿Qué tal?
-Muy bien, ¿y tu?¿Te cuidan bien?
-Genial, me gusta mucho Londres.
-Me alegro-dijo conriendo.
-Olle, Gemma, ¿cuando te ibas a España?
-Este fin de semana, ¿por?
-¿Podrías prestarme tu habitación?
-¿Mi habitación?¿Para qué?
-Es que...
-¿Ya has vuelto a ligar?-me interrumpió.
Buf
-¿Qué?
-Perdón. Explicame-rió por lo bajo.
-Haber. Ayer, conocí a una chica londiniense y había pensado en traerla. Y para eso necesito tu habitación.
-Oh. Bueno, algo parecido me imaginaba. Tranquilo Romeo, toda tuya, ¡pero cuídaela, eh!
-¿Cómo me has llamado?
-Mamá quiere hablar con tigo, te la paso, ¡un beso!
-Un beso fuerte. ¡Cuidame a Dusty!
-Harry, cariño, ¿cuándo vuelves?¿Ya tienes calzoncillos limpios suficientes?-dijo mi madre preocupada
-Mamá, por favor. Vuelvo el miércoles como muy tarde.-reí.
-¿Tanto tiempo?
Carraspeé.
-Ehh, olle, ¿el sábado puedo traer a una amiga?-dije sin esperar. Se me acababa el dinero
-¿Otra chica?
-Es..sólo una amiga.
-Bueno, está bien, ¿es buena chica?-dijo después de un suspiro.
-Oh, sí. Es muy maja.
-Vale, vale.
-Bueno, me voy a desayunar.
-Cuidate!
Colgué y le mandé un último mensaje:
"Arregrlado. El sábado te quedas en mi casa :)"
Enviar.
Listo.
Salí de la cama y me vestí con una camiseta y pantalones blancos y unas deportivas. Me metí el móvil en el bolsillo y me fuí al baño.
Jane.
Vaya, esa chica era estupenda. Tenía muchas ganas de que llegara el sábado. Abrí el grifo y me mojé la cara. Me sacudí los rizos, el móvil volvió a sonar.
"Todo perfecto ;) Tengo aqí una amiga que está
ansiosa por conocerte. ¿Qué te parece si
quedamos y te la presento?
¿Otra chica?
Tenía suerte. ¿Sería tan guapa como ella?¿Habría hablado mucho de mí con sus amigas?¿Cosas buenas o malas?Supongo que buenas, si no, no querrían conocerme, ¿no? Bueno, podría pobrar. Me encogí de hombros:
"Por mí genial. ¿A las 5 en el Starbucks?"
Leí varias veces el mensaje y lo envié. Suspiré de vuelta a la habitación en la que dormía. LOs dueños de la casa trabajaban desde muy pronto de la mañana y muy tarde de la tarde, aunque sea domingo, por lo que casi nunca coincidíamos.
Bajé las escaleras y me preparé en desayuno, unas mandarinas y saqué un yogur del frigorífico.
Me quedé con la cabeza metida en el frigorífico unos minutos. En esa casa hacía mucho calor.
En cuanto me dispuse a ponerme a desayunar, el teléfono volvió a sonar:
"Allí estaremos"
Era luna llena, y estaba preciosa, enorme, acompañada por sus también grandes y brillantes estrellas.
Avanzamos por las orillas del Támesis, yo, agarrada de su brazo y mirando hacia las estrellas. Nos acercamos a un banco cerca de allá, pero divisé una figura cercana.
-¿Daniel?-susurré.
-¿Perdona?-dijo Harry, desconectrado.
-Oh, nada, nada-sacudí la cabeza-parecía haber visto una persona- Estúpida, me dije.
-Ah, vale
Despacios, tranquilos, dimos unos cuantos pasos más, hasta que pude ver la pareja con más claridad. Ya podía estar segura.
-¡Dan!-dije, soltándome de su brazo y dando unos pasos hacia delante.
-¿Jane?¿Qué haces aquí?
-¿Cómo que qué hago aquí? Vivo aquí. ¿Se te ha olvidado?-resoplé
-No.. es que no se me ocurría nada mejor que decir...
Levanté la mirada y la clavé en la chica que estaba a unos metros de distancia de Daniel.
-¿Y esa?
Giró el cuello y la miró.
-Es..eh
-Oh, entiendo. Ya has supuesto, que por lo que pasó ayer ya hemos roto , ¿no?
Calló
-¿Y tú qué?-me dirigí a ella-.Gozándola, ¿no?
También calló.
Me volví y me agarré al brazo de Harry.
-¿Estas bien?-me susurró.
Le miré a los ojos y sonreí.
-Si, gracias.
-¿Y ese tío quién coño es eh?-dijo Dan.
Eso me cabreó aún más.
Rápidamente, me acerqué a él, hasta quedar cara a cara con Daniel.
-¿Perdona? Mira, Daniel, a mí, me puedes decir todo lo que quieras. Tú, mientras que yo pensaba que me querías, como a la inversa, te vas con cualquiera. Puedes liarte a mis espaldas con cualquiera que se te cruza . Puedes follarte a la primera cosa que se mueva. Tú, puedes hacer lo que quieras mientras sales con migo, ¿y yo no puedo ir a tomar algo con un chico que es el doble de guapo que tú?¿Más sensible?¿Más amable? Mira, si quieres un juguete, vete a la guardería a jugar con los demás bebés, pero a mis amigos los dejas en paz.
Daniel calló. Como siempre lo hacía.
Esa fue la última ve que ví a Dan.
Un pitido ensordecedor atravesó la habitación. Dí una vuelta en la cama y me tapé la cabeza con la almohada. Descubrí que no podía volver a dormire, asi que , aparté la colcha que me cubría y me fui al baño. Al volver, ví que mi móvil parpadeaba y temblaba. Lo cogí.
Un nuevo mesaje :
"Buenos días, espero no haberte despertado , quería comentarte
la banda ensayamos todos los sábados, y me pregntaba a ver si
este sábado puedes pasarte , Un beso fuerte guapa. x
Harry"
Sonreí y tecleé:
"Buenos dias guapoo ;) Me parece una idea estupenda."
Enviar.
La puerta de la habitación se abrió
-Eh, Jane, dice mamá que bajes a desayunar-dijo mi hermana Emma desde el umbral de la puerta.
-Ya voy-me levanté y caminé hacia ella.
Emma era guapísima. Tenía un largo pelo rubio y unos ojos verdes impresionantes. Me pasaba una cabeza y eso que yo no era bajita.
Cuando salí de la habitación, ella ya estaba abajo, en la cocina.
-Hola mamá-le dí un beso en la mejilla y me senté en la mesa.
-Buenos días hija, ¿qué tal has dormido?Ayer no te oí llegar
-Ya, es que llegé tarde-mordí de mi tostada
-Que, ¿con quién has follao?-preguntó Emma mirándome.
-Con tu novio-dije para picarle.
Le guiñé un ojo, ella me sacó el dedo corazón.
-Jane, Emma, no seais infantiles, y menos delante mía
-No, mamá-dijimos las dos al unisono
-Mamá, ¿puedo aumentarme el pecho?-dijo Emma sin cortarse.
Casi me araganto con la leche.
Y mi madre no andó muy lejos
-Emma, ¿estas loca?-dijo
-Pero mamá, todas mis amigas ya se lo han aumentado
-¿Y qué será lo siguiente?¿Un piercing en el coño?-murmuré.
Me fulminó con la mirada.
-Hija, he dicho que no y es que no.
-¡Pero ya tengo 18 años!
-¡Mientras vivas bajo mi techo nada de silicona!
Silencio
-¡Y látex tampoco!-la señaló con el dedo.
Emma suspiró
-Vale, vale, ya lo he pillao
Durante unos minutos solo que oían los ruidos de las mandíbulas mascando y los cuchillos contra los platos y vasos.
Ese era mi momento:
-Olle mamá, ¿el sábado puedo ir a Cheshire?
-¿A Cheshire?¿Y para qué quieres ir tan lejos?
-Tampoco está tan lejos.
Mi madre me miró por encima de sus gafas de montura negras.
-Bueno, un amigo de Ellen es de allá y nos ha invitado a pasar el fin de semana con él.-mi madre no tenía por qué saber todos los detalles. Puede que dije alguna mentirijilla....Shh..
-Ah, ¿y cómo pensabas ir?
-Eh...Pues..no sé, en tren.. supongo..
-Bueno, si tu pagas todo, a mí me da igual.
-Gracias mami-dejé el plato en el fregadero y le dí un beso en la mejilla, mientras Emma murmuraba algo que no pude entender.
"Qué ciudad de Cheshire es?"
Enviar.
Para poder organizarme bien, tenía que informarme bien para hoteles y trenes.
Enseguida me pegué al ordenador y busqué en Google "Hoteles en Cheshire". Me salieron miles de páginas, pero me interesé en una en la que ponía: "Cheshire a bajo precio".
Hotel Black Star. Interesante. Precio: 65'99 noche. Interesante. Sin desayuno ni comida.
"Holmes Chapel, pero no busques un hotel, te puedes
quedar en mi casa sin problema"
Pensé.
¿En su casa? Será mejor que no se entere mamá. Inmediatamente, borré lo que había en el buscador e intruduje "tren Londiniense"
"Uy nosé. No quiero molestar"
Suspiré y dejé el móvil en la mesilla. Me vestí rápidamente con unos vaqueros, una chaqueta roja con una "H" blanca y unas nikes blancas también.
El móvil volvió a vibrar.
"No, mujer. A mi madre le encantaría otra inquilina en casa,
además nos sobra una habitación"
Joder. No lo podía evitar. Solté una pequeña risita nerviosa.
"Ay, está bien, pero sólo una noche, eh ;)"
El sábado. ¿A qué día estábamos? ¿Domingo? Buf.. Aún queda mucho. No me lo creía. Lo acababa de conocer y ya iba a pasar una noche en su casa.
El sábado.
-¡Jane!¡Ha venido Ellen a verte!-gritó Emma desde las escaleras.
-¡Ellen, fea!-grité, rápidamente, cerré el internet.
-¡Jaaaaanyyy!-entró en la habitación y cerró la puerta -¿Qué tal ayer?- se quitó los zapatos de tacón.
-Pues bien-dije sonriendo
-Muy bien, diría yo-se sentó al lado mía, en la cama
Asentí.
-Bueno, cuéntame lo que hicisteis
-Pues, me ofreció ir a tomar algo a un Starbucks y después fuimos a dar una vuelta.
-¿Todo idea suya?
-Todo idea suya.
-Uuuhh.. qué romántico
Asentí.
-¿Cómo se llama?
-Harry
-Harry, qué nombre más sexy. ¿Qué te ha contado?
-Tiene una banda de música en su ciudad.
-Uuuh, ¿qué instrumento toca?-dijo dándo palmaditas
-Canta
-¿Canta?
-Canta.
-Joder, eso no es un tío, eso es....eso es Dios
-Ah, y lo mejor de todo es que me ha invitado ir a verlos tocar el sábado.
-¡Ves! Te dije que iba a haber chispa. Y, la verdad es que es normal, una chica tan guapa como tú. Hay que ver que envidia me estas dando.
-Shhh.. Lo mejor de todo es que me quedo a dormir en su casa.
La BlackBerry vibró. Un nuevo mensaje.
{Narra Harry}
-¿Mamá?
-¿Harry?
-Hola mamá-sonreí al escuchar la voz de mi madre.
-¡Cariño!¿Qué tal en la ciudad?
-Muy bien, mañana he quedado con el director de Oxford
-¡Qué contenta estoy de que me llames! Todos te echan mucho de menos, sobre todo Gemma y Dusty
-Awww, ¿cómo está mi niña?
-Muy bien, come más que nunca.
Sonreí, pero no podía salirme del tema.
-Emmm...¿Me puedes pasar a Gemma un momento?Necesito hablar con ella.
-Claro, cariño. ¡Cuidate!¡Y no aceptes caramelos de desconocidos!
-Noo mamá-reí.
-Hola, feísimo-dijo Gemma
-¡Gemma!¿Qué tal?
-Muy bien, ¿y tu?¿Te cuidan bien?
-Genial, me gusta mucho Londres.
-Me alegro-dijo conriendo.
-Olle, Gemma, ¿cuando te ibas a España?
-Este fin de semana, ¿por?
-¿Podrías prestarme tu habitación?
-¿Mi habitación?¿Para qué?
-Es que...
-¿Ya has vuelto a ligar?-me interrumpió.
Buf
-¿Qué?
-Perdón. Explicame-rió por lo bajo.
-Haber. Ayer, conocí a una chica londiniense y había pensado en traerla. Y para eso necesito tu habitación.
-Oh. Bueno, algo parecido me imaginaba. Tranquilo Romeo, toda tuya, ¡pero cuídaela, eh!
-¿Cómo me has llamado?
-Mamá quiere hablar con tigo, te la paso, ¡un beso!
-Un beso fuerte. ¡Cuidame a Dusty!
-Harry, cariño, ¿cuándo vuelves?¿Ya tienes calzoncillos limpios suficientes?-dijo mi madre preocupada
-Mamá, por favor. Vuelvo el miércoles como muy tarde.-reí.
-¿Tanto tiempo?
Carraspeé.
-Ehh, olle, ¿el sábado puedo traer a una amiga?-dije sin esperar. Se me acababa el dinero
-¿Otra chica?
-Es..sólo una amiga.
-Bueno, está bien, ¿es buena chica?-dijo después de un suspiro.
-Oh, sí. Es muy maja.
-Vale, vale.
-Bueno, me voy a desayunar.
-Cuidate!
Colgué y le mandé un último mensaje:
"Arregrlado. El sábado te quedas en mi casa :)"
Enviar.
Listo.
Salí de la cama y me vestí con una camiseta y pantalones blancos y unas deportivas. Me metí el móvil en el bolsillo y me fuí al baño.
Jane.
Vaya, esa chica era estupenda. Tenía muchas ganas de que llegara el sábado. Abrí el grifo y me mojé la cara. Me sacudí los rizos, el móvil volvió a sonar.
"Todo perfecto ;) Tengo aqí una amiga que está
ansiosa por conocerte. ¿Qué te parece si
quedamos y te la presento?
¿Otra chica?
Tenía suerte. ¿Sería tan guapa como ella?¿Habría hablado mucho de mí con sus amigas?¿Cosas buenas o malas?Supongo que buenas, si no, no querrían conocerme, ¿no? Bueno, podría pobrar. Me encogí de hombros:
"Por mí genial. ¿A las 5 en el Starbucks?"
Leí varias veces el mensaje y lo envié. Suspiré de vuelta a la habitación en la que dormía. LOs dueños de la casa trabajaban desde muy pronto de la mañana y muy tarde de la tarde, aunque sea domingo, por lo que casi nunca coincidíamos.
Bajé las escaleras y me preparé en desayuno, unas mandarinas y saqué un yogur del frigorífico.
Me quedé con la cabeza metida en el frigorífico unos minutos. En esa casa hacía mucho calor.
En cuanto me dispuse a ponerme a desayunar, el teléfono volvió a sonar:
"Allí estaremos"
2~
Capítulo 2:
Dejé las llaves en el cuenco después de cerrar la puerta sigilosamente. Eran las 12:05 y no debía hacer ruido si no quería recibir una buena bronca de mi madre.
Me quité el abrigo y lo cogué en el armario empotrado de la entrada y dejé los zapatos seguidamente. Avancé con los calcetines sobre el suave parquet (que, por cierto, casi me mato, ya que mi madre había pasado el abrillantador). Subí las escaleras y entré en mi habitación y cerré la puerta detrás de mí con cautela.
Dejé el iPhone sobre la mesilla de noche, no quería ser cotilla y menos con las cosas que eran de completos desconocidos.
Solté mi trenza de lado y comenzé a peinar el pelo rubio frente al espejo.
Mis ojos azules estaban ligeramente hinchados-por suerte, no se notaba- y el maquillaje algo corrido. Mojé un trozo de algodón con desmaquillante y me lo pasé por la cara.
Por mi sorpresa, el iPhone sonó con una melodía pegadiza. Me acerqué y observé la pantalla.
En ella, ponía un número que no reconocí para nada. No quería alertar, asi que lo dejé sonar.
Pero el teléfono volvió a sonar. Y otra vez. Y otra vez. Otra vez. Otra vez. Me arté y decidí cogerlo.
Deslicé el dedo por la pantalla táctil y me lo pegué al oído.
-Ehh..S-Si?-pregunté insegura.
-¿Quién eres?-preguntó una voz masculina al otro lado del teléfono.
-B..Bueno, yo...
-¡¿Y qué haces con mi teléfono?!
-Te..te explico, escucha-carraspeé-¿te acuerdas...esta noche...que me pediste la hora?
Silencio
-¿En el autobús?
-Ehh..¿eres la chica una rubia con una trenza?
Se acordaba. Sonreí
-Esa soy yo. Te dejaste el móvil en el autobús y decidí guardarlo, por si te volvía a ver o con esperanzas de devolvertelo. Cuando sonaba no iba a cogerlo, por miedo a que fuera una chica o.. alguien, pero como insistía tanto, pues lo cogi.
-Amm..eh. gracias, supongo-oí como sonreía al decir esas palabras.
Reí.
-Denada hombre, si quieres quedamos y así te lo devuelvo.
-Genial, ¿mañana puedes?
-Perfecto-respondí , dibujando corazoncitos en un papel que tenía cerca. Solté el boli de inmediato, poniendo una mueca de enfado.
-Muy bien, ¿a las 8 pm en la puerta del Big Ben?
-Allí estaré.
-Cuidamelo eeh.
-Está en buenas manos, no te preocupes-volvía reír-Adioos.
-Adiós.
Colgó.
Al día siguiente, unas horas antes de las 8...
Bajé las escaleras corriendo y abrí la puerta.
-Jaaaaaaaaaaaanyyyyy-exclamó Ellen, dandome un fuerte abrazo.
-Eh, relájate, parece que no me has visto en años
Se quitó la chupa marrón y la colgó en el perchero.
-Dime, ¿cómo fue ayer con Dan?-dijo subiendo las escaleras y entrando en la habitación. Se sentó en la cama con las piernas cruzadas.
-Bueno...
-Oh-Oh.¿Qué pasó?
Suspiré y me senté en la mesa de estudio.
-Le pillé besando a otra.
Abrió los ojos mucho. Parecía que iban a salir de sus órbitas en cualquier momento.
-¿Cómo que?
-Mira...-suspire y tragué unas cuantas veces y le conté todo. Desde el helado de mango en aquella heladería hasta el capuchinno empapandole la camiseta.
-¿Ese tío es tonto?¿ A quién se le ocurre besar a otra mientras estas en un cita con tu novia? Definitivamente, a ese chico le faltan unas cuantas neuronas. Es más dudo que tenga cerebro.
-Y si lo tiene, no lo usa para nada.
Ellen se levantó y me dió un fuerte abrazo y acto seguido me dió un sonoro beso en la mejilla.
-Aííííí. Deverían saber que nadie se mete con mi Jane, nadie.
-¿"Tu" Jane?-reí.
Ella rió y volvió a sentarse en la cama y, denuevo, volvió a abrir los ojos demasiado.
-¡Aiba!¿Y este iPhone?-dijo agarrándolo y mirándolo desde todas las perpectivas.
Me levanté de un brinco y se lo arrebaté de las manos.
-Es de....ehh..un chico-dije dudosa
-¿De un chico?¿Qué chico?-dijo con cierto interés
-De uno que conocí ayer.
-¿Ayer?¿Donde?
-Ay chica, parece que estoy en un interrogatorio.
-No me cambies de tema.
Suspiré.
-Un chico que se dejó el móvil en el autobús ayer por la noche. Hemos quedado hoy para devolvérselo.
-¿Hoooy?¿Era guapo?
Esa era Ellen, siémpre fijandose en el físico.
-Y yo que sé, Ellen, apenas lo conozco.
Me miró con incredubilidad.
Suspiré.
-Esta bieeeeeeeen. Era guapísimo-me senté en el borde de la cama.
-¿Cómo era?-tornó sus ojos en excitación e interés. Mucha interés.
-Alto, pelo castaño y rizado, ojos verdes.
-Buuuuf, ¿as pensado ya que ponerte?
-¿Cómo que qué ponerme? Voy a devoverle el móvil, no he quedado con Loeonardo Di Caprio
-Parecido. Ahora mismo te voy a ayudar a elegir la ropa- se levantó y tiró de mi brazo.
Me levanté y ella me arrastró hacia el armario y comenzó a sacar ropa a montones. Ella puso varios modelitos sobre la cama y me los probé uno a uno. Según ella, con todos estaba guapísima.
Al cabo de una media hora después, las dos optamos por uno sencillo, pero bonito y seductor;
Llevaba unos pantalones pitillo azul claro, botas militares, dos camisetas blancas de tirantes y una chaquetita marrón con botones y Ellen pensó, para no marcar demasiado escote, me puso un pañuelo beis. Me puse un colgante con forma de corazon marrón y unos pendientes de aro. Me dejé el pelo suelto. Era más salvaje, según Ellen. Me maquillé un poco, pero no demasiado, no quería parecer una puerta.
-¿De verdad estoy bien?-repetí una vez mas dando otra vuelta delante del espejo.
Ellen suspiró
-Que sí pesada, ahora, vete, que si no llegas tarde.
-Cierto-me acerqué a la mesilla de noche y cogí el iPhone y mi BB.
-Bueno guapísima, yo me voy ya. Oh, y ponte mi chaqueta para que no pases frío.
-Gracias-le dí un fuerte abrazo.
Media hora más tarde...
Las 8:00
Me aseguré por tercera vez que lo tenía todo. El iPhone, en el bolsillo. Mi móvil, en el otro. La cartera, en la chaqueta. Perfecto, lo tenía todo.
Fuí despacio a la puerta del Big Ben y me senté en un banco que había cerca.
Cinco minutillos mas tarde, una figura alta con rizos se acercó a la puerta y miró su reloj .
Espiré tranquilizándome y tragué un par de veces. Era el momento. Me levanté y me moví hacia él.
-Bu-dije detrás suya.
Él se dió la vuelta y me miróa la cara. Sonrió.
-Ah, hola.
-Soy Jane, lo primero.
-Harry
Se acercó y me dió dos besos en las mejillas.
-Oh- saqué el móvil del bolsillo y se lo tendí-. Toma.
Alargó la mano su mano y lo cogió
-Ah, gracias
Reí.
-No hay de qué.
-Bueno..ehh..¿te apetece ir a tomar algo?-propuso.
-Emm..Vale-sonreí.
-¿Alguna sugerencia?
-Podemos ir al Starbucks de aquí cerca.
-Por mí, perfecto.
Avanzamos unos cuantos metros en silencio hasta llegar a una acogedora y pequeña estancia´. Él me abrió la puerta y me dejó entrar.
-Vaya, gracias-le sonreí mirándole a los ojos.
Él me devolvió la sonrisa y puso una mano en mi espalda. Me guió a la planta de arriba y los dos subimos las escaleras de dos en dos. Escogimos una esquina con dos sillones, uno individual y uno doble. Me senté en éste último y me quité la chupa, que la deposité al lado mía.
-¿Qué quieres tomar?-dijo él, sin sentarse.
-Hummm...sorpréndeme, pero que sea calentito-sonreí.
Él me sonrió de vuelta y asintió, y acto seguido se volvió y bajó las escaleras.
-Mm...esto está realmente bueno, ¿qué es?-dije dándole el primer sorbito a la bebida que Harry me había traído.
-Es chocolate con vainilla y nata-
-Pues está buenísimo-dí otro sorbito-Bueno, me estabas contando sobre tu banda, ¿cómo se llamaba?
-White Eskimo, ensayamos todos los miércoles y los sábados.
-Vaya, ¿qué instrumento tocas?
-Canto
-¿Cantas?
Asintió.
-Wow. Ya me invitarás a ir a verte.
Soltó una carcajada suave
-A mí no me importaría, pero es que no tocamos en Londres, más bien, no soy de aquí.
-¿No?¿Y de dónde eres?-di otro sorbito a la bebida que tanto me había gustado.
-De Cheshire. Holmes Chapel, para especificar.
-Am, ¿Y has venido hasta Londres para ver las tarifas de Oxford?
-Sip, mi madre quería que hablara con el directior en persona sobre las becas y esas cosas. Le djie que podía mandarle un e-mail, pero ella dice que esas cosas no sirven y tenía miedo a que no llegara y esas cosas.
-Am.
Una chica rellenita y pelirroja subió por las escaleras con una bandeja de metal. Se dirigió hacia nuestra esquina y dejó un pequeño platito sobre la mesa con un papel sobre él.
Lo dos alargamos las manos para cogerlo, pero yo fui mas rápida.
6, 20 euros.
-Pago yo-dijo intentando quitarme la factura de las manos
-De ninguna manera-saqué el monedero del bolsillo de la chupa.
Se levantó
-No, no, no, pago yo-me quitó el monedero de las manos.
Me reí.
-Devuélvemelo-dije levantándome y poniendo las manos en jarras, pero sin evitar reírme.
Él puso la mano en alto y sacó su cartera del bolsillo del pantalón. Ahí estaba mi oportunidad. Dejé de dar saltitos y cogí, mirándole a los ojos y sonriéndo, la cartera de las manos
-¡Eh!-ahora era él quien me perseguía.
Corría por la sala, ya que estaba vacía, hasta que me detuve en un punto, sostube la cartera detrás de mi espalda y me qedé cara a cara con él.
-Si dejas 6, 20 en aquel platito y me devuelves el monedero, te doy la cartera.
Harry suspiró y se acercó a la mesa. Yo, con una sonrisa, le seguí y dejé la cartera en la mesa. Abrió la cremallera del monedero azul, y se quedó pensativo, cerró rápidamente la cremallera y agarró su cartera, sin que yo pudiera detenerlo.
-¡Oye!-grité, intentado quitarsela.
-No no, ya no me engañas-abrió la cartera y sacó un billete de cinco y una moneda de dos.
Yo, me senté en el sillón doble y hice como si estuviera enfadada, la verdad es que lo estaba, pero lo exageré un poco.
Harry se sentó al lado mía. Yo le dí la espalda, cruzando los brazos sobre el pecho.
Rió.
-¿No te habrás enfadado, verdad?-pasó los brazos por mi cuello y me lo susurró al oído.
Entonces me puse nerviosa. Pero no se lo dejé notar.
Giré la cabeza y le miré a los ojos. Sonreí. Pero aparté la mirada y aogué mi sonrisa.
-Vamos, la próxima vez te dejo pagar a tí, ¿de acuerdo?
Solté una risita.Y volví a mirrle a los ojos.
-Eso es lo que quería oír-me giré para quedar en frente suya y comencé a juguetear con uno de sus perfectos rizos-¿Tenías planteado una proxima ve o qué?-dije sonriendo.
-Bueno, nunca se sabe
-¿Cuanto tiempo te quedas en Londres?
-El tren sale el jueves por la tarde, pero siempre le puedo decir que me quedo otro fin de semana.
-¿No estarás durmiendo en un hotel tanto tiempo verdad?
Se rió.
-No, estoy en una casa de unos amigos de mis padres.
-Ah vale....Oye, ¿cómo consigues mantener los rizos tan...rizados?-solté una carcajadita.
-Pues..no sé, salen solos...-se tocó el pelo-, pero tienes que verme con el pelo mojado, parece una fregona.
Ahora sí, estallé en risas.
-No exageres, hombre
Y así estubimos, riendonos y hablando sobre cosas absurdas, mirandonos a los ojos, como si nos conociéramos de toda la vida, hasta que nos levantamos y decidimos dar una vuelta por Londres
Dejé las llaves en el cuenco después de cerrar la puerta sigilosamente. Eran las 12:05 y no debía hacer ruido si no quería recibir una buena bronca de mi madre.
Me quité el abrigo y lo cogué en el armario empotrado de la entrada y dejé los zapatos seguidamente. Avancé con los calcetines sobre el suave parquet (que, por cierto, casi me mato, ya que mi madre había pasado el abrillantador). Subí las escaleras y entré en mi habitación y cerré la puerta detrás de mí con cautela.
Dejé el iPhone sobre la mesilla de noche, no quería ser cotilla y menos con las cosas que eran de completos desconocidos.
Solté mi trenza de lado y comenzé a peinar el pelo rubio frente al espejo.
Mis ojos azules estaban ligeramente hinchados-por suerte, no se notaba- y el maquillaje algo corrido. Mojé un trozo de algodón con desmaquillante y me lo pasé por la cara.
Por mi sorpresa, el iPhone sonó con una melodía pegadiza. Me acerqué y observé la pantalla.
En ella, ponía un número que no reconocí para nada. No quería alertar, asi que lo dejé sonar.
Pero el teléfono volvió a sonar. Y otra vez. Y otra vez. Otra vez. Otra vez. Me arté y decidí cogerlo.
Deslicé el dedo por la pantalla táctil y me lo pegué al oído.
-Ehh..S-Si?-pregunté insegura.
-¿Quién eres?-preguntó una voz masculina al otro lado del teléfono.
-B..Bueno, yo...
-¡¿Y qué haces con mi teléfono?!
-Te..te explico, escucha-carraspeé-¿te acuerdas...esta noche...que me pediste la hora?
Silencio
-¿En el autobús?
-Ehh..¿eres la chica una rubia con una trenza?
Se acordaba. Sonreí
-Esa soy yo. Te dejaste el móvil en el autobús y decidí guardarlo, por si te volvía a ver o con esperanzas de devolvertelo. Cuando sonaba no iba a cogerlo, por miedo a que fuera una chica o.. alguien, pero como insistía tanto, pues lo cogi.
-Amm..eh. gracias, supongo-oí como sonreía al decir esas palabras.
Reí.
-Denada hombre, si quieres quedamos y así te lo devuelvo.
-Genial, ¿mañana puedes?
-Perfecto-respondí , dibujando corazoncitos en un papel que tenía cerca. Solté el boli de inmediato, poniendo una mueca de enfado.
-Muy bien, ¿a las 8 pm en la puerta del Big Ben?
-Allí estaré.
-Cuidamelo eeh.
-Está en buenas manos, no te preocupes-volvía reír-Adioos.
-Adiós.
Colgó.
Al día siguiente, unas horas antes de las 8...
Bajé las escaleras corriendo y abrí la puerta.
-Jaaaaaaaaaaaanyyyyy-exclamó Ellen, dandome un fuerte abrazo.
-Eh, relájate, parece que no me has visto en años
Se quitó la chupa marrón y la colgó en el perchero.
-Dime, ¿cómo fue ayer con Dan?-dijo subiendo las escaleras y entrando en la habitación. Se sentó en la cama con las piernas cruzadas.
-Bueno...
-Oh-Oh.¿Qué pasó?
Suspiré y me senté en la mesa de estudio.
-Le pillé besando a otra.
Abrió los ojos mucho. Parecía que iban a salir de sus órbitas en cualquier momento.
-¿Cómo que?
-Mira...-suspire y tragué unas cuantas veces y le conté todo. Desde el helado de mango en aquella heladería hasta el capuchinno empapandole la camiseta.
-¿Ese tío es tonto?¿ A quién se le ocurre besar a otra mientras estas en un cita con tu novia? Definitivamente, a ese chico le faltan unas cuantas neuronas. Es más dudo que tenga cerebro.
-Y si lo tiene, no lo usa para nada.
Ellen se levantó y me dió un fuerte abrazo y acto seguido me dió un sonoro beso en la mejilla.
-Aííííí. Deverían saber que nadie se mete con mi Jane, nadie.
-¿"Tu" Jane?-reí.
Ella rió y volvió a sentarse en la cama y, denuevo, volvió a abrir los ojos demasiado.
-¡Aiba!¿Y este iPhone?-dijo agarrándolo y mirándolo desde todas las perpectivas.
Me levanté de un brinco y se lo arrebaté de las manos.
-Es de....ehh..un chico-dije dudosa
-¿De un chico?¿Qué chico?-dijo con cierto interés
-De uno que conocí ayer.
-¿Ayer?¿Donde?
-Ay chica, parece que estoy en un interrogatorio.
-No me cambies de tema.
Suspiré.
-Un chico que se dejó el móvil en el autobús ayer por la noche. Hemos quedado hoy para devolvérselo.
-¿Hoooy?¿Era guapo?
Esa era Ellen, siémpre fijandose en el físico.
-Y yo que sé, Ellen, apenas lo conozco.
Me miró con incredubilidad.
Suspiré.
-Esta bieeeeeeeen. Era guapísimo-me senté en el borde de la cama.
-¿Cómo era?-tornó sus ojos en excitación e interés. Mucha interés.
-Alto, pelo castaño y rizado, ojos verdes.
-Buuuuf, ¿as pensado ya que ponerte?
-¿Cómo que qué ponerme? Voy a devoverle el móvil, no he quedado con Loeonardo Di Caprio
-Parecido. Ahora mismo te voy a ayudar a elegir la ropa- se levantó y tiró de mi brazo.
Me levanté y ella me arrastró hacia el armario y comenzó a sacar ropa a montones. Ella puso varios modelitos sobre la cama y me los probé uno a uno. Según ella, con todos estaba guapísima.
Al cabo de una media hora después, las dos optamos por uno sencillo, pero bonito y seductor;
Llevaba unos pantalones pitillo azul claro, botas militares, dos camisetas blancas de tirantes y una chaquetita marrón con botones y Ellen pensó, para no marcar demasiado escote, me puso un pañuelo beis. Me puse un colgante con forma de corazon marrón y unos pendientes de aro. Me dejé el pelo suelto. Era más salvaje, según Ellen. Me maquillé un poco, pero no demasiado, no quería parecer una puerta.
-¿De verdad estoy bien?-repetí una vez mas dando otra vuelta delante del espejo.
Ellen suspiró
-Que sí pesada, ahora, vete, que si no llegas tarde.
-Cierto-me acerqué a la mesilla de noche y cogí el iPhone y mi BB.
-Bueno guapísima, yo me voy ya. Oh, y ponte mi chaqueta para que no pases frío.
-Gracias-le dí un fuerte abrazo.
Media hora más tarde...
Las 8:00
Me aseguré por tercera vez que lo tenía todo. El iPhone, en el bolsillo. Mi móvil, en el otro. La cartera, en la chaqueta. Perfecto, lo tenía todo.
Fuí despacio a la puerta del Big Ben y me senté en un banco que había cerca.
Cinco minutillos mas tarde, una figura alta con rizos se acercó a la puerta y miró su reloj .
Espiré tranquilizándome y tragué un par de veces. Era el momento. Me levanté y me moví hacia él.
-Bu-dije detrás suya.
Él se dió la vuelta y me miróa la cara. Sonrió.
-Ah, hola.
-Soy Jane, lo primero.
-Harry
Se acercó y me dió dos besos en las mejillas.
-Oh- saqué el móvil del bolsillo y se lo tendí-. Toma.
Alargó la mano su mano y lo cogió
-Ah, gracias
Reí.
-No hay de qué.
-Bueno..ehh..¿te apetece ir a tomar algo?-propuso.
-Emm..Vale-sonreí.
-¿Alguna sugerencia?
-Podemos ir al Starbucks de aquí cerca.
-Por mí, perfecto.
Avanzamos unos cuantos metros en silencio hasta llegar a una acogedora y pequeña estancia´. Él me abrió la puerta y me dejó entrar.
-Vaya, gracias-le sonreí mirándole a los ojos.
Él me devolvió la sonrisa y puso una mano en mi espalda. Me guió a la planta de arriba y los dos subimos las escaleras de dos en dos. Escogimos una esquina con dos sillones, uno individual y uno doble. Me senté en éste último y me quité la chupa, que la deposité al lado mía.
-¿Qué quieres tomar?-dijo él, sin sentarse.
-Hummm...sorpréndeme, pero que sea calentito-sonreí.
Él me sonrió de vuelta y asintió, y acto seguido se volvió y bajó las escaleras.
-Mm...esto está realmente bueno, ¿qué es?-dije dándole el primer sorbito a la bebida que Harry me había traído.
-Es chocolate con vainilla y nata-
-Pues está buenísimo-dí otro sorbito-Bueno, me estabas contando sobre tu banda, ¿cómo se llamaba?
-White Eskimo, ensayamos todos los miércoles y los sábados.
-Vaya, ¿qué instrumento tocas?
-Canto
-¿Cantas?
Asintió.
-Wow. Ya me invitarás a ir a verte.
Soltó una carcajada suave
-A mí no me importaría, pero es que no tocamos en Londres, más bien, no soy de aquí.
-¿No?¿Y de dónde eres?-di otro sorbito a la bebida que tanto me había gustado.
-De Cheshire. Holmes Chapel, para especificar.
-Am, ¿Y has venido hasta Londres para ver las tarifas de Oxford?
-Sip, mi madre quería que hablara con el directior en persona sobre las becas y esas cosas. Le djie que podía mandarle un e-mail, pero ella dice que esas cosas no sirven y tenía miedo a que no llegara y esas cosas.
-Am.
Una chica rellenita y pelirroja subió por las escaleras con una bandeja de metal. Se dirigió hacia nuestra esquina y dejó un pequeño platito sobre la mesa con un papel sobre él.
Lo dos alargamos las manos para cogerlo, pero yo fui mas rápida.
6, 20 euros.
-Pago yo-dijo intentando quitarme la factura de las manos
-De ninguna manera-saqué el monedero del bolsillo de la chupa.
Se levantó
-No, no, no, pago yo-me quitó el monedero de las manos.
Me reí.
-Devuélvemelo-dije levantándome y poniendo las manos en jarras, pero sin evitar reírme.
Él puso la mano en alto y sacó su cartera del bolsillo del pantalón. Ahí estaba mi oportunidad. Dejé de dar saltitos y cogí, mirándole a los ojos y sonriéndo, la cartera de las manos
-¡Eh!-ahora era él quien me perseguía.
Corría por la sala, ya que estaba vacía, hasta que me detuve en un punto, sostube la cartera detrás de mi espalda y me qedé cara a cara con él.
-Si dejas 6, 20 en aquel platito y me devuelves el monedero, te doy la cartera.
Harry suspiró y se acercó a la mesa. Yo, con una sonrisa, le seguí y dejé la cartera en la mesa. Abrió la cremallera del monedero azul, y se quedó pensativo, cerró rápidamente la cremallera y agarró su cartera, sin que yo pudiera detenerlo.
-¡Oye!-grité, intentado quitarsela.
-No no, ya no me engañas-abrió la cartera y sacó un billete de cinco y una moneda de dos.
Yo, me senté en el sillón doble y hice como si estuviera enfadada, la verdad es que lo estaba, pero lo exageré un poco.
Harry se sentó al lado mía. Yo le dí la espalda, cruzando los brazos sobre el pecho.
Rió.
-¿No te habrás enfadado, verdad?-pasó los brazos por mi cuello y me lo susurró al oído.
Entonces me puse nerviosa. Pero no se lo dejé notar.
Giré la cabeza y le miré a los ojos. Sonreí. Pero aparté la mirada y aogué mi sonrisa.
-Vamos, la próxima vez te dejo pagar a tí, ¿de acuerdo?
Solté una risita.Y volví a mirrle a los ojos.
-Eso es lo que quería oír-me giré para quedar en frente suya y comencé a juguetear con uno de sus perfectos rizos-¿Tenías planteado una proxima ve o qué?-dije sonriendo.
-Bueno, nunca se sabe
-¿Cuanto tiempo te quedas en Londres?
-El tren sale el jueves por la tarde, pero siempre le puedo decir que me quedo otro fin de semana.
-¿No estarás durmiendo en un hotel tanto tiempo verdad?
Se rió.
-No, estoy en una casa de unos amigos de mis padres.
-Ah vale....Oye, ¿cómo consigues mantener los rizos tan...rizados?-solté una carcajadita.
-Pues..no sé, salen solos...-se tocó el pelo-, pero tienes que verme con el pelo mojado, parece una fregona.
Ahora sí, estallé en risas.
-No exageres, hombre
Y así estubimos, riendonos y hablando sobre cosas absurdas, mirandonos a los ojos, como si nos conociéramos de toda la vida, hasta que nos levantamos y decidimos dar una vuelta por Londres
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