Capítulo 10

*leed nota de autora al final por favor! :))*


Capítulo 10:

Antes.
{Narra Jane}
Saqué con cuidado y procurado hacer el menor ruido posible las llaves de la cerradura, y con pasos suaves y cautelosos sobre el pulido parquet, la cerré a mi espalda. Me quité las botas despacio para no hacer ruido con mis pasos torpes y los dejé bajo el perchero. Las llaves, que seguían enterradas en mi mano, fuertemente cerrada sobre ella para que no replicaran unas sobre otras y causara un pequeño, pero notable ruido, que podría despertar la casa entera, preferí guardarlas en la palma de mi mano hasta llegar a mi habitación y dejarlas ahí directamente.
Los recuerdos de principios de año se avalanzaron sobre mi mente como las gotas de lluvia contra el pavimento en la calle. Recordaba una noche de marzo, de ese mismo año, volviendo a casa a horas similares a aquella, con el teléfono de un desconocido temblando de frío en mi bolsillo. La temperatura y el clima exterior era la misma, pero la historia que adornaba el aire que se respiraba era completamente distinto.
Parecía mentira que aquello hubiera pasado en menos de un año. En menos de un año, mi vida había dado un giro inesperado. Me había desenamorado y llevado un gran disgusto, al principios de ese año, y al contrario parecía que habían pasado cinco. En esos instantes parecía que mi vida jamás volvería a ser la misma. En el momento en el que Dan me dejó, parecía que mi vida se desmoronaba, que las murallas que había construido para mantener firmeza en mi vida se rompían a mi alrededor y que todo lo que había estado recolectando hasta entonces se iba pudriendo con el paso del tiempo. Y también me dejó un recuerdo amargo y con mal sabor, y el dolor aún seguía muy en el fondo de mi pecho. Y todo cambió drásticamente cuando me encontré el teléfono en aquel autobús. Jamás hubiera imaginado, que ese chico con ojos verdes, al que al principio odiaba por sus insinuaciones, acabaría siendo el chico. Ni siquiera mis cercanos lo imaginaban.
Quien iba a decir que aquel verano iba a ser uno de los mejores que había vivido hasta entonces, en donde todas mis dudas acerca de mis sentimientos hacia él parecían confirmarse con cada acto que él me daba a entender con la mirada. Y quien hubiera imaginado que aquel chico, del que resultaba que estaba enamorada más tiempo del que yo sabía, se convertiría en uno de los chicos concursantes de la mayor plataforma comercial de música del país y del mundo del espectáculo y de la fama. Y, ni yo lo hubiera sabido, que el chico, que resultaba que antes era mi mejor amigo, me chantajearía de una forma tan dolorosa como había hecho.
Y todo aquello, en menos de un año.
¿Alguien se creería que acababa de volver de una tarde llena de risas y de buen ambiente, con el chico que me traicionó? ¿Alguien se creería que no era la primera vez que lo hacía? Conté mentalmente, y ya era semana y media que quedábamos cada tarde para pasarla juntos. Y cada tarde lo disfrutaba más.
Ellen sólo sabía que había pasado la tarde con Ethan una vez, el resto, como esa tarde, me había inventado cualquier escusa creíble para no tener que darle detalles ni nada por el estilo. Y ella, parecía que no sospechaba.
Subí con especial cuidado las escaleras, para no hacer ruido y para no caerme -ya que yo seguía siendo muy torpe y estaba oscuro-. Antes de dirigirme a mi dormitorio, me asomé por la puerta de la habitación de Ellen para ver si seguía despierta.
Probablemente, aunque hubiera hecho algo más de ruido, mi madre no me diría nada especialmente fuerte, ya que mañana era sábado, por lo que podía llegar más tarde si quería yo.
La luz de su habitación estaba apagada, y la ventana abierta de par en par, por lo que un frío helador colgaba en el aire como un manto blanco. Con algo de miedo de despertarla, encendí la luz pequeña para ver si lo estaba, y me encontré con una cama vacía y deshecha.
No me sorprendí demasiado, ya que Ellen también estaba en su derecho de salir por la noche si quería, con la condición de no volver apestando a alcohol o a tabaco. Lo que era, en cierto modo, comprensible.
Salí de la habitación algo más relajada, contenta por tener que ahorrarme la explicación que tendría que inventarme para no preocuparla.
Me deslicé dentro de mi habitación, y una vez cerrada la puerta, dejé las llaves encima de la mesa. Al mirarme la palma de la mano, pude ver que la marca de éstas se habían quedado marcadas en la piel a causa de la presión que había ejercido sobre ellas. Me hacía daño cuando me pasaba el dedo para comprobar el tacto.
Rápidamente, me desvestí y me enfundé mi calentito pijama de color marrón oscuro, con el pelo todavía mojado a causa de la torrencial lluvia que golpeaba con fuerza la calle.
Con mucho más sueño que hacía siquiera dos minutos, me enterré a mi misma entre mis mullidos edredones de plumas a prueba de los inviernos fríos de Inglaterra y me dispuse a dormir, cuando de nuevo los recuerdos me taladraron.
Ethan realmente parecía afectado con toda esa situación. Al principio me trataba con mucho cuidado, midiendo cada palabra para intentar no herirme con alguna expresión mal dicha o algo por el estilo. Lo disimulaba demasiado bien, intentando que yo no me diera cuenta, pero sí que lo hacía. Acababa por hartarme, por lo que antes de ayer se lo dije, y a partir de entonces me trataba justo igual que antes, como si no hubiera pasado nada de aquello, que era lo que yo pretendía desde el principio al salir con él.
Una de las razones por las que no le había contado aquello a Ellen era porque ella, a la tercera salida, ya lo habría llamado “cita”, cuando era justo esa palabra que quería evitar.
Aquella tarde nos tuvimos que refugiar en un porche cercano al skate, donde pasábamos la mayoría del tiempo. Él insistía en que no le gustaba mostrar sus trucos cuando no estaban del todo dispuestos, pero yo no hacía más que presionarle para que lo hiciera. Ethan, sin exagerar, era uno de los mejores que había visto con la tabla. Había visto a mucha más gente al rededor nuestra que practicaba al igual que hacía él, pero, aunque él era bastante modesto en ese tipo de cosas, Ethan era uno de los mejores sin duda. Más de una vez me había invitado a que me enseñara, pero no mantenía el equilibrio ni en línea recta, por lo que acabé pasando del tema y pasando las tardes viéndole practicar, y muchas veces me reía de él, por algún truco defectuoso. Por supuesto había una carga importante de ironía mezclada en ella, ya que nunca me reía en serio, para herirle. Y me ganaba más de una vez una persecución, y cuando me atrapaba, me tiraba a la hierba mojada como castigo.
Realmente me lo pasaba muy bien con él.
En el porche decidimos que podríamos ir al cine a ver alguna película o lo que fuere para no mojarnos, pero aún así poder pasar tiempo juntos. Él no lo decía con esta directa, pero yo lo notaba en su voz. Meses antes esa intención me hubiera molestado, por lo que tuve que recordarme a mí misma que era soltera, y que podía salir con chicos sin estar conectada a un compromiso. Y me gustaba la sensación de estar cerca suya, sin compromisos, sin ataduras. Libre de hacer lo que quería sin ser juzgada por nadie.
Por primera vez en mucho tiempo estaba soltera de nuevo.
Y eso hicimos, nos dirigimos corriendo manzanas abajo hasta cojer el metro para acercarnos al centro de la ciudad. Desgraciadamente, el barrio en el que vivíamos no era lo suficientemente grande para tener un cine que ganara lo suficiente para mantenerse abierto al menos un año, por lo que si queríamos ver una película debíamos ir al centro para hacerlo.
Una vez ahí, me tuve que detener para mirar la plaza, y unos cambios en mi mente se realizaron con automaticismo. Recordaba la plaza perfectamente. Un mes y medio antes, en esa misma plaza, se había realizado la premiere de la última película de Harry Potter, y ellos habían asistido, como artistas invitados. Yo, por supuesto, no estaba invitada, al igual que Hannah, que se quedó ese día conmigo en casa para verlo a través de la televisión. Siempre había sido una gran fan de la saga -más de la de los libros que de la película, pero eso es irrelevante-, y me hacía especial ilusión que ellos podrían asistir. Era emocionante sólo el hecho de que vería al reparto en persona. No sentía celos, ni nada por el estilo, nunca lo había hecho. Estaba emocionada por ellos, porque estaban cumpliendo su sueño y yo lo estaba haciendo con ellos.
Ethan tuvo que tirarme del brazo para que la lluvia dejara de mojarme y para que me moviera de mi sitio, en el que estaba clavada en el suelo contemplando la plaza entre mis ensoñaciones.
La película ya la había visto dos veces, pero eso Ethan no lo sabía, y tampoco me importaba demasiado volver a verla. La Cámara Secreta siempre había sido mi libro y película favorita de la saga, pero la última la rozaba suavemente. Tanto como el resto, era perfecta.
Una vez dentro de la sala, que, como siempre, estaba abarrotada de gente, nos dieron la penúltima fila, y muy centrada además. Me sorprendió, ya que habíamos llegado de los últimos pero aún así las butacas eran de las mejores. Ethan no me quiso responder cuando se lo pregunté.
Sólo estábamos los dos en aquella fila, exceptuando a una pareja bastante acaramelada en la otra punta de ésta. La fila de atrás también estaba vacía, pero delante nuestra estaba bastante lleno, no tanto como las últimas veces que había ido, pero sí con un relativo número de personas.
Durante la película no pasó demasiado, aunque sí algunos detalles que hicieron cambiar mi visión de la situación un poco diferente.
No conocía los pensamientos de Ethan acerca de la película, ya que yo estaba demasiado enfrascada en ella. Y, pese a aquello, sentí cómo mi corazón se me subía a la garganta cuando sentí su brazo deslizarse con cuidado sobre mis hombros. Al principio me costó bastante asimilar qué estaba ocurriendo, pero luego traté de convencerme a mí misma que él ya había olvidado sus sentimientos hacia mí, por lo que supe que sólo se trataba de un gesto cariñoso compartido por dos amigos. Yo me recosté algo para que no estuviera tan incómodo. Al principio estuvo tenso, con miedo al rechazo, pero a los pocos minutos ya lo escuché suspirar con alivio. Y estuvo el resto de la película enredando un mechón de mi pelo entre sus dedos.
Di una vuelta en la cama para tratar de dejar de recordar toda la tarde, pero parecía que a mi mente le apetecía pensar sobre aquello para tratar de mantener las cosas en contexto y despejar dudas, que las tenía, y muchas.
Como siempre él me acompañó a casa, y por suerte la lluvia ya no era tan torrencial como antes, pero aún seguían cayendo gordas gotas de agua heladas. De lo que no me había dado cuenta es de que llevábamos toda la vuelta hacia nuestra casa cogidos de la mano, y yo no me di cuenta hasta el momento en el que me la soltó. Como siempre nos despedimos con dos besos en las mejillas, no me quise dar cuenta, pero el último beso estaba casi rozando la comisura de mis labios.
Resoplé, apartando el edredón de encima mía exasperada.
Era imposible dormirse en esas condiciones.
Me levanté de la cama dispuesta a dar vueltas hasta que me diera algo de sueño, que tan rápido se me había quitado. Vi mi pequeño portátil resplandecer en mi mesa de estudio, por lo que lo agarré y me senté en el alféizar de la ventana, con el cristal abierto para escuchar el compás de la lluvia. Era muy relajante.
Como acto reflejo tecleé “twitter” en la barra buscadora, pero rápidamente lo evité. No tenía ganas de responder con ironía a mensajes privados de Louis irónicos o insultos de fans aleatorios. No estaba de humor para aquello.
Entré en Skype por si estaba conectado alguien interesante con quien hablar o, en el extremo de los casos, molestar. Se me hizo raro ver que Ellen no estaba conectada, ya que era nuestro normal modo de comunicación si no eran las llamadas directas.
Al ver que no había nadie conectado, enchufé mis auriculares y abrí uno de mis archivos en PDF para leer libros en español que ahí no podía conseguir, para así mejorarlo.
Al principio me costó más que nunca. Nada más llegar a Inglaterra sólo leía en inglés, y ya nunca más lo hacía en español. Por lo que me costó bastante. Pero luego, al cabo de dos semanas leyendo en ambos idiomas, a la hora de leer ya no sabía muy bien si leía en español o inglés. Al principio me releí los libros que me había traído desde ahí, pero ya me los había terminado todos por lo que acabé descargándome libros en el ordenador mismo. Era muy incómodo, pero algo era algo.
Mientras leía, la pestaña del Skype, todavía abierto, parpadeaba en un color naranja, avisándome de una nueva notificación. Mi corazón dio un vuelvo cuando lo vi, un nuevo mensaje. Harry estaba conectado.
¡Fea! Qué sorpresa verte conectada”
Estaba claro que su mensaje estaba lleno de ironía, ya que me pasaba la mayor parte conectada a Skype para hablar con gente que no podía ver diariamente.
Sonreí ligeramente y le respondí sin más demora:
Buenas noches a ti también eh. Me sorprende que tengas tanto tiempo para esto”.
Y tan poco para mí -me hubiera gustado ponerle, pero ante todo tenía que ser educada y no tener que avivar la situación, y no hacerla más incómoda de lo que, para mí, ya lo era.
Su respuesta tardó algo en llegar, y yo cada vez me ponía más nerviosa.
Lol. ¿Puedo llamarte?”
Mi mandíbula se desencajó de la sorpresa. ¿En serio quería verme?
Me pasé con rapidez los dedos por mi todavía húmedo pelo, pero no había forma de arreglarlo, y mis mejillas tenían un ligero tono rosado a causa del frío.
¡Estoy horrible! No sé si quiero que me veas así...”
No seas tonta, seguro que no es así”.

-¡Madre mía, Jane, qué pelos! -exclamó Harry al otro lado de la pantalla, una vez hube aceptado la llamada.
Le fruncí el ceño y aparté la cámara del ordenador y se la dirigí hacia el interior de mi habitación.
-¡Oye!
Escuché su risa por lo bajo.
-Vamos, si sabes que sólo bromeaba.
Sin dejar de fruncir el ceño y intentando que no se me notara la sonrisa traviesa que trataba de hacerse paso entre mis sentimientos, volví a enfocar la cámara en mí, aunque no me hiciera demasiada gracia.
-Así mucho mejor.
Le dediqué una mueca burlona, sacándole la lengua.
-¿Dónde estáis ahora? -pregunté, tratando de preguntar algo.
-Glasgow. Acabamos de terminar un concierto, y mañana tenemos un último cerca de aquí, no sé en dónde. Y la semana que viene a Irlanda.
Bufé.
-Qué perezón. No sé si yo aguantaría todo eso...
Él sólo se encogió de hombros, con una sonrisa torcida.
-Es lo que tiene, supongo.
-¿Y vacaciones? ¿Cuándo os dejan tranquilos?
Me miró con una ceja alzada y evitó reírse con mi comentario, con una mano enterrada en su pelo.
-A mitades de diciembre, en dos semanas. Y luego ya hasta que nos llame Simon para ver qué hacemos...
No pude evitar sonreír.
-No confío en Simon, pero en vosotros sí. Si Simon no quiere firmar, tendréis a más de una discografía pidiendo vuestras firmas, eso lo podéis tener claro.
-Mejor no pregunto por qué no confías en Simon, ¿verdad?
Porque gracias a él pasó todo esto -quiero responderle, pero me detengo a tiempo.
-Verdad -respondo a su vez, sonriendo e intentando que la conversación no sea demasiado incómoda, riendo carcajadas bajitas.
-Jane... -pronunció mi nombre con un ligero temblor en su voz- tengo algo que quiero preguntarte.
Parpadeé varias veces e intenté que mi curiosidad no se hiciera dueño de mis actos. Tragué saliva y sonreí de lado.
-Um, claro, dime.
Apartó la mirada y mira al vacío, como si estuviera pensando la manera de decirlo. Fruncí el ceño y espero paciente, no queriendo atosigarle.
-¿Cómo te... sientes?
Arqueé una ceja.
-¿Cómo me siento en qué sentido?
En realidad la respuesta ya la conocía y de sobra. Solo que no sabía realmente qué responderle. Ni siquiera yo sabía cómo me sentía. Ni siquiera me lo había preguntado. El nudo no tardó en llegar a mi garganta. Suspiré en silencio.
-Bueno... ya sabes. Sobre todo esto.
Me encogí de hombros.
-Estoy bien, supongo. Es bueno eso de ser amigos. La verdad es que estaba un poco harta de todo y de todos. Todas, en realidad. Y todavía tengo el twitter lleno de mensajes de odio, así que imagínate. Estoy bien.
-Me alegra escuchar eso. Lo de que estás bien, quiero decir -se rió bajo y apartó los ojos de la pantalla.
Sonreí, sin saber muy bien cómo responder a eso.
-Lo siento, Jane -dijo después de unos largos segundos de silencio.
Fruncí los labios e hice ademán de responderle, pero se me adelantó de nuevo.
-Siento que todo esto es por mi culpa. No debería de haberte mareado de la forma en la que hice, debería de haberle dejado las cosas claras a Simon y no involucrarte. En serio que lo siento, todo podría ser muy diferente ahora.
Me encogí de hombros.
En parte tenía que estar de acuerdo con él. Todo esto de la fama me superaba en todos los sentidos, y no tenía ni la menor idea de cómo él estaba reaccionando ante todos los cambios que la vida le estaban preparando en ese momento. Y sólo por eso no tenía ni la menor idea de cómo iban a estar las cosas entre nosotros si todo eso no hubiera ocurrido. Ya que, no pensaba que yo iba a aguantar mucho en esas condiciones.
-Yo también lo siento.

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HOLA LECTORCILLOS Y LECTORCILLAAAAAAAS 
¿Sabéis una cosa? ES VERANOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO. 
Bueno, como he prometido, aquí tenéis el capítulo 10! Y antes de terminar de molestaros, voy a deciros unas cuantas cosas. 
Tengo muchíiiisimos proyectos para sm, pero he decidido que no os voy a decir nada hasta que esté decidido por completo, pero os puedo decir que va a haber sm para un rato muy largo. Por ahora sólo tengo dos proyectos en marcha, pero quién sabe si se me van a ocurrir más cosas.. 
He prometido que iba a editar TODA la primera temporada, y sé que dije que la iba tener para ahora, pero la verdad es que primero de bachiller es muchísimo más duro de lo que pensé y no he tenido tiempo de nada, lo siento mucho. Pero lo bueno es que ahora tengo todo el tiempo del mundo así que voy a intentar acabar de editarla entera en dos o tres semanas, y entonces subiré todos los capítulos editados :) Es importante que la leáis, porque va a ser completamente (no tan completamente) diferente a la de antes, y la segunda temporada se ciñe a la primera así que va a haber cosas que no han aparecido en el original y que van a aparecer en la segunda y puede que no entendáis las cosas, así que yo os aconsejo de que la leáis. Yo os avisaré cuando lo haya hecho. 
En cuanto a mis horarios de subir capítulos, lo que voy a hacer es subir todos los capítulos que tengo escritos (creo que tengo hasta el 12 sin terminarlo, que lo terminaré en seguida) todos los miércoles de aquí en adelante. Y cuando suba el 12 os digo qué haré después, porque como es verano no sé muy bien cuándo podré subir y cuando no ya que yo suelo salir todos los días, pero ya os diré. 
Nota: a partir de ahora usaré mucho más wattpad que el blog, pronto os diré por qué :) 
Y creo que eso es todo :) ¡nos leemos el miércoles que viene! btw: muchas gracias a las personas que siguen leyendo, significáis muchísimo para mi, srsly<3<3<3 os adoro. 
pd: he cambiado el fondo del blog (por si no os habéis dado cuenta lol), espero que os guste! 
Pista de uno de los proyectos: son cortos, muchos y diferentes :) ((super desconcertante y raro but es lo único que puedo decir si quiero que sea sorpresa muajaj)) 
OS QUIERO<3<3 

No es definitivo.

Hola lectorcillos y lectorcillas.
Creo que os debo una explicación, pero ahora mismo no creo que me sienta demasiado valiente para decíroslo con pelos y señales. Pero aún así, si aún hay alguien que lee éste blog, merecéis saber por qué pauso la novela unos cuantos meses, hasta que me sienta lo suficientemente motivada y fuerte para continuar.
La primera es que no tengo tiempo para escribir, ni siquiera para leer libros de verdad. No tengo tiempo para absolutamente nada, y como quedan tan pocas personas que leen ésto lo he dejado tan aparcado que se me han empezado a quitar las ganas de escribir.
Y la segunda es que últimamente me he sentido muy mal por temas personales, he estado muy decaída últimamente, no tenía ganas de hacer nada y mucho menos de escribir una novela que no lee nadie, ya que ver que las visitas no suben no me animarían en absoluto.
No hay una tercera causa, siento si os sirve de poco ésta barata excusa, pero realmente no tengo ganas de continuar, pero la novela tiene un final y pienso llegar a él, aunque no lo lea nadie.
Lo que quiero decir es que la voy a continuar pero no ahora, si no cuando termine el curso y empiece el verano. Más abajo tendréis la fecha en la que retomaré Same Mistakes.
Mientras tanto, espero haber editado TODOS los capítulos de la primera temporada ya que creo que es una basura lo que he escrito últimamente y que necesita un cambio a fondo. Así que, espero que cuando la retoma (o antes incluso) tenga todos los capítulos editados y así podáis ir leyendo los capítulos nuevos antes de que retome para que no se os olviden las cosas. La segunda temporada no creo que la toque.
A partir del 25 de Junio continuaré con el capítulo 10 de la segunda temporada todos los miércoles, la lea gente o no.
Y creo que eso es todo, siento que ésto sea tan repentino e inesperado, pero de verdad que no tengo fuerzas para continuar :)
Os mando un beso fuerte desde aquí, gracias a todas esas personas que me han acompañado hasta ahora. Os quiero.

-m

Capítulo 9

Heeey! LEED QUE ES IMPORTANTE. 
Sé que prometí subir ayer a la noche, pero mi padre me quitó el ordenador y ._. Pero ya estoy aquí que es lo importante :D 
Quería deciros unas cuantas cosillas antes de empezar con el capítulo, así que, eso. 
Ésta es la última vez que subo fuera de horario. Me explico; a partir del siguiente capítulo subiré SIEMPRE un miércoles sí y otro no -a no ser que tenga asuntos pendientes o exámenes o lo que sea, pero ya os avisaré si ese es el caso-. Así que por favor, no me mandéis mensajes diciendo que suba capítulo porque no lo voy a hacer. Aunque me encanta encontrarme con veinte mensajes de personas diferentes pidiendo capítulo, no me mal interpretéis, pero no vais a conseguir nada x). 
Otra cosa más, a partir de ahora sólo subiré capítulo si hay dos o más comentarios en cada capítulo, lo que quiere decir es que, si el miércoles que me toca subir capítulo no hay dos comentarios, os quedáis sin. Tengo la sensación que, bueno, estoy perdiendo muchas lectoras y como entenderéis no me gusta nada. Creo que una semana entera es tiempo suficiente, ¿o no? :) 
A partir de ahora volveré a avisar a las personas, ya que ya tengo ordenador y ya puedo avisar :) Así que si queréis que os avise solo me ponéis vuestro twitter en un coment o me mencionas ((@fuck0pinions)), y yo te avisaré encantada :DDD
Y eso es todo pequeñaaaaassssss. Es un poco de mierda el capítulo pero lo escribí hace mucho. Lo he intentado arreglar but sigue siendo una mierda. ¡Lo siento! Ah, y puede que tarde algo en subir el siguiente capítulo, así por favor, no me agobiéis. ¡Os quiero!
P.D: Me gustaría llegar algún día a los 100.000 visitas, no tiene que ser pronto pero algún día si. Lo dejo caer x) 
Gracias por vuestra paciencia :D 

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Antes
{Narra Jane}
Con pasos vacilantes y con rodillas temblorosas, anduve por el pequeño camino de gravilla rodeado por un verde césped perfectamente cuidado y mimado. La casa que ya estaba a pocos pasos de mí, era la típica clase de casas inglesas, con tejado de tejas rojas inclinada y la fachada de color blanco, con flores rojas cayendo desde cada una de las ventanas de la casa, dándole vida a ésta. El cielo, como siempre, estaba encapotado con gruesas y grises nubes, que amenazaban con una lluvia próxima. Un viento helado se coló por entre los pequeños agujeros de la cremallera de mi abrigo de invierno, por lo que enterré la cara más en la bufanda para darme algo más de calor.
Con cada paso que daba, notaba cómo mi estómago daba un vuelco y mi corazón latiera cada vez más rápido, bombardeando la sangre a tanta prisa y fuerza que temí que las venas más frágiles y pequeñas se pudieran romper pronto.
Respiré hondo un par de veces antes de llamar al timbre de la puerta desconocida de la casa. Nunca antes había pisado el terreno de esta casa, y tampoco había hablado con detenimiento con el dueño, pero la ocasión casi me obligaba.
Días antes había pensado en hacer una pequeña visita a este chico, simplemente para saber su estado de ánimo y ver cómo se encontraba, después de todo. Probablemente no me reconocería, o cualquier cosa del estilo. Ellen se había ofrecido para acompañarme, pero decidí que este era asunto mío. Ella, por supuesto, rechistó con bastante exageración, pero yo no le hice caso.
Aún no sabía exactamente qué decirle y cómo presentarme, cuando una figura masculina con una camiseta azul oscura algo desgastada y unos vaqueros ajustados a sus piernas. Tenía su pelo castaño algo alborotado, y ojos castaños claros también me miraban extrañado. No parecía demasiado afectado.
Frunció el ceño.
-Espero no ofenderte, pero, ¿quién eres?
Sonreí para asegurarle de que no me había ofendido, pero por si acaso, añadí:
-No te preocupes, imaginé que no me reconocerías. Um.. no sé como decirlo, pero era -me percaté de lo mal que sonaba aquello, por lo que me corregí enseguida- soy la amiga de Lena.
Su cara de extrañeza enseguida se descompuso. Sus cejas bajaron notablemente y su media sonrisa se borró del rostro como si no hubiera estado ahí.
-Sí -afirma entonces-, de algo así me sonabas.
-Jane -le tiendo mi mano blanca y helada pese al tiempo y él me la estrecha con la suya cálida y notablemente más morena que la mía.
-Byron. ¿Quieres pasar? Hace frío y...
La vergüenza hizo acto de presencia, por lo que sentí que el rubor empezaba a teñir mis blancas mejillas. Deseé que él no se hubiera dado demasiada cuenta. Después de todo, seguía siendo más tímida de lo que me gustaría.
-Claro -tartamudeé nerviosa. La verdad es que no me había esperado a que me ofreciera entrar a su casa, tenía planeado una corta charla sobre cosas puntuales que realmente me interesaban. Sólo quería saber cómo estaba, y si él sabía algo que a mí pudiera interesarme, o viceversa.
Me dejó entrar y se llevó mi abrigo. Me quedé por unos instantes sola en un pequeño hall con suelo de parquet oscuro, cubierto con sutilidad con una alfombra roja y con pinta de ser muy suave al tacto. No había ventanas, por lo que la luz era algo pobre cuando la luz artificial no estaba prendida, que era el caso de entonces. La luz se colaba en la estancia desde un pasillo a la derecha de la puerta, que suponía que llevaba a la zona de vivencia. Byron, por el contrario, había entrado en una puerta de enfrente mía.
Una vez hubo vuelto, no quiso hacer demasiado contacto visual conmigo, y me dijo que le siguiera. Le hice caso y le seguí por el amplio pasillo, con ventanas a un lateral. El pasillo se torció y seguido habían unas escaleras que subir. Arriba, todo estaba perfectamente iluminado con ventanas grandes que ocupaban la mayor parte de la casa. Me llevó hasta la cocina y se apoyó en la encimera de ésta, con los brazos cruzados sobre el pecho, marcado gracias a su ajustada camiseta de manga corta.
-Tienes suerte de que esté solo en casa. Probablemente hubiera sido mi madre quien hubiera abierto la puerta y te hubiera sometido a un cuestionario. Ella es así -dijo ésto último mientras se encogía de hombros.
Intento reírme, pero sólo consigo emitir un sonido ronco y brusco. Carraspeé intentando ocultarlo con rapidez.
Después de un silencio nada cómodo, me limito a intentar tomar contacto visual con él y empezar a hablar, pese a mi insistente nudo en la garganta.
-Escucha, Byron. Espero que entiendas que para mí es bastante difícil hablar sobre el tema... es mi mejor amiga y es doloroso.
-Era -me corrige él-, era tu mejor amiga. Si continúas hablando sobre ella en presente nunca lo superarás. Y, créeme, para mí también es difícil hablar en pasado sobre ella. Te entiendo perfectamente, no te preocupes.
Asiento, con los labios pegados los unos a otros con tanta fuerza que parecían no querer despegarse nunca más.
-En realidad sólo he venido a ver cómo estabas, aunque no te conozca. Me he sentido casi obligada...
Juraría que le vi sonreír por un segundo, pero tan rápido como apareció, desapareció de su rostro. Luego se encogió de hombros y al fin cedió para hacer contacto visual conmigo.
-Una muerte es una muerte, ¿sabes? Nunca es fácil. Pero no sé... nunca llegué a... enamorarme completamente de ella. Y lamento no haberlo hecho. Estaba a punto de hacerlo, hasta que me enteré de que era mi hermana y... las cosas entre nosotros cambió con un giro de ochenta grados. Dejamos de vernos por un tiempo y cuando me enteré de lo que tenía... no me lo quise creer, ya que pensé que sería un tipo de venganza de mi madre por tratar de intentar algo con ella.
Escondí mis labios y aparté la mirada, asintiendo tratando de entenderlo.
-De todas formas, ella hablaba constantemente de ti -le respondí rápidamente-, mientras corríamos aunque hubieran pasado semanas desde que os hubierais visto, ella seguía hablando de ti con el mismo brillo en los ojos. Por eso cuando me enteré de esto, lo primero que pensé fue en ti. Y la verdad es que me duele decir esto, y mucho. Pero no sé si creerme que haya sido suicidio.
Un músculo de su mejilla se crispó y apartó la mirada de encima mía, jugando con una pequeña pulsera que adornaba su delgada muñeca.
-Yo sí. Estoy seguro, además.
Su respuesta me sobresalta un tanto, ya que nunca imaginé que esa sería su opinión. Estaba convencida de que acordaría conmigo, es más. Me dejó un rato pensando sobre su reacción más tarde.
-¿Y cómo estás tan seguro? No recuerdo que ella sea así...
-Escucha, Jane. Días antes de que sucediera, la visité junto con su amiga.. Jess creo que se llama. Y supe enseguida que no estaba bien. Estaba dispuesta a matarse ahí mismo delante mía. Por eso no lo dudo ni un segundo.
Titubeé. Yo no sabía aquello. Jess nunca me lo mencionó, jamás dijo nada parecido a aquello. La imagen de ella de esa forma se dibujó en mi mente, y no resultó ser demasiado agradable. El nudo de mi garganta estaba bien presente, dispuesto a soltarse en cualquier momento. No tenía demasiadas ganas de llorar delante de un desconocido.
-Además que, cuando la encontraron había algo escrito en la pared. “Gracias, pero no necesito ayuda. Puedo morir por mí sola”. Me la aprendí el mismo día en el que lo dijeron.
Sus últimas palabras hacen tal efecto en mí que comencé a sentirme mareada y tremendamente confusa ante la situación. Me obligué a mi misma a descorrer una silla y sentarme en ella para masajearme la frente con más facilidad. Apareció un vaso de agua delante mía y me di cuenta de que ya llevaba suficiente tiempo ausente. Levanté la mirada y le agradecí con una sonrisa el gesto de Byron al traerme el agua. Si no lo bebería, me habría mareando más incluso.
Puedo morir por mí sola. No necesito ayuda.
Esas palabras se clavaron en mí como clavos en la pared.
Estaba claro que alguien la había inducido a hacer aquello. Conocía demasiado bien a Lena como para que se le haya ocurrido hacer semejante tontería.
Me levanté de la silla de un salto.
-No lo hizo sola. Alguien le indujo a hacerlo.

{Narra Ellen}
Vale que tú nunca te hayas enamorado, ¡pero deja de reírte de mí como si fuera una niña pequeña!
Sus palabras rebotaban en mi mente continuamente, apareciendo una y otra vez sobre mi cabeza, escribiéndose lentamente en frente mía cada vez que cerraba los ojos, y apareciendo una y otra vez en mis sueños aquella noche. Cada vez que me levantaba sobresaltada, y volvía a cerrar los ojos, aquella maldita frase volvía a aparecer de una forma u otra en un sueño diferente.
A veces Jane se merecía una buena frase que la dejase callada aunque sólo fuera un segundo, de vez en cuando. No me malinterpreten. Quiero a Jane como si fuera mi hermana, pero a veces se comportaba como si fuera la única que lo estaba pasando mal, que era la única que sufría.
También era cierto que ella compartía muchas más cosas de lo que yo lo hacía.
Vale que nunca te hayas enamorado.
Ojalá nunca me hubiera enamorado.
Desgraciadamente, había estado enamorada de Dan desde sexto curso de primaria, claro que nunca jamás se lo dije a nadie. En la escuela primaria siempre había tenido fama de chica más madura que el resto, más agresiva en más de un aspecto. Había tenido amigas, sí, pero ni tan cercanas como para contarles todo lo que me ocurría. En ese entonces Dan estaba en un curso inferior al mío. Y no quería poner en peligro mi reputación de “chica mala”, era falso, ya que yo no era ninguna chica mala, solo que con diez años todo se veía de una forma distinta, y por el simple hecho de no hablar con casi nadie durante los recreos y tener más relación con gente de secundaria me hacía tener ese aspecto. La verdad es que no me disgustaba demasiado, la gente me respetaba y no se acercaban demasiado a mí, lo que para mí era beneficioso. No quería estropearlo con contar ese detalle a mi poco sólido circulo de amigos, eso de que me gustaba un chico de un curso menos.
Eso cambió cuando el segundo de secundaria me obligaron a repetir ese curso por mis asignaturas suspensas, y, con un pequeño golpe de suerte, apareció en la misma lista de alumnos de clase. Nos hicimos más amigos y más cercanos el uno al otro. Yo, para intentar disimular mis sentimientos hacia él, comencé a salir con Aiden, del que más tarde me enteraría de que era hermano de Yina. Y, a pesar de estar saliendo con aquel chico, seguía estando completamente enamorada de Dan. Y el resto de la historia ya la conocéis.
Desde entonces no había podido olvidarme de él, y a nadie se lo había dicho. Era mi pequeño secreto que quería mantener, y no tenía planeado contárselo a nadie.
No. Jane no era, sin duda, la que más estaba sufriendo con todo aquello.
Y sus palabras me hirieron con profundidad. Y me afectaron más de lo que quisiera.
La única persona de la que quizás sospechaba que sospechaba algo era Ethan. A él también lo conocía desde primaria y siempre habíamos sido amigos. Él era otra de las razones por las cuales me llamaban “chica mala”, porque sólo me relacionaba con chicos, cuando en general a las chicas de mi edad no era lo que más les agradaba. Es más, a las chicas de mi clase, cuanto menos relación tenía con chicos, mejor.
Siempre había pensado que Ethan quizás podría sospechar de que a mí me gustaba Dan, aunque nunca me lo preguntó directamente. Cuando hablaba de Dan indiferente, el siempre me miraba con mucha atención, como si quisiera que dijera alguna palabra clave que lo confirmara. Y cuando Jane comenzó a salir con Dan, Ethan fue muy cariñoso conmigo esa época.
Y mi relación con ambos se aflojó cuando apareció Harry.
Harry había removido mucha arena con su llegada, la verdad.
Me sobresalté cuando mi teléfono móvil vibró sobre el lavabo del baño. Miré la pantalla y sonreí al leer el mensaje que acababa de llegar.
Guardé el teléfono en mi pequeño bolso negro y me miré una última vez al espejo. Me ahuequé el pelo ondulado con los dedos y me coloqué bien la chaqueta vaquera con tachuelas doradas. Bajo ésta llevaba una camiseta verde caqui de manga media y unos pantalones ajustados negros, conjuntados con unas converse bajas rojas oscuras.
Me sonreí a mí misma en el espejo y pasé el dedo bajo el ojo derecho, para quitar un poco de negro del maquillaje. Bajé con rapidez las escaleras y salí de casa corriendo.
Después de varios años, podía decir de que volvía a tener una cita.

Capítulo 8

Antes.
{Narra Jane}
-¿Qué quieres decir con eso? -pronunció Ellen, metiéndose otra patata frita anaranjada en la boca, mirándome con gesto desconcentrado.
Suspiré.
-Lo que quiero decir es que no hemos vuelto.
-¿No estáis juntos?
Negué con la cabeza sonriendo.
Un músculo de su mejilla se crispó, y las dudas en sus ojos no se disolvieron en ningún momento.
-¿Y por qué estás tan feliz?
Me encogí de hombros, apartando la mirada hacia el sofá.
-Por lo menos ya no estamos enfadados. Además, lo hemos hablado antes, y casi prefiero ser su amiga a ser “la novia odiada por todo el fandom”.
-¿Todo el qué? Oye, no utilices palabras que no entiendo, hazme ese favor, ¿quieres?
Sacudí la cabeza mientras ella me amenazaba con el dedo índice, ligeramente rociado por los polvos naranjas que desprendía lo que fuera la porquería que estaba comiendo.
-Déjalo. El caso es que al ser ahora su amiga, los fotógrafos me dejarán en paz, y las malditas fans no me odiarán como habían hecho hasta ahora.
-¿Te das cuenta de las gilipolleces que estás diciendo? ¡Qué más darán “fans”! -Dijo, haciendo el gesto de las comillas con los dedos- ¿Por qué crees que le quieren soltero? Porque piensan que tendrán una posibilidad con él, cuando en realidad saben que es nula mire por donde se mire. ¡Oh, vamos! ¿Qué famoso acabaría juntándose con una chica que, literalmente, le acosaba antes de conocerse en persona? Es de locos. El caso es que te privas de hacer cosas con él, que una amiga claramente, no hace. No sé si me explico. Los dos sois tontos y punto.
-Es mi decisión, y yo quiero esto.
-Y, créeme, un ex casi nunca es un amigo... Siempre habrá alguna tensión sexual entre vosotros, lo queráis o no. ¡Es natural!
-¡Déjalo ya, Ellen! Lo hemos hablado, y los dos estamos de acuerdo. Tu opinión no va a hacer cambiar la nuestra, ¿de acuerdo?
-Está bien, está bien. Pero te advierto, que siendo amigos sólo conseguiréis perder el contacto pronto.

~

Un papel blanco doblado cuatro veces sobre sí mismo aterrizó sobre mi mesa cuando estaba tomando apuntes. Miré a ambos lados de mi mesa buscando la persona que me había enviado aquella nota en medio de la clase de historia, sin realmente tener pistas sobre quién podría haber sido.
Miré la profesora, que estaba de espaldas hacia la clase escribiendo con su desastrosa letra sobre la pizarra datos importantes que podrían salir en el examen antes de Navidad.
Cuando me vi fuera de peligro, agarré el papel y lo desdoblé con cuidado para que no hiciera notable ruido encima de los ruidos normales de la clase.
Sobre la blanca y arrugada superficie estaban escritas pocas palabras con una letra que reconocí en seguida.
Jane. Por favor, tenemos que hablar. Necesito arreglar esto. Te esperaré después de esta clase en la valla roja. Por favor.
-E
La letra era claramente de Ethan. Además que nadie en esta clase quería arreglar nada conmigo exceptuando a él.
Tenía suerte, ya que ésta era la última clase del día, por lo que después de esto podría irme a casa. Suspiré y me pasé la mano por los ojos, tratando de aclarar la mente.
Torcí el cuello hacia atrás y descubrí que el chico me miraba sin expresión específica en el rostro, con ojos calmados y mandíbula tensada. Aparté la mirada y volví a mirar el papel.
Cuando el timbre sonó, guardé todas mis cosas en mi mochila y abandoné la clase. Al salir de ésta, Ellen me esperaba apoyada en la pared con el clasificador presionado contra su pecho. Me sonrió y  enredó su brazo con el mío al pasar por su lado.
-Adivina qué -me espetó, con la mirada clavada frente suya, con una ceja alzada y una sonrisa torcida en el rostro.
Yo dejé salir una risa muda.
El alboroto en los pasillos justo a esa hora era más que normal. Gente que salía de clase disparados para ir a casa lo antes posible, o simplemente para reunirse de nuevo con sus amigos e ir a pasar la tarde juntos en algún que otro sitio para hacer quién sabe qué. La alegría casi se olía en el ambiente, ya que este era el momento del día favoritos por la mayoría de los alumnos de cualquier instituto de cualquier país; no hay nada mejor que abandonar el instituto para ir a casa de nuevo. Pero la cosa no era tan agradable, cuando sabías que tenías por delante una de las tardes más duras de estudio de todo el curso, posiblemente. Los exámenes de la primera evaluación antes de Navidades eran los peores de todos, y los alumnos sabían el dato y lo tenían bien presente en sus mentes, pero preferían apartar ese pensamiento aunque fuera sólo por unas pocas horas, antes de volver a ponerse a estudiar.
-¿Qué? -aventuré, mientras ella volvía a sonreír con satisfacción.
-Jess no estaba en las dos últimas dos horas.
-¿Insinúas que ha hecho pellas?
-No. Insinúo que Zayn ha venido a raptarla. Seguro que ha aceptado.
Lancé una pequeña risa.
-Bueno. Ya nos lo explicará supongo.
-¡Ah son tan monos ellos también! Y a ella no le importan las fans -recibí un codazo en las costillas por su parte, más fuerte de lo que quizás ella haya pretendido.
Yo me quejé y me llevé la mano a la parte afectada. Pero me sentí aludida por su comentario.
-¿Qué tengo que hacer para que te entre en la cabeza que todo esto no es por las estúpidas fans? Deberías de empezar a aprender a escuchar antes de acusar a la gente sin saber qué ha pasado.
Se apartó de mí y me miró con la boca abierta y con las cejas encarnadas, como si hubiera dicho la mayor burrada que hubiera dicho nunca.
-¡Pero si me lo dijiste tú misma! Vamos Jane, admite que tú todavía le quieres.
-No quiero hablar de eso ahora, ¿vale? Como Zayn ha hecho, debemos de raptar a Jess y pedir sus explicaciones. Estoy deseando escuchar su historia -dije al mismo tiempo que salimos de la puerta del instituto.
Y entonces me vino a la mente la nota de Ethan. Aún no había decidido si quería hablar con él o no. Por suerte, la verja roja en la que él había pedido que yo accediera estaba aún a varios metros por delante de nosotras y tenía algo de tiempo para pensar sobre aquello.
-Bueno, vive cerca, ¿no? Qué digo cerca, vive justo al lado. Seguro que está yendo a casa ahora mismo. Ya le pediremos explicaciones cuando lleguemos.
-Pero no muchas que tengo un montón de cosas para estudiar. Muchas. Dentro de una semana y media son los exámenes y necesito aprobarlos todos.
-Eh, ¿desde cuando eres tan estudiosa? Recuerdo que eres la niña más vaga que pueda conocer, es raro en ti -me replicó ella.
En parte tenía razón, yo no acostumbraba a estudiar todas las tardes dos o tres horas seguidas, es más, nunca lo había hecho antes. Pero estaba en una nueva etapa del instituto y necesitaba sacar buena nota para poder entrar en una buena universidad en un futuro que no era tan lejano.
No le respondí, sólo me limité a encogerme de hombros.
Mientras tanto ya estaba empezando a ver la valla roja que separaba el recinto del instituto con el resto del barrio, por lo que el pánico ya empezaba a subirme por la garganta.
-Ellen. Ethan me ha mandado una nota hoy en clase.
Ella ya había sacado su teléfono móvil del bolsillo y parecía hacer cosas más importantes que hablar conmigo en ese momento. Se encogió de hombros sin apartar la mirada de la pantalla.
-¿Y?
-Dice que quiere hablar conmigo. Ahora.
Volvió a encogerse de hombros.
-Pues ve. Nadie te lo impide.
-¿Irás tu sola a casa?
-Sí, claro, sin problema. Pero procura que no te viole, ¿harás eso por mí?
Entonces fui yo la que le clavó el codo en las costillas. Ella se quejó por lo bajo, no queriendo que yo supiera que le había hecho daño.
-Eres una exagerada, ¿lo sabías? Ethan no es así.
-Eso pensaba yo y mira cómo estáis. Hala, vete ya a hablar con él que estás muy pesada hoy. Yo de mientras iré a interrogar a Jess.
Me dio un pequeño y cariñoso empujón en el hombro en forma de despedida y me guiñó el ojo al marcharse. La verja roja era más que suficientemente grande para que pareciera que ella no iba conmigo, por lo que ella fue por un extremo, y yo por otro, ya que sabía que Ethan me estaría esperando ahí.
Lo vi apoyado en la pared con sus pitillo azul marino y su camiseta blanca con el gorro de lana verde en la cabeza, del que sobresalía algún  mechón de pelo. Tenía pinta del típico chico skater  por el que casi todas las chicas del instituto podrían morir por él, y en cierto modo era así, muchas chicas que yo conocía de saludo estaba colada o incluso enamorada de él. Pero yo le conocía bien y sabía que él podría tender a ser un chulo con sus virtudes bien sabidas, pero en realidad no era así. Era más bien modesto, y no le gustaba hablar demasiado sobre su aspecto.
Hice como si no supiera de nada del acuerdo, o como si se me hubiese olvidado cuando pasé por su lado para conocer su reacción. Y lo que hizo al respecto fue agarrarme de la muñeca y retenerme con no demasiada fuerza para que no me fuera. Casi sonriendo, me dí la vuelta y el me soltó la muñeca casi al instante.
-Por favor.
Hice un mohín y me acerqué a él para quedar frente suya. Tenía suerte de que fuera una de las últimas en cruzar la verja y que ya casi no hubiera gente que salía.
Yo me hice algo la dura, cruzándome de brazos y evitando mirarle a los ojos.
-Dime lo que quieras decirme, Ethan, yo no tengo mucho que decir.
-He leído que... bueno. Tú y... tu antiguo novio habéis roto. ¿Es eso cierto? -su voz sonaba entrecortada y vacilante, con un matiz de inseguridad y con un ligero tembleque de culpabilidad.
Me encogí de hombros.
-Sí, es cierto -dije queriendo añadir algo más, pero sólo pude pronunciar aquello.
Él apartó la mirada y se pasó la mano por la barbilla, parpadeando varias veces.
-Yo... lo siento, en serio. Fui tonto e inmaduro, como tú me dijiste. No he sabido valorar lo qué tenía y ahora que lo he perdido no sé cómo arreglarlo. Pero me vi en esa situación de tener la oportunidad de poder tenerte que... lo hice sin pensar. La verdad es que cuando leí el artículo en alguna página web, llamándote como si fueras su prima me hizo enfurecer mucho. Veía como ese... -se aclaró la garganta antes de seguir-, chico te estaba manipulando, usando en algún sentido. Y cuando te vi ese día en el instituto sin ninguna sonrisa en la cara me enfadé muchísimo más.
Parte de razón tenía. El día en el que me lo dijo me dejó destrozada. Nunca se me había dado bien mentir, y mucho menos a más de cien personas con algo tan importante como aquello. Estaba jugando con sus ilusiones y no me sentía a gusto conmigo misma.
Y no, no era feliz en aquellos tiempos.
Lo que me pareció digno de mencionar era que Ethan era capaz de saber si a mí me ocurría algo malo aunque no compartiera con él ninguna de esas informaciones, antes de Harry. Harry nunca pudo ver que yo en realidad, por mucho que intentara negarlo, no estaba de acuerdo con su plan. No lo estaba, y seguía sin estarlo. Pero él si lo vio.
-¿Me perdonarás algún día?
Ese comentario me hizo sonreír.
-Si algo no soy, es rencorosa. En realidad ya no estoy enfadada contigo, sólo... retraída. Y algo decepcionada, supongo. No lo olvidaré con tanta facilidad, pero por mí ya puedo empezar a hablarte todos los días -dije sonriendo hacia el suelo.
Casi pude escuchar cómo relajaba los hombros y respiraba con tranquilidad.
-No te puedes ni imaginar lo mucho que me alegra oír eso, en serio. Ah y eh... siento lo de Harry.
Me encogí de hombros.
En el fondo, pensaba que estaba mejor con él de amigo. Pero eso, naturalmente, no se lo dije.
Sentí cómo se sobresaltaba un poco cuando rodeé los brazos al rededor de su cintura para darle un abrazo. Él era incluso más alto que Harry, por lo que yo sólo le llegaba hasta el pecho.
Es un rollo ser así de pequeña.
-¿Quieres acompañarme a casa? -le ofrecí separándome de él con una pequeña sonrisa.
-No hace falta ni que lo preguntes. Lo haré encantado.
Caminamos hasta mi casa completamente solos por la calle, manteniendo una conversación, no como las de antes, pero sí cómoda y sin ningún silencio de por medio que podría resultar incómodo.
-Ah, y dile a Dan, que aunque me entran miles de menciones al día, leo los suyos igualmente. Díselo, puede que se quede tranquilo. Y también que si vuelvo a encontrar otro twit suyo le pegaré, ¿vale?
El chico soltó una pequeña carcajada cuando llegamos a mi casa mientras introducía las llaves por la ranura de la puerta.
-Claro. Será divertido verle la cara.
-Bien, gracias -le sonreí de oreja a oreja.
La verdad es que Dan estaba de lo más pesado con sus menciones continuamente. Lo que ponía en sus twits era irrelevante, se mirara por donde se mirara, pero hacía como si yo no pudiera leerlos.
Cuando estaba a punto de despedirme de él y sumergirme en una tarde de estudio, Ethan me interrumpió.
-Eh, Jane. ¿Podemos quedar mañana para pasar la tarde? Las hecho de menos, ya sabes...
Yo reí.
-Claro, ningún problema. Yo también las hecho de menos.